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Antes de 1959, cuando Cuba mantenía una sólida producción azucarera y exportaba también diversos bienes manufacturados, el país generaba suficientes ingresos en divisas para financiar la totalidad de sus importaciones de petróleo. La balanza comercial era superavitaria y el peso cubano mantenía la paridad con el dólar estadounidense.
Hoy hay otro panorama, Cuba enfrenta una crisis que no puede explicarse solo por la escasez coyuntural, las sanciones o la mala gestión circunstancial. El problema es más profundo y estructural: los números simplemente no cuadran.
La factura petrolera mínima de Cuba —unos $2.500-3.000 millones anuales— duplica todo lo que produce su economía medida en dólares reales. Sin subsidios soviéticos, venezolanos o de otro patrón externo, el modelo económico cubano es aritméticamente inviable. No se trata de una opinión política: es una conclusión que se deriva de cruzar tres series de datos públicos — consumo energético, precios internacionales del petróleo y PIB al tipo de cambio de mercado. Los números no admiten interpretación alternativa.
Cuando Cuba producía azúcar y otros bienes manufacturados antes de 1959 podía financiar todas sus compras de petróleo en el exterior y la balanza comercial era superavitaria con el dólar en la paridad con el peso.
1. Cuánto petróleo necesita Cuba y cuánto cuesta
Las series de la EIA (Administración de Información Energética de EE.UU.) vía IndexMundi y TheGlobalEconomy documentan el consumo total de petróleo de Cuba desde 1980. El último dato oficial es de 178.000 barriles diarios (kbd) en 2014, equivalente a 65 millones de barriles al año. Desde entonces no existe serie oficial continua.
Pero la economía cubana se ha contraído un 11% acumulado entre 2020 y 2024 (Infobae, julio 2025; SWI/EFE). La generación eléctrica cayó de 20,7 TWh en 2019 a 15,3 TWh en 2023 (Low Carbon Power). Si se ajusta el consumo histórico a esa contracción, una estimación razonable de la necesidad energética mínima actual se sitúa en 110-120 kbd, o sea, 40-45 millones de barriles al año. No es un escenario de abundancia: es lo mínimo para evitar el colapso permanente del sistema eléctrico y el transporte.
Cuba no produce ni de lejos esa cantidad. La producción doméstica de crudo lleva diez años en declive y en 2024 rondaba los 32.000 bpd (Statbase; Worldometer), apenas 11,7 millones de barriles al año. La diferencia — 28-33 millones de barriles anuales — debe importarse.
A precios de mercado de 2025-2026 (Brent ~$60-70/barril; EIA STEO; Trading Economics), sumando un flete de $2-4/barril por primas de riesgo y logística caribeña (Argus Marine Fuels), la factura de importación se calcula así:
2. El PIB cubano medido en dólares reales
El dato oficial más reciente de la ONEI sitúa el PIB cubano a precios corrientes en 633.442 millones de pesos cubanos (CUP) para 2022. En 2023 el PIB se contrajo un 1,9% y en 2024 otro 1,1%, acumulando cinco años de deterioro (Infobae). El Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) estima una caída adicional del 5% en 2025 (OnCuba News, febrero 2026).
El problema es convertir ese PIB a dólares. Cuba mantiene múltiples tipos de cambio: 24 CUP/USD para ciertas empresas estatales, 120 CUP/USD para otras, y una tasa "flotante" creada en diciembre de 2025 que se sitúa en ~455 CUP/USD (OnCuba News). En el mercado informal — el único donde cubanos y empresas pueden realmente adquirir dólares — la tasa ha alcanzado los 500 CUP/USD en febrero de 2026, su mínimo histórico.
Ningún agente económico en Cuba puede obtener dólares a 24 ni a 120 pesos. El tipo de cambio paralelo refleja la capacidad real de compra internacional del país. Si aplicamos esa tasa:
PIB 2024 (ajustado por contracción acumulada ~3%): ~1.230 millones USD
PIB 2025 (ajustado por contracción adicional ~5%): ~1.170 millones USD
Factura petrolera mínima: $2.500-3.100 millones USD/año
Resultado: la energía que Cuba necesita cuesta entre 2 y 2,5 veces todo lo que produce el país.
Para ponerlo en perspectiva: el salario medio cubano en 2024 fue de 5.839 CUP mensuales (Directorio Cubano / ONEI). Al paralelo, eso equivale a $0,53 al día. Un cubano promedio vive con la mitad de lo que el Banco Mundial define como pobreza extrema.
3. Comparación con países del entorno: Cuba es la excepción, no la regla
En economías caribeñas y centroamericanas comparables, la factura energética representa entre el 5% y el 10% del PIB. En Cuba, al tipo de cambio real, supera el 200%.
Fuentes: consumo de petróleo de Worldometer, EIA, TheGlobalEconomy; generación eléctrica de Low Carbon Power; factura/PIB de OEC, FMI, Trading Economics.
