
Vídeos relacionados:
La relación petrolera Cuba-URSS comenzó en 1960 cuando las compañías estadounidenses se negaron a refinar crudo soviético y Cuba nacionalizó las refinerías (Wikipedia: Cuba Petróleo Union, Foresight Cuba: History and Transformations of the Petroleum Sector). La Unión Soviética se convirtió en proveedor prácticamente exclusivo, y los volúmenes crecieron de manera constante hasta alcanzar 13,1 millones de toneladas métricas anuales en 1985 (equivalente a ~260.000 barriles por día). El consumo interno cubano rondaba las 10-11 millones de toneladas anuales (~200.000-220.000 bpd), y la producción doméstica era insignificante: apenas el 6-9% del consumo en los años ochenta (938.000 TM en su pico de 1986) (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices).
El esquema de reexportación funcionaba así: Cuba exportaba azúcar a la URSS a precios enormemente inflados —en 1985, los soviéticos pagaban 44,8 centavos por libra frente a un precio mundial de apenas 4,1 centavos, un subsidio de 10,9 veces el valor de mercado—. A cambio, recibía petróleo a precios por debajo del mercado mundial, fijados según la fórmula CMEA de Bucarest (1975): un promedio móvil quinquenal de precios mundiales que, durante las escaladas de los setenta y principios de los ochenta, significó que Cuba pagara consistentemente menos que el precio spot (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices). Según un informe desclasificado de la CIA de febrero de 1982 ("Cuba: Implications of Dependence on Soviet Oil"), en 1980 el precio soviético a Cuba era apenas el 40% del precio promedio de la OPEP.
El excedente entre lo recibido y lo consumido se vendía en mercados occidentales —principalmente Europa Occidental— a precios spot en moneda convertible. Lo más notable, documentado por Jorge Pérez-López en su paper seminal de 1987 en The Energy Journal (IDEAS/RePEc: Cuban Oil Reexports: Significance and Prospects, Academia.edu: Jorge Perez-Lopez), es que en muchos casos el petróleo nunca llegaba físicamente a Cuba: la URSS lo vendía directamente en mercados europeos y depositaba las divisas en cuentas cubanas. También operaba un esquema triangular donde los soviéticos abastecían crudo a la refinería Veba de Venezuela en Alemania, mientras PDVSA enviaba crudo venezolano a Cuba, minimizando los costosos fletes desde el Mar Negro al Caribe (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices).
Los números clave: 1983-1987 fue la era dorada de las reexportaciones
Las reexportaciones comenzaron de forma modesta a principios de los setenta, cuando Cuba vendía pequeñas cantidades de nafta refinada en Europa Occidental. En 1977 se produjo lo que Pérez-López denominó un "salto cuántico": las exportaciones superaron 900.000 TM, cuatro veces la producción doméstica de crudo y el 10% de las importaciones brutas. El pico se alcanzó entre 1983 y 1987, cuando las reexportaciones promediaron más de 3 millones de TM anuales (~60.000 bpd, ~22 millones de barriles por año) (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices, Pérez-López 1987).
Un ejemplo concreto del mecanismo, documentado por el Banco Nacional de Cuba para 1985 (ASCE): Cuba compró azúcar en el mercado mundial por $100 millones (moneda convertible), la "vendió" a la URSS generando 1.012 millones de pesos (moneda blanda), financió la importación de 4,214 millones de TM de petróleo soviético, reexportó 1,978 millones de TM a precios mundiales (~$27/barril), y retuvo 2,236 millones de TM para consumo interno. El resultado neto: convertir $100 millones en aproximadamente $400 millones en divisas. Esta alquimia financiera fue posible gracias a tres peculiaridades que Pérez-López identificó: el petróleo soviético costaba menos que el precio mundial, se pagaba en rublos no convertibles mediante trueque de azúcar, y la URSS enviaba cantidades que excedían la demanda interna cubana.
El impacto en la estructura de ingresos cubanos fue dramático. Según datos del Banco Nacional de Cuba (informe de febrero de 1985, citado por Pérez-López), durante 1983-1985 las reexportaciones de petróleo representaron más del 40% de todos los ingresos en moneda convertible de Cuba. El azúcar contribuía apenas el 21% y todas las demás exportaciones el 39% restante. Humberto Pérez, expresidente de JUCEPLAN (la comisión de planificación cubana), confirmó extraoficialmente que la reexportación de petróleo superaba al azúcar como generador de divisas (Pérez-López 1987). Tras el desplome del precio del crudo en 1986 (de ~$27 a ~$13/barril), la participación de las reexportaciones cayó a ~25% de los ingresos en divisas, y en 1988 el azúcar recuperó el primer puesto.
