Marco Rubio detalla ante el Senado el presente y el futuro de Venezuela: Estas son las claves



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Marco Rubio (Imagen de referencia) Foto © YouTube/Screenshot-The White House

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El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, compareció este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar la estrategia de Washington hacia Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

En un testimonio extenso, Rubio delineó un plan de transición dividido en tres fases y subrayó que el objetivo central de Washington es lograr una “Venezuela amigable, estable, próspera y democrática”, donde puedan celebrarse elecciones libres y justas, con plena participación de todos los sectores políticos.

“En menos de un mes, estamos más avanzados de lo esperado”, celebró.

Sin embargo, también advirtió que la cooperación no es incondicional. Si las autoridades interinas desvían el rumbo o incumplen los compromisos, están "preparados para usar la fuerza”.

Aunque el testimonio cubrió una amplia gama de aspectos políticos y diplomáticos, el eje que articuló buena parte del discurso fue el petróleo, convertido en herramienta de control, financiamiento y condicionamiento del proceso.

“El mecanismo a corto plazo estabiliza el país y asegura que los ingresos del petróleo sancionado beneficien al pueblo venezolano, no al sistema anterior”, explicó Rubio ante los senadores.

La promesa de elecciones libres, aunque central, fue presentada como un destino aún lejano: “Va a llevar tiempo”, admitió.

Delcy Rodríguez y la cooperación condicionada

El secretario de Estado fue cuestionado sobre las investigaciones que vinculan a Delcy Rodríguez con el narcotráfico. Respondió que, a diferencia de Maduro, ella no está imputada en tribunales estadounidenses, aunque hay líneas abiertas en agencias como la DEA.

Aun así, enfatizó que cualquier cooperación es transitoria y condicionada: “Supervisaremos de cerca el desempeño de las autoridades interinas… y estamos preparados para usar la fuerza si otros métodos fracasan”.

Rubio afirmó que Rodríguez ya ha autorizado ventas limitadas de petróleo a Estados Unidos, ha liberado algunos presos y ha introducido cambios en el gabinete.

También ha recibido al director de la CIA en Caracas, lo que indica una fase de diálogo operativo, aunque bajo fuerte vigilancia.

Elecciones libres y representativas

Rubio fue enfático al afirmar que la administración Trump no contempla una solución que no pase por un proceso electoral inclusivo.

“Queremos llegar a una fase de transición en la que tengamos una Venezuela amiga, estable, próspera y democrática, en la que todos los sectores de la sociedad estén representados en elecciones libres y justas”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que la mera convocatoria a las urnas no es garantía de legitimidad si la oposición no tiene acceso a medios de comunicación ni a condiciones reales de participación.

“No basta con votar si los candidatos están inhabilitados o no tienen espacio para expresarse”, añadió.

El petróleo como columna vertebral del plan de transición

Uno de los capítulos más extensos y estratégicos del testimonio de Rubio giró en torno al nuevo sistema de control sobre el petróleo venezolano, que Washington describe como una fórmula para evitar tanto el saqueo como el colapso fiscal.

A pesar de las sanciones vigentes, Estados Unidos ha aceptado una venta limitada y supervisada de crudo venezolano a precio de mercado, sin los fuertes descuentos que Maduro otorgaba a países aliados como China.

“China recibía petróleo con descuentos de hasta 20 dólares por barril, en ocasiones sin pagar en efectivo, sino como forma de amortizar deuda”, denunció Rubio.

Este nuevo mecanismo exige que los ingresos se depositen en una cuenta bloqueada bajo supervisión estadounidense, desde donde solo pueden ser utilizados previa aprobación.

“Por adelantado diremos en qué puede gastarse este dinero”, explicó.

Las autoridades interinas deben presentar presupuestos detallados, con énfasis en necesidades básicas como seguridad, sanidad o limpieza urbana. Parte de los fondos, según Rubio, se utilizarán para comprar medicinas y equipos directamente a Estados Unidos.

“El país se estaba quedando sin capacidad de almacenamiento y enfrentaba un colapso fiscal inmediato”, explicó.

“Necesitaban dinero para pagar servicios básicos: policías, trabajadores de saneamiento, funcionamiento mínimo del Estado”, añadió.