El dato diferenciador de Cuba no es el consumo per cápita — que es modesto — sino que entre el 60% y el 70% de todo su petróleo se quema en generación eléctrica porque la matriz es abrumadoramente fósil (>95%). Panamá y Ecuador destinan solo 10-25% de su petróleo a electricidad porque tienen hidroeléctricas. En Cuba, si faltan barriles, no sube la gasolina: se apaga el país. Esto es exactamente lo que está ocurriendo en febrero de 2026, con apagones de 9+ horas en La Habana y 2-4 horas de electricidad en provincias (Bloomberg; Al Jazeera).
4. El petróleo reexportado: la sangre invisible que mantuvo vivo al régimen
Durante más de dos décadas, la dictadura cubana sobrevivió financieramente gracias a un esquema que raramente se discute: la reexportación del petróleo subsidiado que recibía de sus patrones.
Era soviética (1977-1989): La URSS entregaba ~260.000 bpd de crudo a Cuba, pero el consumo interno era solo ~200.000 bpd. El excedente de ~60.000 bpd (~22 millones de barriles al año) se revendía en Europa Occidental a precio de mercado, en dólares. El mecanismo era un arbitraje de manual: Cuba compraba azúcar en el mercado mundial por $100 millones, la "vendía" a la URSS a precios inflados (en 1985, los soviéticos pagaban 44,8¢/lb versus 4,1¢/lb en el mercado — un subsidio de 10,9 veces), recibía petróleo pagado en rublos no convertibles, y reexportaba el excedente en dólares (ASCE: Cuba's Transition to Market-Based Energy Prices; Pérez-López, The Energy Journal, 1987).
En su pico de 1983-1985, las reexportaciones de petróleo generaron $400-600 millones anuales, más del 40% de todos los ingresos en divisas convertibles de Cuba — el doble de lo que aportaba el azúcar (Pérez-López 1987). Un informe desclasificado de la CIA ("Cuba: Implications of Dependence on Soviet Oil", 1982) confirmó que Cuba pagaba apenas el 40% del precio OPEP por el crudo soviético.
Cuando la URSS colapsó, las reexportaciones cayeron a cero de golpe. Oil & Gas Journal estimó la pérdida en $1.600 millones anuales (OSTI). Los subsidios soviéticos totales promediaban $4.300 millones/año entre 1986-1990, equivalentes al 21,2% del PNB cubano (Cuba Platform). El resultado fue el Período Especial.
Era venezolana (2000-2015): Venezuela reemplazó a la URSS con envíos de hasta 105.000 bpd (pico en 2012). Cuba reactivó la refinería de Cienfuegos (Library of Congress) como empresa mixta CUVENPETROL para refinar crudo venezolano y vender derivados a terceros en el Caribe. El elemento de subsidio neto promedió el 45% del valor de los envíos, alcanzando $4.500 millones en 2012 (ASCE: Venezuela's Cuban Burden). Cuando PDVSA colapsó, los envíos cayeron de 105.000 bpd (2012) a 27.400 bpd (2025) (Diario de Cuba). La crisis energética actual es el resultado directo.
El patrón es inequívoco: cada vez que Cuba pierde a su patrón petrolero, el país entra en crisis existencial. La dictadura nunca ha generado, por sí misma, los recursos para pagar su energía.
5. La ecuación imposible: por qué este modelo no tiene arreglo interno
Si se eliminan los subsidios, créditos blandos e impagos de deuda, y se obliga a Cuba a operar bajo reglas de mercado, la aritmética es devastadora:
Factura energética mínima: ~$2.500-3.100 millones USD
Déficit: La energía cuesta ~2x todo el PIB
Comparación: En Rep. Dominicana, la energía es el 7-8% del PIB. En Panamá, 8-10%. En Cuba, >200%.
No es que la energía sea "cara" para Cuba. Es que la economía cubana, tal como está organizada, no genera valor suficiente para mantenerse con vida.
¿Por qué? Tres razones estructurales:
Primera: la economía no genera divisas suficientes. Las exportaciones de bienes son mínimas. El turismo — que en 2019 generaba $3.000+ millones — se ha contraído severamente por la combinación de apagones, escasez y sanciones. Las exportaciones de servicios médicos (la principal fuente de divisas en la era venezolana) dependen de acuerdos políticos con regímenes aliados que están en declive. Los ingresos por exportaciones en el primer semestre de 2025 cumplieron solo el 91% del plan, un 7% menos que en 2024 (Prensa Latina).
Segunda: la matriz energética está atrapada en el fuel-oil. Más del 95% de la electricidad cubana proviene de combustibles fósiles (Low Carbon Power). Los vecinos de Cuba (Panamá, Ecuador, Guatemala, Costa Rica) diversificaron hace décadas con hidroeléctricas, gas natural y renovables. Cuba tiene planes para instalar 2.100 MW solares y 700 MW eólicos para 2030, pero la inversión requerida es en dólares — que no tiene.
Tercera: no hay acceso a crédito internacional. El ministro de Economía Joaquín Alonso reconoció ante el parlamento en julio de 2025 que Cuba tiene un "alto endeudamiento externo" y "no tiene acceso a créditos para el desarrollo" (RCM/Prensa Latina). Cuba no es miembro del FMI ni del Banco Mundial. Tiene una deuda externa impaga con prácticamente todos sus acreedores. Ningún mercado de capitales le presta.
