Cuba advierte ante la ONU que se defenderá de "cerco energético" y condiciona diálogo con EE.UU.



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Bruno Rodríguez Parrilla en su discurso en Ginebra este lunes Foto © X/Bruno Rodríguez P

El gobierno cubano lanzó este lunes desde la ONU un mensaje de confrontación y, al mismo tiempo, de apertura.

Ante el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, el canciller Bruno Rodríguez advirtió en su intervenciónque la isla “defenderá con el mayor vigor y coraje” su soberanía frente a lo que calificó como un intento deliberado de asfixia económica por parte de Washington.

No obstante, aseguró que también existe “disposición para un diálogo con los Estados Unidos” bajo condiciones precisas.

En el momento más enfático del discurso, Rodríguez declaró:

“El pueblo cubano defenderá con el mayor vigor y coraje, en estrecha unidad y amplio consenso, su derecho a la libre determinación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional”.

La advertencia llegó tras denunciar la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el presidente estadounidense, que -según La Habana- busca provocar una crisis energética al amenazar con aranceles a los países que exporten petróleo a Cuba.

“La orden ejecutiva del veintinueve de enero pasado del presidente de los Estados Unidos declara el castigo colectivo al pueblo cubano y se propone crear una catástrofe humanitaria mediante el cerco energético”, apuntó el canciller.

Rodríguez llevó la acusación a su punto más extremo al preguntar:

“¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación de paz, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional, someter a un pueblo noble y solidario al genocidio con el burdo pretexto de la seguridad nacional?”

Aunque reconoció que el escenario implicará costos para la población, insistió en que el país resistirá.

“Impediremos una crisis humanitaria en Cuba aunque pasaremos privaciones y sufrimientos”, añadió.

“Aún en el peor escenario persistiremos, encontraremos soluciones creativas frente a todas las dificultades, mitigaremos el daño humanitario”, subrayó.

“Producimos casi la mitad del crudo que consumimos, disponemos de capacidad de refinación y avanzamos en una importante y eficiente inversión en energía solar”.

Y apeló a la narrativa histórica de resistencia: “Con sufrimientos, tres generaciones de cubanos hemos vencido el bloqueo de los Estados Unidos por más de sesenta años”.

El contraste: Diálogo “sin precondiciones”

Sin embargo, tras el tono de denuncia y firmeza, el canciller dejó abierta una puerta diplomática.

“También tendremos disposición para un diálogo con los Estados Unidos basado en la igualdad soberana y el derecho internacional, el respeto mutuo, el beneficio recíproco, sin precondiciones ni injerencia en los asuntos internos”, dijo.

Subrayó que ese diálogo debería proponerse: “Alcanzar una relación civilizada dentro de nuestras diferencias e incluso promover la cooperación en las áreas que resulte posible”.La formulación combina advertencia y condicionamiento: Cuba se dice dispuesta a conversar, pero únicamente en un marco de “igualdad soberana” y sin aceptar exigencias políticas.

Una narrativa de confrontación global

En otro mensaje difundido desde Ginebra, el canciller informó que participó en el Segmento de Alto Nivel de la Conferencia de Desarme y advirtió sobre un escenario global “cada vez más peligroso y desafiante”.

Se refirió a un escenario marcado por la modernización de arsenales nucleares, la integración de tecnologías emergentes en sistemas de armas, la “agresiva retórica militarista” y el aumento de los gastos militares “en detrimento de la Ayuda Oficial para el Desarrollo”.

Rodríguez enmarcó el conflicto dentro de una crítica más amplia al papel de Estados Unidos en el escenario internacional.

“Ha surgido una dictadura en el mundo globalizado”, dijo desde el inicio de su intervención y destacó que "el orden nacido de la segunda guerra mundial para evitar una tercera está siendo destruido”.

“Se proclama la filosofía del despojo como el derecho excepcional y supremo de los Estados Unidos de América a la conquista y el uso de la fuerza”, criticó.

También cuestionó el uso de “los aranceles como instrumento de agresión”, y la “aplicación extraterritorial de las leyes y la jurisdicción de las cortes judiciales estadounidenses”.

En ese contexto, afirmó que “todos los estados nacionales corren peligro” y expresó respaldo a protestas en Estados Unidos al señalar: “Admiramos al pueblo de Minnesota en su resistencia comunitaria”.

Un discurso de doble carril

El mensaje cubano ante la ONU combinó advertencias de resistencia frente a lo que califica como agresión económica, con una oferta de diálogo bajo condiciones estrictas.

La Habana insiste en que Washington intenta provocar un colapso humanitario mediante presión energética, mientras sostiene que está dispuesta a conversar si se respetan sus términos.

En la práctica, el escenario sigue marcado por tensiones públicas, intercambios retóricos y contactos limitados en áreas técnicas, sin señales claras de una normalización integral.

Mientras tanto, el gobierno cubano prepara a la población para la ampliación indeterminada de un periodo de “privaciones y sufrimientos”, al tiempo que promete encontrar “soluciones creativas” para evitar una crisis mayor.

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