
Vídeos relacionados:
La Academia de Gobierno Electrónico de Estonia (eGA) decidió congelar el suministro de equipos tecnológicos previstos para el proyecto “Cuba Digital”, una iniciativa financiada por la Unión Europea para modernizar la administración pública cubana.
La medida supone un freno a uno de los programas de cooperación más polémicos impulsados en los últimos meses hacia la isla.
La decisión fue adoptada en coordinación con la delegación de la UE en La Habana y se produce tras semanas de debate político en Estonia sobre el alcance y las consecuencias de apoyar técnicamente a un Estado gobernado por un régimen comunista acusado de graves violaciones de derechos humanos y estrecha colaboración con Rusia.
La especialista en comunicaciones de la Academia de Gobierno Electrónico, Anu Wahtra-Hellat, explicó el contexto de la medida y dejó clara la postura de la entidad.
“La Academia de Gobierno Electrónico completará la licitación para la adquisición de equipos, según lo exige la ley de contrataciones públicas. Sin embargo, estos dispositivos no se suministrarán a Cuba por el momento. Esperaremos tiempos mejores en Cuba”, dijo en declaraciones recogidas por un medio local de Estonia.
Además, señaló que Cuba atraviesa “una crisis muy grave en muchos aspectos”.
La licitación ascendía a 441,000 euros para la adquisición de equipos de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Tres organizaciones presentaron ofertas.
Una decisión que trasciende lo técnico
El presidente del consejo directivo de la Academia, Hannes Astok, precisó que la suspensión no fue consecuencia directa de la reciente visita del Comité de Asuntos Exteriores del Riigikogu (Parlamento estonio), aunque el tema fue discutido en ese encuentro.
Según Astok, la decisión se adoptó la semana pasada durante conversaciones con la delegación de la UE y los socios del proyecto.
Subrayó además que “las comisiones parlamentarias de Estonia no toman decisiones sobre las actividades de las organizaciones de derecho privado”, en alusión a la autonomía formal de la entidad.
Durante la reunión con el Comité de Asuntos Exteriores, la Academia presentó un balance de sus más de 20 años de trabajo en la creación de sociedades de la información abiertas en más de 140 países, con énfasis en proyectos en Ucrania, Moldavia y Montenegro, aunque también se abordó la situación en Cuba.
La polémica en el Parlamento estonio
En enero, cuando salió a la luz la licitación por 441,000 euros para Cuba, el proyecto provocó un intenso intercambio en el Comité de Asuntos Exteriores del Riigikogu.
El presidente de ese comité, el diputado Marko Mihkelson, fue uno de los más críticos. A su juicio, los programas de ayuda a Cuba deben revisarse a la luz del nuevo contexto internacional tras la invasión rusa a Ucrania.
Mihkelson advirtió que “el impacto que se pretende lograr con este proyecto no favorecería al pueblo cubano, sino al régimen”, y cuestionó que la digitalización del Estado, en las condiciones actuales de la isla, contribuya a abrir la sociedad o a mejorar realmente el acceso ciudadano a los servicios públicos.
El legislador también señaló que Cuba respalda activamente a Moscú y llegó a comparar al régimen de La Habana con otros aliados autoritarios de Rusia, como Corea del Norte o Irán.
En esa misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, anunció que su país solicitaría formalmente a la Unión Europea revisar su política hacia Cuba y aumentar la presión sobre el gobierno cubano.
Tsahkna recordó que Estonia ya modificó su postura en Naciones Unidas y dejó de apoyar resoluciones que pedían el levantamiento del embargo estadounidense, citando como razones la represión tras las protestas del 11 de julio de 2021, las restricciones a la libertad de expresión y reunión, y la creciente cooperación de La Habana con Rusia y Bielorrusia, incluso en materia de defensa.
“Cuba Digital”: Modernización o refuerzo del control estatal
El proyecto “Cuba Digital” comenzó en 2024 y se basa en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado en 2016 entre el Consejo de la Unión Europea y la República de Cuba, que sentó las bases para la modernización de la administración pública cubana.