Una paradoja de precios que no anuló el negocio
Un dato contraintuitivo emerge de los datos de precios. A partir de 1986, la fórmula de media móvil quinquenal del CMEA comenzó a perjudicar a Cuba: como los precios mundiales habían caído abruptamente, pero la media quinquenal seguía reflejando los precios altos de 1981-1985, Cuba terminó pagando casi el doble del precio mundial en 1986-1987 (26,1 pesos/barril CMEA vs. 13,1 $/barril en el mercado). Sin embargo, la reexportación seguía funcionando porque el pago a la URSS se realizaba en rublos transferibles mediante trueque de azúcar subsidiado, no en divisas convertibles. El costo real para Cuba era el azúcar (comprada a precio mundial), mientras que el ingreso era petróleo vendido en dólares. Mientras el subsidio azucarero soviético (5-10 veces el precio mundial) compensara el diferencial, el arbitraje se sostenía (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices).
El colapso fue abrupto. En 1990, la URSS entregó solo 10 de los 13 millones de TM prometidos y todo el petróleo fue necesario internamente: las reexportaciones cayeron a cero (ASCE: Russian Oil-For-Sugar Barter Deals 1989-1999). En 1991 se entregaron apenas 8,1 millones de TM. Para 1992, las importaciones de crudo ruso se desplomaron a 1,8 millones de TM, un colapso del 86% respecto a 1989 (Cuba Platform: The Special Period, Cold War Studies, Wikipedia: Special Period). La revista Oil & Gas Journal estimó en julio de 1992 que la pérdida de divisas por el fin de las reexportaciones petroleras ascendió a $1.600 millones, superando el total de ingresos en moneda dura de Cuba por todas las demás fuentes (OSTI: Cuba's oil crisis spells trouble for Castro). Carmelo Mesa-Lago estimó los subsidios soviéticos de combustible en un acumulado de $6.600 millones (ASCE: Alonso). El "Período Especial" había comenzado.
La era venezolana: Cienfuegos como centro de reexportación parcial
El Convenio Integral de Cooperación firmado el 30 de octubre de 2000 por Fidel Castro y Hugo Chávez (Latin American Studies: Cuba, Venezuela Sign Oil Deal) estableció inicialmente un suministro de hasta 53.000 bpd de crudo y derivados venezolanos a Cuba, con financiamiento concesional (60% a 90 días, 40% a 25 años al 1% de interés). En diciembre de 2004 el acuerdo se amplió, y para 2005 los envíos alcanzaron 90.000 bpd. El pico se registró en 2012 con 105.000 bpd según los estados financieros de PDVSA (ASCE: Venezuela's Cuban Burden). A cambio, Cuba desplegó entre 30.000 y 50.000 profesionales en Venezuela —médicos, entrenadores deportivos, maestros y operativos de inteligencia— (Wikipedia: Cuba-Venezuela relations).
La evidencia de reexportaciones en esta era es más ambigua que en la soviética, pero sustancial. Ya en 2001, el ingeniero venezolano Hernando Montiel Ortega documentó que Cuba declaraba a la CEPAL exportaciones de 5.600 bpd de petróleo desde 1999 —el mismo año en que comenzó el acuerdo venezolano— (Latin American Studies: La Habana exporta petróleo que recibe de Venezuela). Según sus cálculos, Cuba compraba a menos de $8/barril y revendía a $15-30, generando unos $110 millones anuales. El principal vehículo fue la refinería de Cienfuegos, reactivada en diciembre de 2007 mediante la empresa mixta CUVENPETROL (PDVSA 51%, CUPET 49%) con una inversión de $236 millones y capacidad de 65.000 bpd (Library of Congress: Cienfuegos Oil Refinery, USGS: Recent Trends in Cuba's Mining and Petroleum Industries). Esta planta procesaba exclusivamente crudo venezolano y producía derivados refinados para venta a terceros en el Caribe.
El experto en energía cubana Jorge Piñón (Universidad de Texas en Austin) introdujo una distinción importante: las operaciones de CUVENPETROL —refinación y mezcla de crudo para venta a terceros— eran "transacciones comerciales a precio de mercado" y no debían confundirse con reventa de crudo subsidiado. Sin embargo, el académico Ernesto Hernández-Catá (ASCE: Cuba's Petroleum Trade Statistics and the Impact of Cutbacks in Venezuelan Oil) confirmó que las exportaciones cubanas de combustible a Venezuela "parecen consistir casi en su totalidad en productos refinados y mezclados a partir de petróleo" importado de Venezuela, y que la ONEI (oficina estadística cubana) omitía deliberadamente estas exportaciones de sus tablas SITC.
El elemento de donación del acuerdo Cuba-Venezuela fue cuantificado por Luis R. Luis (ASCE: Venezuela's Cuban Burden): promedió el 45% del valor de los envíos petroleros durante 2012-2018, alcanzando un asombroso 74% en 2012 —frente al 16% que recibían otros países Petrocaribe—. En términos absolutos, el subsidio neto (valor del petróleo menos valor de mercado de los servicios cubanos) alcanzó $4.500 millones en 2012, cayó a $1.400 millones en 2015 y se volvió ligeramente negativo para 2018, cuando la ayuda venezolana a Cuba esencialmente desapareció.