Otro punto técnico clave fue el control sobre los diluyentes químicos, necesarios para procesar el crudo pesado venezolano. Rubio señaló que Venezuela obtenía antes estos productos de Rusia, pero ahora los importa exclusivamente de Estados Unidos, lo cual refuerza el control estadounidense sobre el ciclo productivo.

Reforma petrolera y apertura a capital extranjero

Rubio destacó como un avance significativo que el Parlamento venezolano aprobara una nueva ley de hidrocarburos, que elimina muchas de las restricciones impuestas durante la era Chávez a la inversión privada.

Aunque admitió que la medida aún no basta para atraer capital masivo, la calificó como “un gran paso en apenas tres semanas”.

La meta a mediano plazo es la “normalización” de la industria petrolera, transformándola de un instrumento clientelar a una fuente legítima de ingresos para la reconstrucción nacional.

“Aunque Venezuela tenga las mayores reservas del mundo, su petróleo es la lifeline que permitirá sostener el país si se gestiona bajo reglas normales”, apuntó.

Estados Unidos habilitará licencias específicas para empresas extranjeras interesadas en operar en el país, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

“Cualquier empresa que quiera explorar oportunidades o realizar actividad económica en Venezuela necesitará una licencia del Tesoro para poder operar legalmente”, explicó Rubio.

Fase uno: Estabilización y blindaje contra el colapso

La prioridad inmediata tras la salida de Maduro fue evitar un vacío de poder que desembocara en “una guerra civil, luchas entre facciones, colapso de la cadena de mando o un nuevo éxodo masivo hacia Colombia”.

Para evitarlo, Washington impulsó lo que Rubio describió como “conversaciones directas, honestas y muy claras” con las nuevas autoridades interinas, incluyendo a la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Rubio defendió la naturaleza “transitoria” de este entendimiento, pero dejó claro que, en el corto plazo, Estados Unidos necesita interlocutores operativos dentro del aparato venezolano.

“Estamos tratando con individuos que han estado involucrados en cosas que en nuestro sistema no serían aceptables”, reconoció, aunque matizó: “El pegamento que mantenía unido al régimen no era la ideología. Era la corrupción”.

Fase dos: recuperación, y fase tres: Apertura política

La segunda fase del plan contempla la recuperación económica estructural, centrada en erradicar la corrupción de la industria petrolera y establecer normas de competencia limpias.

En paralelo, la tercera fase incluye la apertura del sistema político.

Rubio insistió en que la liberación de presos políticos avanza, aunque de forma más lenta de lo deseado.

“Se están liberando, algunos ya empiezan a participar en la vida pública, pero queda una lista larga”.

Dimensión internacional y advertencia geopolítica

Rubio calificó al chavismo como un régimen “narcotraficante” que funcionó como plataforma para Irán, Rusia y China en el hemisferio occidental, además de cooperar con las disidencias de las FARC y el ELN.

“No era un problema lejano, sino una amenaza instalada en nuestro propio hemisferio”, afirmó.

A esto se suma, según dijo, el uso de Venezuela por parte de adversarios globales para “proyectar influencia regional”.

Reiteró que la operación del 3 de enero no fue una invasión, sino una acción específica de ayuda a las fuerzas del orden. “No hay guerra contra Venezuela, y no ocupamos un país. No existen tropas estadounidenses en el terreno”, subrayó.

Diplomacia y oposición: Reconstruir el vínculo con Caracas

Rubio confirmó que Washington ya tiene un equipo sobre el terreno evaluando una reapertura diplomática en Venezuela, que permitiría restablecer contactos tanto con las autoridades interinas como con la oposición y la sociedad civil.

“Queremos volver a tener una relación como la que existía antes del chavismo”, declaró. Además, anunció un relevo al frente de la unidad de asuntos venezolanos del Departamento de Estado.

Este mismo miércoles, el secretario se reunió con la líder opositora María Corina Machado, quien recientemente fue recibida por Donald Trump en la Casa Blanca. 

Conclusión: supervisión, petróleo y elecciones como pilares

El mensaje final de Rubio ante el Senado fue contundente: la transición venezolana está en marcha, pero bajo estricta supervisión estadounidense. El esquema propuesto gira en torno al control del petróleo, la apertura política progresiva y el objetivo de elecciones libres.

Con esta comparecencia, Rubio deja clara la hoja de ruta de la Casa Blanca: control financiero, apertura condicionada, presión diplomática y vigilancia militar encubierta. T

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