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El plan de la administración de Donald Trump hacia Cuba está siendo descrito por analistas y funcionarios como una especie de “Cubastroika”, una estrategia que busca empujar reformas económicas en la isla mediante presión y apertura selectiva al mercado estadounidense, según un reportaje publicado por USA Today.
El término hace referencia directa a la perestroika soviética, el proceso de reformas económicas que comenzó en la Unión Soviética en los años 80 y que abrió espacios de mercado dentro de un sistema comunista. De acuerdo con el reportaje, la apuesta de Washington sería provocar en Cuba una transformación similar, pero impulsada desde fuera y en medio de una profunda crisis económica.
La estrategia llega en un momento particularmente delicado para la isla. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y el posterior corte del suministro petrolero venezolano, Cuba quedó sumida en una crisis energética que agravó el colapso de su economía. Por ejemplo, en La Habana los apagones han alcanzado hasta 15 horas diarias, los vuelos se han cancelado por falta de combustible, hoteles han cerrado y muchas empresas privadas han tenido que detener sus operaciones.
USA Today cita al empresario Aldo Álvarez, fundador de la compañía de entregas Mercatoria, cuyos vehículos permanecieron semanas sin moverse por la falta de combustible. La situación comenzó a cambiar cuando estaciones de servicio empezaron a recibir diésel destinado directamente al sector privado, algo que no ocurría desde hace más de seis décadas.
El giro se debe a una decisión anunciada el 25 de febrero por la administración Trump: permitir que productos petroleros estadounidenses se vendan directamente a los negocios privados cubanos, eludiendo en la práctica el embargo comercial impuesto en 1960. Para Washington, el objetivo sería fortalecer a los emprendedores independientes y convertirlos en un actor clave dentro de la economía de la isla.
“Es transformador”, dijo Álvarez a USA Today. “Puedo garantizar mi suministro de combustible de manera estable… Sin duda es una buena noticia”.
Según el reportaje, esta política representa un cambio significativo respecto a décadas de estrategia estadounidense basada principalmente en el aislamiento económico. En lugar de buscar un colapso inmediato del sistema, la Casa Blanca estaría apostando por generar una dependencia gradual de la economía cubana respecto a Estados Unidos.
Ric Herrero, director ejecutivo del grupo de análisis Cuba Study Group, explicó al medio que el gobierno estadounidense está reconociendo por primera vez al sector privado cubano como un aliado estratégico para aliviar la crisis humanitaria y promover cambios internos.
El propio Trump ha dejado entrever el alcance político de la estrategia. A finales de febrero comentó a periodistas que incluso podría producirse una “toma amistosa” de Cuba, y durante la cumbre Escudo de las Américas, celebrada el 7 de marzo, afirmó que el país caribeño se encuentra “en su último momento de vida tal como ha sido”.
Funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han mantenido contactos con representantes cubanos mientras insisten en que el modelo actual debe cambiar. “El statu quo es inaceptable… Cuba necesita cambiar, y cambiar dramáticamente”, declaró Rubio a la prensa en febrero.
El contexto interno en la isla también parece empujar hacia ajustes. Durante una reciente reunión en La Habana, el gobernante Miguel Díaz-Canel habló de la necesidad de aplicar “las transformaciones más urgentes” al modelo económico, incluyendo mayor autonomía empresarial y cooperación entre el Estado y el sector privado, según reportó el diario oficial Granma.
Analistas citados por USA Today consideran que la combinación de presión externa, crisis energética y deterioro económico podría obligar al régimen a aceptar reformas que durante años ha evitado.
En Cuba existen actualmente unas 11,000 pequeñas y medianas empresas privadas, muchas de ellas concentradas en La Habana y vinculadas a servicios como restaurantes, transporte o entregas a domicilio. La estrategia de Washington parece apostar a que ese sector emergente pueda convertirse en el motor de una transformación económica gradual.
Para algunos expertos, la situación marca un momento decisivo para la isla. Robert Muse, abogado especializado en negocios entre Estados Unidos y Cuba, afirmó al medio que está surgiendo la sensación de que “este es el año de decisión para Cuba”.
Mientras tanto, en medio de apagones prolongados y escasez generalizada, muchos emprendedores cubanos observan el nuevo escenario con cautela, conscientes de que cualquier apertura económica podría redefinir el futuro del país.
Preguntas frecuentes sobre la "Cubastroika" y la estrategia de Estados Unidos hacia Cuba
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¿Qué es la "Cubastroika" y cuál es su objetivo?
La "Cubastroika" es una estrategia de la administración de Donald Trump que busca provocar reformas económicas en Cuba mediante presión externa y apertura selectiva al sector privado. Inspirada en la perestroika soviética, tiene como objetivo transformar el sistema comunista cubano desde fuera, especialmente en un momento de crisis energética y económica en la isla.
¿Cómo afecta la crisis energética actual a Cuba?
La crisis energética en Cuba ha provocado apagones de hasta 20 horas diarias, cancelaciones de vuelos, cierre de hoteles y paralización de empresas privadas. Estas dificultades se agravaron tras el corte del suministro petrolero venezolano, dejando a la isla sin su principal fuente de crudo subsidiado y aumentando la presión sobre el régimen cubano para aceptar cambios económicos.
¿Qué papel juega el sector privado cubano en la estrategia de Estados Unidos?
El sector privado cubano es considerado por Estados Unidos como un aliado estratégico para promover cambios internos en Cuba. La administración Trump ha permitido que empresas estadounidenses vendan combustible directamente a negocios privados en la isla, con el fin de fortalecer a los emprendedores independientes y crear una dependencia económica respecto a Estados Unidos, lo que podría facilitar reformas graduales en el país.
¿Cómo ha reaccionado el gobierno cubano ante la presión de Estados Unidos?
El gobierno cubano ha rechazado cualquier negociación bajo presión y ha calificado las acciones de Estados Unidos como "agresión imperialista". A pesar de las dificultades internas, el régimen, liderado por Miguel Díaz-Canel, insiste en que no se rendirá ante las demandas de Washington, aunque reconoce la necesidad de implementar ciertas transformaciones en el modelo económico.
¿Qué consecuencias podría tener la estrategia de Estados Unidos para la población cubana?
La estrategia de Estados Unidos podría agravar la crisis humanitaria en Cuba, dado que la isla ya enfrenta una escasez severa de combustible, apagones prolongados y una economía en declive. Aunque la administración Trump ha canalizado ayuda humanitaria a través de organizaciones no gubernamentales, el impacto de las sanciones y la presión sobre el régimen podría aumentar el sufrimiento de la población cubana antes de que se produzcan cambios significativos.
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