El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, cofundador del Cuba Study Group, propuso en una entrevista a CiberCuba convertir a Cuba en un gran centro financiero del Caribe comparable a Singapur en un horizonte de 10 a 15 años, como parte de una visión de largo plazo para una Cuba post-transición.
"Yo no quisiera ver una Cuba que se parece a la República Dominicana. Yo quiero una Cuba que sea extraordinaria, que sea excepcional y que sea un centro financiero de gran importancia en el Caribe de aquí a 10 o 15 años", declaró Saladrigas, de 77 años, chairman de Regis HR Group y graduado con un MBA de Harvard.
El empresario articula un plan en tres fases. La primera, de estabilización, duraría entre 2 y 4 años y costaría entre 6.000 y 10.000 millones de dólares, financiados por la diáspora cubana, el gobierno estadounidense y organismos internacionales como el FMI. La segunda, de reconstrucción de infraestructura, tomaría unos 5 años adicionales. La tercera es donde sitúa su apuesta más ambiciosa: "¿Queremos un país que vive del turismo, un país que se parece a nuestros vecinos caribeños, o queremos ser un Singapur o queremos ser una combinación de Singapur con Israel o con los países bálticos?"
Saladrigas descarta de plano el modelo chino o vietnamita para Cuba, citando una frase del exministro cubano Ricardo Alarcón: "los cubanos no somos chinos". También rechaza que Cuba pueda competir como centro manufacturero dado su tamaño poblacional. En cambio, apuesta por la economía digital, la inteligencia artificial, el turismo médico y la investigación y desarrollo. "Estamos en una época digital. Los cubanos han sido extraordinarios en todo este esfuerzo digital [...] Tenemos que insertarnos en ese campo rápidamente", afirmó.
Como referente, cita a Bermuda, cuyo PIB per cápita supera al de Estados Unidos gracias a su nicho en el mercado de reaseguros, como prueba de que una isla pequeña puede encontrar un lugar estratégico en la economía global. También señala que Cuba es el país del hemisferio con mayor proporción de propietarios de vivienda, lo que considera una ventaja de capital para hipotecar y abrir negocios, siguiendo la teoría del economista peruano Hernando de Soto.
Sus declaraciones se producen en un momento de crisis económica aguda en Cuba. El PIB de Cuba cayó un 5% en 2025, el peso se devaluó un 47,8% en un año —de 345 a 510 pesos por dólar—, y la CEPAL certifica un PIB per cápita de apenas 1.082,8 dólares, el más bajo de América Latina. Pese a ello, Saladrigas ve en este momento "la mejor oportunidad que hemos tenido como pueblo" para construir un país distinto.
El empresario apoya la estrategia de la administración Trump hacia Cuba, que el 25 de febrero autorizó la venta de combustible estadounidense directamente a las mipymes privadas cubanas, eludiendo el embargo. "Es la que hay. Es puro pragmatismo", dijo. En contraste, calificó la inacción de Biden como "cobardía política" por no haber continuado el deshielo iniciado por Obama, cuyo fracaso atribuye exclusivamente a la falta de voluntad del régimen: "No funcionó porque al gobierno cubano no le dio la gana que funcionara".
Saladrigas, quien fundó hace más de 15 años el proyecto Cuba Emprende —que ha capacitado gratuitamente a más de 15.000 emprendedores— rechazó las acusaciones de ser agente del castrismo: "Yo no he recibido de Cuba ni un dólar. Yo personalmente no he invertido en ningún negocio en Cuba". Y resumió su diagnóstico del fracaso revolucionario con una frase directa: "Han equivocado durante 67 años: han luchado contra la riqueza en lugar de luchar contra la pobreza, que es lo correcto".
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