
La emisora municipal Radio Cabaniguán, en Jobabo, Las Tunas, anunció que solo podrá transmitir seis horas diarias debido a la falta de combustible para su grupo electrógeno.
Desde el domingo 21 de septiembre, el medio radial interrumpió sus emisiones durante las prolongadas horas de apagón que sufre la provincia, dejando a la población prácticamente sin acceso a este servicio comunitario.
Según explicó la dirección de la emisora en un comunicado publicado en Facebook, el espacio habitual de transmisiones queda reducido a las franjas en que hay electricidad, de 7:00 am a 1:00 pm.
El resto del día, unas 18 horas, la planta permanece apagada, no por falta de voluntad de sus trabajadores, sino por la incapacidad del Estado cubano de garantizar el combustible necesario.
"Entendemos la importancia de nuestro servicio para la comunidad y el inconveniente que esta situación representa", expresó la emisora, que pidió disculpas a la audiencia.
La nota insiste en el compromiso de seguir informando, aunque reconoce que la dependencia de la corriente limita cualquier esfuerzo.
Reacciones de la comunidad
Las respuestas en la propia página de Facebook reflejan frustración y desesperanza. Una usuaria escribió: "Ay, Dios, cómo nos mantenemos informados, ni eso podemos tener".
Un profesor cuestionó: "Qué falta de respeto tan grande, tener que dejar de salir al aire una emisora de radio que es una de nuestras vías de información por falta de electricidad".
Desde el sector del comercio, otra trabajadora comentó: "Tanta falta que hace en ese terruño, que lo único importante es nuestra emisora. Ya esto pasó de castaño a oscuro".
Otros testimonios denuncian el desgaste de la población ante la crisis.
"Es muy triste por lo que estamos pasando… llevamos más de 20 días que no sabemos lo que es corriente a las 8:00 pm. Por favor, no es fácil esto", señaló una enfermera obstetra.
Incluso colegas de otras emisoras confirmaron que el problema no es aislado.
Un locutor de Radio Libertad, en Puerto Padre, afirmó que, de 16 horas de programación, solo pueden mantener al aire entre dos y tres.
Antecedentes: cargar celulares en la emisora
La crisis ya había quedado reflejada el pasado 11 de septiembre, cuando Radio Cabaniguán difundió imágenes de decenas de personas sentadas en la acera, en plena noche, esperando cargar sus celulares en la emisora gracias a un servicio improvisado.
Ese día, el centro también retransmitió la señal de Radio Victoria para suplir en algo la ausencia de información en Jobabo.
Una muestra del colapso del sistema
El cierre parcial de esta emisora local expone una contradicción fundamental del sistema cubano: mientras el régimen asegura que la radio y la televisión constituyen pilares de su estrategia política y de propaganda, en la práctica ni siquiera puede sostener la operación de estaciones municipales.
La falta de combustible, que golpea con igual fuerza al transporte público, a los hospitales y a las termoeléctricas, ahora deja a comunidades enteras sin acceso a su medio de comunicación más inmediato.
Para los habitantes de Jobabo, no se trata solo de entretenimiento, sino de un canal vital de información en medio de apagones que paralizan la vida cotidiana.
La situación de Radio Cabaniguán se convierte así en otro símbolo del fracaso gubernamental: un país donde ni siquiera la radio -ese recurso tradicional en momentos de crisis- puede garantizar continuidad.
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