6. Por qué solo un cambio de régimen puede romper el círculo
El problema de Cuba no es el embargo estadounidense, aunque este lo agrava. El problema es que el modelo económico de planificación centralizada, monopolio estatal, tipo de cambio múltiple y control de precios destruye valor en lugar de crearlo. La evidencia comparativa lo demuestra: República Dominicana, con la misma población y sin petróleo propio, tiene un PIB de ~$115.000 millones (PPP) y paga su factura energética sin subsidios externos. La diferencia no es geográfica ni demográfica: es institucional.
Para que Cuba pueda pagar su energía — el requisito mínimo de supervivencia — necesitaría, simultáneamente:
A nivel interno:
Unificación cambiaria real (una sola tasa, cercana al paralelo). Liberalización de la empresa privada y la inversión extranjera con reglas de mercado. Creación de un marco estable para el respeto y puesta en valor de los derechos de propiedad privada. Desmontaje de subsidios generalizados y sustitución por transferencias focalizadas.
Reforma de la matriz energética con inversión masiva en renovables. Sinceramiento de precios de electricidad y combustibles.
A nivel externo — y aquí está la clave:
Nada de lo anterior es financiable sin acceso a crédito internacional. Cuba necesitaría un programa de estabilización con el FMI (como hicieron decenas de países en transición post-soviética), acceso a préstamos del Banco Mundial y del BID, y probablemente ayuda directa o alivio de sanciones por parte de Estados Unidos. Ninguna de estas cosas es posible bajo el régimen político actual. El FMI no negocia con estados que no reconocen mecanismos de auditoría independiente. El Banco Mundial no presta a países sin garantías institucionales. Y Estados Unidos no levantará el embargo mientras Cuba sea una dictadura de partido único sin elecciones libres, libertad de prensa ni debido proceso.
Incluso con un cambio de régimen, la transición sería brutalmente difícil. Las experiencias post-soviéticas de Europa del Este muestran contracciones iniciales del 20-40% del PIB antes de la recuperación, y eso que todos estos países arrancaron sus procesos de transición con una base económica mucho más saneada que Cuba. Pero también muestran que, con instituciones de mercado y acceso a financiamiento internacional, la recuperación llega. Polonia tardó 5 años. Estonia, 4. República Checa, 6. Todas ellas son hoy economías de ingreso medio-alto. Cuba, con su posición geográfica privilegiada (a 90 millas de EE.UU.), su población educada y su potencial turístico, podría seguir una trayectoria similar — pero solo si cambia de régimen.
7. El futuro inmediato: entre el colapso y la inercia
A febrero de 2026, Cuba tiene 15-20 días de reservas de petróleo (OilPrice / Kpler). Bloomberg reportó una reducción del 50% de la iluminación nocturna de la isla medida por satélite (Bloomberg). El gobierno implementó semana laboral de 4 días y suspendió el suministro de jet fuel, cancelando vuelos internacionales (TIME). El dólar rompió la barrera de los 500 CUP.
Sin un nuevo patrón petrolero a la vista — Venezuela está en colapso, México redujo envíos un 73%, Rusia contribuye marginalmente — la dictadura enfrenta una disyuntiva histórica. Puede seguir haciendo lo mismo (buscar un nuevo subsidio, reprimir el descontento, exportar médicos a cambio de petróleo) y gestionar un declive cada vez más profundo. O puede abrirse al mercado, lo cual implica renunciar al control político que sostiene al régimen.
La historia sugiere que elegirá la primera opción mientras pueda. Pero la aritmética es implacable: sin al menos $2.500 millones anuales en energía subsidiada o financiada, Cuba no puede mantener su sistema eléctrico encendido. Y ya no hay nadie dispuesto a pagar esa factura.
Nota metodológica
Este análisis utiliza las siguientes fuentes primarias: series de consumo petrolero de la EIA vía IndexMundi y TheGlobalEconomy (1980-2014); estimaciones post-2014 de EIA, GEM.wiki, Worldometer y S&P Global; PIB de la ONEI (Cuba) y contracciones reportadas por Infobae/EFE; precios del petróleo de EIA STEO; datos de subsidios soviéticos de ASCE y Jorge Pérez-López (1987); datos venezolanos de ASCE y Hernández-Catá; comparaciones regionales de OEC, FMI y Banco Mundial. El tipo de cambio paralelo de 500 CUP/USD corresponde a febrero de 2026.
El PIB medido al tipo de cambio paralelo es una aproximación que subestima ciertos componentes de la economía (servicios no transables) pero refleja con mayor fidelidad que el tipo oficial la capacidad de Cuba de adquirir bienes en mercados internacionales — que es lo relevante para pagar importaciones de petróleo. El Banco Mundial reporta un PIB cubano significativamente mayor usando tipos de cambio oficiales o PPP, pero estos no representan la realidad transaccional del país.
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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.