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La crisis energética en Cuba vuelve a mostrar la magnitud del colapso del sistema eléctrico nacional, resultado de décadas de ineficiencia, falta de inversión y mal mantenimiento por parte del gobierno.
Según el parte de la Unión Eléctrica (UNE), durante la jornada de ayer el servicio se vio interrumpido por déficit de capacidad durante todo el día, registrándose la máxima afectación a las 6:20 pm, cuando 1,844 MW quedaron fuera de servicio.
La disponibilidad total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) a primera hora era de apenas 1,255 MW, frente a una demanda de 1,745 MW, dejando 519 MW afectados, y para el horario medio se estimó una afectación de 950 MW.
Entre las unidades térmicas fuera de servicio se encuentran cuatro unidades termoeléctricas de las CTE Mariel, Santa Cruz, Felton y Renté. A ello se suman trabajos de mantenimiento en dos bloques de las CTE Cienfuegos y Diez de Octubre.
Por otra parte, las limitaciones generales en la generación térmica alcanzan los 525 MW.
Durante el horario pico se prevé la entrada de cinco motores del Fuel Moa con 75 MW y cinco motores de la patana de Regla con 64 MW.
Ello permitiría alcanzar solo 1,394 MW frente a una demanda de 3,100 MW, generando un déficit de 1,730 MW y una afectación estimada de 1,760 MW.
A pesar de la inauguración de 49 nuevos parques solares fotovoltaicos, la producción de esta fuente renovable sumó 2,091 MWh, con una potencia máxima entregada de 393 MW en el horario de media demanda, insuficiente para compensar la caída de la generación térmica y garantizar el suministro eléctrico de la población.
En La Habana, la Empresa Eléctrica informó que el servicio se vio afectado el jueves durante 14 horas y 55 minutos.
"La máxima suficiencia fue de 387MW a las 6:20 pm, por emergencia fueron 75 MW", detalla la nota en Facebook.
El restablecimiento total ocurrió a las 8:20 pm, y la institución advirtió que, de no mejorar las condiciones de disponibilidad del SEN, se prevén afectaciones adicionales por contingencia energética sin horarios previstos.
El colapso eléctrico afecta no solo a los hogares, sino también a la industria, la agricultura, la producción de alimentos y la prestación de servicios básicos.
La acumulación de averías, mantenimientos retrasados y la dependencia de motores de emergencia evidencian la incapacidad del gobierno para garantizar la energía a los cubanos.
Los apagones masivos, que en algunos casos superan las 20 horas, son la consecuencia directa de décadas de desatención, planificación deficiente y obsolescencia de las termoeléctricas.
La situación vuelve a mostrar que, pese a las inauguraciones de fuentes solares, el país sigue atrapado en un círculo de insuficiencia energética crónica, donde la población sufre cortes continuos y restricciones severas, mientras las autoridades estatales insisten en medidas temporales y apelan al "ahorro" como si fuera suficiente para resolver un problema estructural.
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