En total, la Unión Europea destina alrededor de 3 millones de euros a la iniciativa, liderada por la Academia de Gobernanza Electrónica de Estonia, con el objetivo declarado de modernizar la gestión pública y facilitar el acceso a servicios en línea.
España es uno de los principales impulsores del programa y aporta 2,3 millones de euros a través de la FIIAPP.
Esta entidad, con presencia en más de 120 países, participa junto a organismos españoles como el Ministerio de Transformación Digital y Función Pública, Red.es y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, en un proyecto previsto hasta julio de 2028.
De acuerdo con sus promotores, “Cuba Digital” busca mejorar la interoperabilidad de datos, la seguridad en el intercambio de información pública y desarrollar portales de servicios gubernamentales.
Como antecedente, se menciona la creación del portal Cubagob.cu, inspirado en el sistema digital estonio Eesti.ee.
No obstante, la iniciativa ha estado rodeada de cuestionamientos desde el inicio.
El medio ERR citó el informe “Freedom on the Net 2024”, de Freedom House, según el cual Cuba obtuvo apenas 20 de 100 puntos en libertad digital. El reporte destaca las barreras para acceder a internet, la censura de contenidos y la violación de derechos de los usuarios.
Freedom House denunció que el gobierno cubano “prohíbe el pluralismo político, censura los medios independientes y reprime las libertades básicas”, un contexto que pone en duda si la modernización tecnológica puede traducirse en mayor transparencia y acceso ciudadano o, por el contrario, fortalecer los mecanismos de control estatal.
Incluso el propio director ejecutivo de eGA, Hannes Astok, reconoció que la implementación del proyecto enfrenta obstáculos significativos, como apagones eléctricos frecuentes, diferencias horarias de ocho horas entre Estonia y Cuba y barreras lingüísticas.
La congelación del suministro de equipos marca un giro relevante en un proyecto que, hasta hace pocas semanas, avanzaba pese a las críticas.
Aunque formalmente la licitación seguirá su curso por exigencias legales, el mensaje político es claro: Estonia no considera que este sea el momento adecuado para profundizar la cooperación tecnológica con el Estado cubano.
La decisión se produce en un contexto de creciente escrutinio europeo sobre la relación con La Habana, especialmente por su alineamiento con Rusia y por el deterioro de las libertades civiles en la isla.
Estonia ha optado por congelar el proyecto y esperar -según sus propias palabras- “tiempos mejores en Cuba”.
Preguntas frecuentes sobre la suspensión del proyecto de Estonia en Cuba
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Por qué Estonia suspendió el proyecto "Cuba Digital"?
Estonia suspendió el proyecto "Cuba Digital" debido a preocupaciones políticas relacionadas con el apoyo técnico a un régimen acusado de violaciones de derechos humanos y su estrecha colaboración con Rusia. La decisión se tomó en coordinación con la delegación de la UE en La Habana, tras un intenso debate político en Estonia.
¿Qué implica la congelación del suministro de equipos a Cuba?
La congelación del suministro de equipos implica que los dispositivos tecnológicos previstos para el proyecto no se enviarán a Cuba por el momento. Aunque la licitación continuará su curso debido a exigencias legales, Estonia ha decidido esperar "tiempos mejores" en Cuba antes de reanudar la cooperación tecnológica.
¿Cuál es la posición de Estonia respecto a la política de la UE hacia Cuba?
Estonia ha solicitado formalmente a la Unión Europea revisar su política hacia Cuba y aumentar la presión sobre el gobierno cubano. Esta postura se debe al respaldo activo de Cuba a Moscú y su participación en la represión de libertades civiles, lo que ha llevado a Estonia a modificar su postura en organismos internacionales como Naciones Unidas.
¿Qué críticas ha recibido el proyecto "Cuba Digital"?
El proyecto "Cuba Digital" ha sido criticado por el riesgo de fortalecer el control estatal en lugar de beneficiar al pueblo cubano. Legisladores y organismos internacionales han cuestionado si la digitalización del Estado realmente abriría la sociedad o mejoraría el acceso a servicios públicos, en un contexto de represión y censura en Cuba.
Archivado en: