La historia de un cubano que llegó a Kazajistán y decidió echar raíces allí

Isaac, el cantante cubano que llegó a Kazajistán por un contrato musical en 2012 y decidió quedarse a vivir en el país. Foto © Captura de Video/Youtube/ Isaak Nómada

Cuando Isaac, un joven cantante cubano, escuchó por primera vez el nombre de Kazajistán, tuvo que buscarlo en un mapa. Nunca imaginó que ese país lejano, con una cultura radicalmente distinta a la de la isla, terminaría convirtiéndose en el lugar donde echaría raíces, construiría una familia y viviría más de una década.

Todo comenzó en 2012, explica Isaac en su canal de Youtube, cuando recibió la oportunidad de viajar como parte de un grupo musical. El camino no fue fácil porque en Cuba aún existía el llamado permiso de salida, una autorización del Gobierno que durante décadas fue requisito obligatorio para que los ciudadanos pudieran viajar al extranjero.

Aunque Isaac tenía visa y contrato, la burocracia lo dejó en tierra durante semanas, viendo cómo sus compañeros partían antes que él. Finalmente logró salir y se incorporó al proyecto, sin conocer ni una palabra de ruso o kazajo, armado únicamente con canciones latinas y el deseo de abrirse paso.

El contrato inicial duró seis meses, pero su historia apenas empezaba. Isaac participó en un concurso local de canto, “La Voz de Kazajistán”, donde comenzó a hacerse un nombre en la escena musical. Esa experiencia le permitió conocer productores, artistas y forjar amistades que lo ayudaron a establecerse.

Con el tiempo aprendió lo suficiente del idioma, entendió las diferencias culturales y descubrió que podía adaptarse. “Kazajistán no es para todo el mundo”, reconoce, consciente de que muchos compatriotas no soportan la barrera del idioma ni la vida tranquila de una sociedad distinta al bullicio cubano.

En su caso, el amor también jugó un papel decisivo, puesto que allí conoció a Victoria, su esposa, con quien ha compartido los últimos años.

Hoy, más de una década después, Isaac tiene residencia permanente en Kazajistán. No ha solicitado la nacionalidad porque el país no permite la doble ciudadanía y Cuba tampoco acepta la renuncia formal.

Además, asegura, mantiene ventajas al conservar su pasaporte cubano, como la posibilidad de obtener más rápido la residencia española, otro de sus proyectos de futuro.

Su vida es un contraste constante porque en el escenario canta y baila ritmos latinos, pero en casa prefiere la calma, lejos de bares y discotecas. Disfruta más del cine, los restaurantes o las montañas. “Ese es mi equilibrio: música en el trabajo, tranquilidad en la vida personal”, afirma.

En este tiempo ha traído de visita a su madre y a su hermano, y agradece que Kazajistán le haya permitido crecer como artista y como ser humano.

Reconoce que no todos los cubanos lograrían adaptarse a un lugar donde incluso las fiestas suelen celebrarse sin música, solo con mesas repletas de comida y largas conversaciones. Pero para él, que nunca fue “muy de dominó ni de farándula”, ese ritmo distinto se convirtió en hogar.

“Este país me abrió las puertas y aquí encontré a mi esposa, el amor de mi vida. Kazajistán me ha dado mucho”, resume Isaac, quien todavía habla con acento cubano pero ya se siente parte de esa tierra lejana que un día lo recibió por casualidad y hoy forma parte de su identidad.

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