El preso político cubano Luis Miguel Oña Jiménez, manifestante del 11 de julio en La Habana, murió este fin de semana en La Habana con apenas 27 años.
Según denunció la organización Prisoners Defenders, el joven, quien cumplía una sentencia de 12 años de prisión por un delito de sedición, fue excarcelado bajo una licencia extrapenal solo días antes de su deceso tras sufrir una isquemia.
"Tú sabes que a esta gente le dan la licencia extrapenal a la gente cuando se va a morir", denunció un activista en una grabación que circula en redes sociales.
Oña Jiménez estaba en la prisión de Panamá, municipio Güines, Mayabeque, donde se encuentran recluidos los pacientes de VIH-sida.
Durante los más de cuatro años que pasó en prisión, sin atención médica, con mala alimentación y maltratos, su salud se fue resquebrajando paulatinamente hasta que sufrió una isquemia cerebral que lo dejó en estado crítico, sin poder mover la boca, ni las manos ni los pies.
"Le dieron la licencia extrapenal y lo habían enviado al hospital Julio Trigo, que está cerca de su casa. De ahí del hospital lo desahuciaron, lo botaron para su casa hace tres días y murió", subrayó el denunciante.
La activista Avana de la Torre lamentó el hecho en un mensaje en Facebook, donde acusó a la dictadura de haberlo sacado de la cárcel cuando ya su estado era irreversible.
"No fue una muerte natural. Fue la consecuencia directa de un sistema penitenciario cruel, negligente y represivo que castiga, abandona y deja morir a quienes se atreven a exigir libertad. Lo liberaron no para salvarlo, sino para evitar asumir públicamente la responsabilidad de su muerte bajo custodia", dijo.

"Excarcelarlo cuando ya estaba gravemente enfermo no es clemencia. Es encubrimiento. Es una práctica reiterada del régimen: dejar salir al preso cuando está al borde de la muerte para no cargar con el cadáver dentro de la cárcel", subrayó.
Luis Miguel fue uno de los cientos de cubanos que en julio de 2021 salieron a las calles del barrio La Güinera, municipio Arroyo Naranjo, donde residía, a exigir libertad. Fue apresado al día siguiente y no volvió a salir hasta ahora.
Acusado del delito de sedición, fue condenado por el Tribunal Provincial de La Habana a 14 años de prisión.
En junio de 2022, en el juicio de casación celebrado en la Sala de los delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo, este ordenó disminuir en dos años su condena, atendiendo a la edad de Oña Jiménez: solo 23 años.
Según Prisoners Defenders, en enero de 2026 la cifra de presos políticos en Cuba ascendió a 1,207, tras confirmar 18 nuevos prisioneros de conciencia.
Preguntas frecuentes sobre la muerte del preso político Luis Miguel Oña Jiménez y la situación de los presos políticos en Cuba
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¿Quién era Luis Miguel Oña Jiménez y cómo murió?
Luis Miguel Oña Jiménez era un preso político cubano que participó en las protestas del 11 de julio en La Habana. Murió a los 27 años tras ser excarcelado bajo una licencia extrapenal después de sufrir una isquemia cerebral. Durante su tiempo en prisión, su salud se deterioró considerablemente debido a la falta de atención médica, mala alimentación y maltratos.
¿Qué es una licencia extrapenal en el contexto cubano?
Una licencia extrapenal es un permiso temporal que permite a un preso salir de la cárcel por razones de salud. En el caso de Cuba, se ha denunciado que esta práctica se utiliza para liberar a presos en estado crítico para evitar que las muertes ocurran bajo custodia estatal, como fue el caso de Luis Miguel Oña Jiménez y otros presos políticos.
¿Cuál es la situación actual de los presos políticos en Cuba?
La situación de los presos políticos en Cuba es alarmante, con más de 1,200 personas encarceladas por motivos políticos, según Prisoners Defenders. Se reportan condiciones inhumanas, como hacinamiento, desnutrición y falta de atención médica. Organizaciones internacionales y gobiernos como el de EE.UU. han exigido su liberación inmediata.
¿Cómo está siendo utilizada la represión política en Cuba?
La represión política en Cuba se manifiesta mediante encarcelamientos, maltratos y falta de libertades para quienes se oponen al régimen. Los presos políticos enfrentan condiciones degradantes y, a menudo, son liberados solo cuando su salud es crítica. Activistas denuncian que el régimen utiliza a los presos como moneda de cambio en negociaciones internacionales.
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