
El canciller cubano Bruno Rodríguez pidió a su homólogo español José Manuel Albares “impulsar” la relación bilateral y fortalecer el diálogo político “a todos los niveles”, pero sin anunciar metas ni compromisos verificables más allá de la consigna.
Según informó Rodríguez en sus redes, ambos cancilleres examinaron el estado de las relaciones bilaterales y sus perspectivas, con el mensaje explícito de que Cuba quiere relanzarlas mediante un intercambio político más amplio y sostenido con el Gobierno de España.
La reunión se produjo en el marco de una agenda multilateral especialmente cargada en la ONU, con la participación de 89 jefes de Estado, cinco vicepresidentes y 43 jefes de Gobierno, y la previsión de 1,642 reuniones bilaterales centradas en desafíos globales como los conflictos armados, la pobreza y la crisis climática.
La agencia EFE recordó que la última interacción entre ambos ministros se había dado en noviembre de 2021, durante la XXVIII cumbre de cancilleres de América Latina y España celebrada en República Dominicana, un hito que sirve de referencia para la evolución reciente del vínculo bilateral.
Cuatro años después, no hay en la fuente evidencia de avances traducidos en proyectos o acuerdos sustantivos.
En medio de una grave crisis económica, el régimen proponer profundizar la cooperación económica y comercial; y relanzar del canal bilateral en un escenario multilateral con alta densidad diplomática.
En julio, el Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez y actualmente envuelto en una grave crisis de corrupción, activó un programa de condonación de deuda con Cuba por un monto de hasta 375 millones de euros.
La iniciativa forma parte de un acuerdo suscrito entre ambos países en 2016, pero que se concreta ahora en el marco de un nuevo impulso multilateral promovido por el Club de París.
Según el Gobierno, el objetivo es financiar proyectos de desarrollo sostenible en sectores estratégicos como energía, agua y seguridad alimentaria, y permitir la participación de empresas españolas y entidades cubanas bajo estándares de transparencia y rendición de cuentas.
A través de esta fórmula, el régimen de La Habana evitará devolver el dinero en efectivo y, en su lugar, ejecutará proyectos supervisados por ambos gobiernos. Las autoridades españolas destacan la utilidad del modelo para "fortalecer" la cooperación internacional y fomentar proyectos con alto impacto social.
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