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La reciente operación militar estadounidense en Venezuela —que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro— ha sido señalada por la administración del presidente Donald Trump como una advertencia implícita al régimen cubano en el marco de una estrategia hemisférica más amplia que busca un cambio de régimen en la isla antes de que finalice el año.
Según fuentes estadounidenses consultadas por el periódico The Wall Street Journal, tras el exitoso operativo en Caracas, la Casa Blanca considera que la economía cubana está en una situación crítica tras perder el apoyo estratégico de Venezuela.
Esta vulnerabilidad, sumada a las persistentes sanciones y a la presión económica, ha llevado a Washington a intensificar su enfoque hacia La Habana, buscando interlocutores dentro del propio gobierno cubano que puedan estar dispuestos a negociar un acuerdo que conduzca a la salida del régimen comunista.
El informe deja claro que, aunque no existe un plan detallado y público para terminar con el gobierno cubano que ha estado en el poder por casi siete décadas, altos funcionarios estadounidenses sitúan la operación en Venezuela como un “modelo” y una advertencia para el liderazgo de La Habana.
La captura de Maduro y las concesiones posteriores de sus aliados serían vistas por Washington como ejemplos de cómo podría desencadenarse una transición política también en Cuba si aumentan las presiones internas y externas.
Fuentes citadas por el periódico señalan que se han mantenido reuniones con exiliados cubanos y grupos cívicos tanto en Miami como en Washington con la finalidad de identificar figuras dentro del régimen cubano que “vean la escritura en la pared” y puedan facilitar una transición antes de finales de 2026.
La estrategia estadounidense también contempla el fortalecimiento de sanciones económicas, el bloqueo de suministros clave como el petróleo —antes proveniente de Venezuela— y restricciones dirigidas a redes de apoyo internacional que solían mantener a la economía cubana a flote. Todo ello en un contexto en el que la isla enfrenta escasez de combustibles, apagones y una profunda crisis económica que, según analistas, podría acentuar la fragilidad del régimen.
La administración Trump ha vinculado explícitamente la situación en Cuba con los acontecimientos en Venezuela, planteando que si la caída del líder venezolano fue posible, la situación en la isla caribeña también podría evolucionar hacia una transición más amplia y profunda antes de que concluya el año.
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