Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejecutaron en las últimas horas una operación de interdicción marítima contra el buque Verónica III, que había intentado evadir la cuarentena naval decretada por el presidente Donald Trump.
El abordaje, realizado sin incidentes en aguas internacionales del océano Índico, fue confirmado en una serie de comunicados y publicaciones oficiales del Departamento de Guerra en la red social X.
La operación, ampliamente difundida por Washington como ejemplo de su capacidad de proyección militar, incluyó el despliegue de medios aéreos, vigilancia satelital y un seguimiento continuo que se extendió miles de kilómetros desde el Caribe hasta la zona de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM).
Una persecución de miles de kilómetros
Según la información oficial, el Verónica III zarpó desde el Caribe con la intención de esquivar la cuarentena marítima que Estados Unidos impuso a mediados de diciembre como parte de un endurecimiento drástico de su política de sanciones.
La administración Trump había ordenado entonces un “bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela”, advertencia acompañada de la promesa de consecuencias “nunca vistas” para los operadores que violaran la medida.
Desde ese punto, la embarcación comenzó una ruta que fue cuidadosamente monitoreada. El Departamento de Guerra lo explicó de forma directa:
“Lo rastreamos desde el Caribe hasta el océano Índico, acortamos la distancia y lo detuvimos.”
Las autoridades aseguraron que el buque “intentó desafiar la cuarentena del presidente Trump con la esperanza de escabullirse”, aprovechando la extensa distancia geográfica y el tránsito por aguas internacionales.
A primera hora del domingo, el Departamento de Guerra publicó un mensaje acompañado de un video para mostrar parte del operativo. En las imágenes se observa el despliegue de efectivos estadounidenses, el despegue en helicóptero y el posterior aterrizaje sobre la cubierta del Verónica III, en una acción coordinada que culmina con el avance hacia el puente de mando.
El comunicado oficial detalló:
“Durante la noche, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un derecho de visita, una interdicción marítima y un abordaje del Verónica III sin incidentes en el área de responsabilidad de INDOPACOM.”
La institución, dirigida por el secretario de Guerra Pete Hegseth, destacó abiertamente la magnitud del operativo:
“Ninguna otra nación tiene el alcance, la resistencia ni la voluntad para lograrlo.”
La retórica empleada encaja con la ofensiva más amplia que Washington emprendió tras la captura en Caracas del gobernante Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero. Ambos fueron trasladados a Estados Unidos, donde enfrentan cargos federales.
Según el Departamento de Guerra, las medidas militares en el Caribe e Indo-Pacífico se han intensificado para impedir el movimiento de petroleros vinculados a redes sancionadas.
La interceptación del Verónica III persigue un objetivo estratégico que va más allá de un solo buque. Washington quiere dejar claro que actuará contra cualquier embarcación que intente burlar sus órdenes ejecutivas, incluso en zonas remotas del planeta.
El Departamento de Guerra lo expresó con contundencia: “Las aguas internacionales no son santuario.”
Y añadió: “Por tierra, aire o mar, los encontraremos y les haremos justicia. El Departamento de Guerra negará a los actores ilícitos y a sus representantes la libertad de movimiento en el ámbito marítimo.”
La Casa Blanca sostiene que estas acciones son esenciales para impedir que petroleros sancionados transporten crudo en apoyo a regímenes o redes ilícitas bajo vigilancia estadounidense.
¿Qué viene ahora para el Verónica III?
Tras el abordaje, la embarcación quedó bajo control de las fuerzas estadounidenses. Hasta el momento, no se ha informado públicamente del paradero de la carga ni de la situación legal de la tripulación, aunque se espera que el Departamento de Guerra y el Departamento de Justicia ofrezcan actualizaciones en las próximas horas.
Lo que sí ha dejado claro Washington es la intención de seguir ampliando su presencia naval para hacer cumplir la cuarentena marítima:
“Defendemos la Patria. La distancia no los protege.”
Con este operativo, Estados Unidos envía un mensaje inequívoco en un contexto de creciente presión militar y diplomática: ningún petrolero que desafíe las restricciones impuestas por la administración Trump podrá asumir que las aguas internacionales lo protegerán.
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