El dólar cae: Trump dice que no le preocupa y explica por qué



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Donald Trump (i) y Billete de cien dólares (d) Foto © Collage X/The White House

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El dólar se desploma a mínimos de cuatro años, pero para Donald Trump no hay motivo de alarma.

“El dólar está muy bien”, zanjó el presidente estadounidense este martes desde Iowa.

Trump defendió públicamente la evolución de la divisa, destacando los beneficios económicos de su debilitamiento y sugiriendo que el mercado debe seguir su curso sin intervención.

“Miren el valor del dólar. Miren el negocio que estamos haciendo. El dólar está, el dólar está muy bien”, declaró.

“Me gustaría que... simplemente buscara su propio nivel”, añadió.

Los mercados reaccionaron de inmediato con una aceleración en la venta de dólares, lo que intensificó todavía más la caída de la moneda estadounidense.   

¿Una estrategia para proteger la industria estadounidense?

Más allá de su tono relajado, algunos analistas -citadas por Reuters y medios estadounidense- creen que Trump sigue una estrategia deliberada para debilitar el dólar como herramienta para revitalizar la industria manufacturera del país. Esta visión no es nueva.

Hace un año, el asesor económico de la Casa Blanca, Stephen Miran, presentó un informe en el que argumentaba que el dólar estaba “sobrevalorado en un 25%” debido a su estatus como moneda de reserva mundial.

Esto, explicaba, perjudica la competitividad estadounidense.

“Un dólar demasiado fuerte perjudica nuestras exportaciones y permite que los productos extranjeros entren demasiado baratos, afectando a los fabricantes estadounidenses”, subrayó entonces Miran.

En línea con esta lógica, Trump ha dejado entrever que podría intervenir directamente si quisiera: “Podría hacer que subiera o bajara como un yoyó”.

Y ha reiterado su crítica a países como China y Japón, a los que acusa de manipular sus monedas:

“Solía pelear con ellos a muerte, porque siempre querían devaluar… Devaluaban, devaluaban, devaluaban. Pero nuestro dólar es genial”, subrayó.

Las señales del mandatario han hecho pensar a muchos que la debilidad actual del dólar no es un accidente, sino parte de una política más amplia que busca impulsar las exportaciones y reducir el déficit comercial, aunque sea al costo de generar presiones inflacionarias.

Una caída pronunciada en medio de la volatilidad

El dólar ha experimentado una depreciación significativa en lo que va de 2026, acumulando una caída del 2,6% desde enero y del 9% durante 2025, según datos de Bloomberg.

Este martes, el índice del dólar -que mide su valor frente a una canasta de seis divisas principales-— se desplomó hasta 95,566, su nivel más bajo desde febrero de 2022.

Frente al euro, el billete verde cotiza en torno a los 1,20 dólares, un umbral no visto desde hace años, encareciendo las importaciones estadounidenses y beneficiando a los exportadores europeos.

La caída se produce en un contexto de incertidumbre económica y política en Estados Unidos.

Las tensiones fiscales, los persistentes déficits públicos, las amenazas a la independencia de la Reserva Federal y los rumores de intervención cambiaria coordinada con Japón para estabilizar el yen, han minado la confianza de los inversores en la solidez económica del país.

A esto se suma una política comercial volátil, con amenazas arancelarias incluso a socios tradicionales como Canadá.

Un dólar débil: riesgos y ventajas

Aunque una moneda más débil puede ser vista como señal de debilidad económica, no todo son consecuencias negativas. De hecho, un dólar depreciado beneficia a ciertos sectores:

Exportaciones: Los productos estadounidenses se vuelven más competitivos en el exterior.

Multinacionales: Obtienen mayores ingresos al convertir ganancias extranjeras a dólares.

Deuda externa: Los países y empresas con obligaciones en dólares pueden pagar menos desde sus monedas locales.

Déficit comercial: Un dólar bajo ayuda a reducirlo al fomentar exportaciones y desalentar importaciones.

Eugene Epstein, analista de Moneycorp, lo resume así: “La administración quiere un dólar más débil… Básicamente está dejando claro que es un presidente al que le preocupa el déficit comercial”.

Sin embargo, el debilitamiento de la moneda también encarece las importaciones y puede impulsar la inflación interna, un riesgo que no parece inquietar a la Casa Blanca.

Política exterior, presiones a la Fed y señales geopolíticas

El debilitamiento del dólar no puede analizarse de forma aislada. Detrás de su caída están también los continuos ataques de Trump a la Reserva Federal y su presión pública para que se reduzcan las tasas de interés.

Desde que comenzó su segundo mandato, Trump ha cuestionado la autoridad del presidente del organismo, Jerome Powell, incluso sugiriendo su destitución.

Por otro lado, Trump ha reavivado tensiones diplomáticas que afectan el estatus geopolítico del dólar como moneda de reserva.

La amenaza de anexión de Groenlandia, su retórica contra aliados de la OTAN y su impulso a políticas aislacionistas han hecho que algunos inversores cuestionen la confiabilidad de EE.UU. como socio global.

Mientras el dólar se debilita, el oro ha alcanzado valores históricos, superando los 5,000 dólares por onza. Este repunte refleja la búsqueda de activos refugio por parte de inversores preocupados por el rumbo de la economía estadounidense.

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