Las cifras de reexportación del período venezolano deben tratarse con cautela. Cuba no publicó datos oficiales de exportaciones de combustible, y las estimaciones derivadas del balance oferta-demanda (~producción doméstica + importaciones – consumo = excedente) arrojan rangos amplios. Algunas fuentes estiman 40.000-50.000 bpd en el pico, pero esto asume un consumo doméstico de 120.000 bpd que otras fuentes sitúan más alto (150.000-189.000 bpd según la EIA para 2010), lo cual reduciría o eliminaría el excedente (ASCE: Cuba's Petroleum Trade Statistics).
El colapso: de 105.000 bpd a la oscuridad
La producción venezolana se desplomó de más de 3 millones de bpd a principios de los 2000 a ~800.000 bpd en 2019-2020, arrastrando consigo los envíos a Cuba (Anadolu Agency: Venezuela's oil wealth). Los hitos del declive: 105.000 bpd en 2012, 47.000 en 2018, 55.615 en 2023, y apenas 27.400 bpd en enero-octubre de 2025 (una caída del 15% interanual según Reuters) (Diario de Cuba: Venezuela despacha una de las cifras más bajas, CiberCuba: Venezuela incrementa envíos). En octubre de 2025, los envíos tocaron un mínimo de 11.000 bpd.
Cuba ya no reexporta petróleo en ninguna cantidad significativa. Con una demanda de aproximadamente 100.000 bpd, una producción doméstica en declive de 32.000 bpd (2024, con diez años consecutivos de caída) (Statbase: Cuba oil production, Worldometer: Cuba oil), e importaciones totales de apenas 45.400 bpd en enero-octubre de 2025, el país opera con un déficit crónico. México emergió como proveedor alternativo en 2023 (~16.800 bpd de crudo Olmeca/Istmo por ~$372 millones anuales) (CSIS: 2023 A Year of Mexican Oil to Cuba), pero sus envíos colapsaron un 73% en 2025 a solo 5.000 bpd. Rusia contribuye marginalmente (~10% del total en meses recientes) (Foresight Cuba).
A febrero de 2026, Cuba tiene apenas 15-20 días de reservas de petróleo según datos satelitales de Kpler (OilPrice: Cuba's Energy Crisis Deepens, CEDA: As Cuba's Oil Runs Out). Los apagones superan las 9 horas diarias en La Habana y las provincias reciben solo 2-4 horas de electricidad. Bloomberg reportó mediante imágenes satelitales una reducción del 50% en la iluminación nocturna de la isla (Bloomberg vía Lillienews: Much of Cuba Goes Dark, Al Jazeera: From blackouts to food shortages). El gobierno implementó semana laboral de 4 días, suspendió el suministro de jet fuel por un mes, y restringió la venta de combustible (TIME: How the U.S. Oil Blockade Is Impacting Cuba).
Un elemento tardío merece mención cautelosa: en enero de 2026, El Nuevo Herald citó a un funcionario del Departamento de Estado estadounidense afirmando que entre finales de 2024 y 2025, Cuba recibió ~70.000 bpd de crudo venezolano y redirigió ~40.000 bpd (~60%) hacia Asia mediante la "flota oscura" de tanqueros sancionados (CiberCuba: Escándalo: Cuba revendió 60% del petróleo que le envió Venezuela, CubaHeadlines: Cuba Accused of Re-Selling Majority of Venezuelan Oil). Esta cifra excede ampliamente estimaciones previas de Reuters (~27.000-30.000 bpd) y, de ser cierta, sugeriría que Cuba actuaba como punto de trasbordo en la evasión de sanciones venezolanas más que como reexportador para consumo propio. La fuente única y el contexto político aconsejan tratar esta información con reserva.
Balance histórico: el petróleo como pilar oculto del régimen
Las reexportaciones de petróleo fueron, durante más de dos décadas, el instrumento financiero más importante del gobierno cubano, aunque raramente reconocido. Una síntesis cuantitativa del fenómeno en sus distintas eras:
El total acumulado de ingresos por reexportaciones de petróleo soviético durante 1977-1989 puede estimarse conservadoramente en $3.000-5.000 millones (dólares nominales). Durante la era venezolana, si se suman los ingresos por productos refinados en Cienfuegos vendidos a terceros y el componente de subsidio neto (que funcionaba como transferencia de divisas equivalente), las cifras podrían sumar otros $3.000-8.000 millones acumulados entre 2000 y 2015, aunque la opacidad de los datos hace estas estimaciones considerablemente menos fiables.
La pérdida del subsidio soviético fue catastrófica: Oil & Gas Journal estimó el costo en $1.600 millones anuales (OSTI), y los subsidios soviéticos totales a Cuba promediaron $4.300 millones anuales entre 1986 y 1990, equivalentes al 21,2% del PNB cubano (Cuba Platform: Special Period, Wikipedia: Special Period). La pérdida del subsidio venezolano ha sido más gradual pero igualmente devastadora, transformándose en la crisis energética existencial que Cuba enfrenta hoy. El petróleo reexportado fue, en última instancia, la sangre invisible que mantuvo al régimen con vida financiera durante la Guerra Fría, y su desaparición explica en gran medida tanto el Período Especial como la crisis actual.
Archivado en: