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La Unión Eléctrica (UNE) pronostica para el horario pico nocturno de este jueves una afectación de 1,905 MW, el nivel más alto registrado en la semana, con una disponibilidad de apenas 1,185 MW frente a una demanda máxima estimada de 3,060 MW.
A las 06:00 horas de este jueves, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ya registraba 1,205 MW afectados, con una demanda de 2,380 MW que duplica la capacidad disponible. "Se prevé para el pico una disponibilidad de 1,185 MW con una demanda máxima de 3,060 MW, para un déficit de 1,875 MW", advirtió la UNE en su nota informativa.
El miércoles fue igualmente devastador: la afectación máxima alcanzó 1,840 MW a las 20:30 horas y el servicio estuvo interrumpido durante las 24 horas en todo el país. En La Habana, la Empresa Eléctrica capitalina (EELH) reportó una afectación máxima de 333 MW a las 8:00 PM, con 61 MW adicionales cortados por emergencia y 4 bloques —138 MW— aún sin servicio al cierre de la nota.
Entre las causas del déficit figuran averías en la Unidad 5 de la CTE Mariel, la Unidad 2 de la CTE Santa Cruz, la Unidad 2 de la CTE Felton y las Unidades 3 y 6 de la CTE Antonio Maceo, que suman 432 MW de generación térmica fuera de servicio. Los 51 parques solares fotovoltaicos aportaron 3,809 MWh el miércoles, con una potencia máxima de 610 MW en horario diurno, pero esa generación no compensa el déficit nocturno.
La crisis se agudizó el 4 de marzo, cuando la salida inesperada de la termoeléctrica Antonio Guiteras —la mayor del país— dejó sin electricidad a entre 6 y 7 millones de cubanos desde Camagüey hasta Pinar del Río. Desde entonces, los apagones prolongados han desencadenado cacerolazos nocturnos en La Habana que este jueves cumplen su sexta jornada consecutiva, con consignas como "¡Abajo la Revolución!" en barrios como Santos Suárez, Jesús María, La Lisa y El Cerro.
Según el experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, recuperar el sistema eléctrico cubano requeriría entre 8,000 y 10,000 millones de dólares y entre tres y cinco años, una perspectiva que contrasta con la incapacidad del régimen para garantizar siquiera unas pocas horas de electricidad al día.
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