
Vídeos relacionados:
Un amplio operativo policial se desplegó el lunes en la calle Mejorana, entre Princesa y Santa Rosa, en pleno centro de Santiago de Cuba, en lo que vecinos describen como una intervención de gran magnitud en al menos dos viviendas del área.
La acción, reportada por el comunicador independiente Yosmany Mayeta en Facebook, habría culminado con la ocupación de varios pomos de gasolina -tanto llenos como vacíos-.
El despliegue de patrullas y policías mantuvo en vilo a los residentes, que miraban todo el movimiento sin recibir ninguna explicación oficial.
Según varios testimonios, el operativo estaría dirigido por un oficial identificado como Maykel Sanz, presuntamente vinculado al DTI, aunque no hay confirmación pública sobre las causas del procedimiento ni sobre posibles detenidos.
Aunque inicialmente la tensión y la curiosidad se apoderó de los vecinos, poco a poco se extendió la presunción de que la intervención estaba dirigida a frenar la reventa ilegal de combustible, en medio de una crisis que ha dejado al país prácticamente paralizado.
La escena no puede leerse al margen del colapso energético y del desabastecimiento que vive Cuba.
Con un sistema incapaz de asegurar suministros básicos para el transporte, la producción y los servicios, la gasolina se ha convertido en un bien escaso y caro, y el mercado informal prolifera como respuesta a esa carencia.
No es una novedad: cuando el Estado no logra organizar la distribución ni garantizar acceso equitativo, el vacío lo ocupan redes informales que fijan precios prohibitivos y convierten la supervivencia cotidiana en una carrera de obstáculos.
Los comentarios que acompañan la publicación de Mayeta Labrada reflejan ese malestar.
Varios usuarios coinciden en que la raíz del problema no es la existencia de revendedores, sino el desorden estructural que empuja a la gente a buscar soluciones fuera de los canales oficiales.
Un emigrado desde Estados Unidos cuestionó que se haga "un espectáculo" policial cuando el combustible se vende en dólares y solo acceden quienes tienen familia en el exterior y pueden obtener tarjetas, lo que convierte la reventa en consecuencia directa de la política económica.
"Esa persona seguro tenia la posibilidad de comprarlo en USD y venderlo a quienes no pueden adquirirlo. No sé para que forman ese papelazo cuando el culpable es el presidente poniendo las cosas en dólares, una moneda que no es del país", recalcó.
Otro añadió la hipocresía de las autoridades: cuando había combustible, nadie perseguía; ahora que no hay, "a quitárselo al que ellos saben que tiene para mantener a sus parásitos policías".
También hubo voces que reclamaron organización antes que castigo.
Un padre de familia escribió que si la venta se hubiera estructurado como está establecido "no se hubiese generado nada de eso", insistiendo en que la solución no es solo detener a alguien, sino "evitar sus causas y condiciones".
En esa línea, una doctora resumió el sentir de muchos al afirmar que "los únicos autorizados a robar son ellos (el gobierno)", mientras el pueblo "tiene que seguir viviendo en la miseria", una frase que resume la percepción de impunidad de los de arriba y rigor para los de abajo.
Otros comentarios, en cambio, celebraron que se persiga a quienes se lucran con la escasez.
Un usuario habló de una "mafia organizada" en torno a CUPET y la especulación con el precio del combustible, y pidió que se actúe contra esas redes.
Incluso entre quienes aplauden el operativo, sin embargo, asoma una verdad incómoda: sin combustible suficiente y sin un sistema transparente y eficaz de distribución, el mercado negro seguirá existiendo.
En ese contexto, el despliegue en la calle Mejorana no es solución de nada. La crisis energética no se resuelve con redadas aisladas, sino con políticas que garanticen abastecimiento, control real y precios accesibles.
Mientras tanto, cada intervención policial es leída por muchos como la confirmación de que el Estado perdió la capacidad de gestionar lo esencial y ahora intenta contener, con mano dura, las consecuencias de su propia ineficiencia.
La publicación de Mayeta Labrada concluyó que se trataba de "una información en desarrollo".
A falta de partes oficiales, lo cierto es que la imagen de policías ocupando pomos de gasolina en viviendas del centro de Santiago se suma a una cadena de escenas similares en todo el país: un país detenido por la falta de combustible, con la vida cotidiana atada a la incertidumbre, y con una economía que empuja a la ilegalidad a quienes solo buscan cómo seguir funcionando.
Preguntas frecuentes sobre la reventa de combustible y la crisis energética en Cuba
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Cuál fue el motivo del operativo policial en Santiago de Cuba?
El operativo policial en Santiago de Cuba se llevó a cabo para frenar la reventa ilegal de combustible. Las autoridades ocuparon varios pomos de gasolina en viviendas del centro de la ciudad, en un contexto de crisis energética que ha dejado al país paralizado por la escasez de combustible.
¿Por qué hay escasez de gasolina en Cuba?
La escasez de gasolina en Cuba se debe a la incapacidad del sistema estatal para asegurar suministros básicos para el transporte, la producción y los servicios. La gasolina se ha convertido en un bien escaso y caro, lo que ha fomentado la proliferación del mercado informal como respuesta a esta carencia.
¿Cómo afecta la reventa de combustible a la población cubana?
La reventa de combustible afecta a la población cubana al generar precios prohibitivos en el mercado informal, haciendo que el acceso a la gasolina sea un obstáculo diario. La falta de un sistema de distribución eficiente por parte del Estado ha empujado a muchos a buscar soluciones fuera de los canales oficiales, exacerbando la crisis energética y económica.
¿Cuáles son las críticas hacia el gobierno cubano en relación con la crisis energética?
Las críticas hacia el gobierno cubano se centran en su incapacidad para gestionar la distribución de combustible y garantizar el acceso equitativo a los recursos. El Estado ha perdido la capacidad de gestionar lo esencial, y su respuesta ha sido la represión en lugar de soluciones estructurales que aborden la raíz del problema.
Archivado en: