
Vídeos relacionados:
El periodista y analista político Rubén Cortés advirtió en días recientes que cualquier proceso de negociación entre EE.UU. y Cuba será un "regateo brutal", y recordó que el régimen de La Habana tiene larga experiencia en sacar ventaja de esos diálogos.
Sus declaraciones -recogidas por el programa Noticias en Claro, del canal mexicano UnoTV, se produjeron poco después de que Miguel Díaz-Canel confirmara que funcionarios cubanos mantienen conversaciones con representantes del gobierno estadounidense.
Cortés fue directo sobre la naturaleza del interlocutor cubano: "Es designado, no ganó ninguna elección, lo pusieron ahí a dedo, Raúl Castro", dijo sobre Díaz-Canel.
El analista subrayó que el régimen "suele ganar tiempo dentro de los diálogos", y que podría anunciar medidas limitadas de apertura económica -como permitir cierta propiedad privada o inversión de cubanos en el exterior- para proyectar una imagen de flexibilidad sin ceder en lo político.
Sobre los objetivos de Washington, Cortés fue igualmente preciso: "No creo que por lo pronto busque Estados Unidos un cambio de sistema en Cuba. Lo que quiere es un cambio económico".
En ese marco, advirtió que cualquier grieta en la guardia de la dictadura tendría consecuencias inmediatas: "Una apertura en Cuba, una grieta en la guardia de la dictadura cubana, por ahí se va a colar enseguida todo este poder de los exiliados".
Historial de negociaciones fallidas entre La Habana y EE.UU.
El analista situó el momento actual dentro de una historia de negociaciones fallidas.
En la década de 1970, el entonces secretario de Estado Henry Kissinger buscó un acuerdo con Cuba para levantar el embargo a cambio de que La Habana dejara de exportar la revolución a América Latina; proceso que se frustró cuando Cuba intervino militarmente en Angola con 60,000 hombres.
En 1996, el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate por la Fuerza Aérea Cubana -que mató a cuatro personas- tensó el acercamiento durante la administración Clinton y derivó en la firma de la Ley Helms-Burton.
El deshielo de Obama tampoco produjo transformaciones políticas en la isla.
Cortés destacó como factor diferencial el peso del lobby cubano en Washington.
Factores a favor ahora
En el sur de Florida hay aproximadamente tres millones de cubanos, de los cuales un millón y medio son ciudadanos estadounidenses, con media docena de congresistas, dos senadores y el propio secretario de Estado.
"Marco Rubio es un negociador avezado, fue durante 15 años el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, es el político más avezado en estos momentos en Estados Unidos, y tiene un interés particular en Cuba", afirmó.
En ese sentido, Rubén Cortés subrayó que Marco Rubio se perfila como figura clave en cualquier acuerdo con La Habana.
Las negociaciones se producen en un momento de presión extrema sobre La Habana.
Desde enero de 2026, Washington impuso una cuarentena al petróleo destinado al gobierno cubano y presionó a México para suspender envíos de crudo a la isla.
La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero eliminó el principal subsidio petrolero de Cuba.
La economía cubana, además, enfrenta una contracción proyectada del 7,2% para este año, con apagones de hasta 20 horas diarias y escasez crítica de combustible.
El presidente Donald Trump declaró el 7 de marzo en la cumbre Escudo de las Américas en Miami que Cuba "quiere negociar" y bromeó con que "Rubio se tomará una hora libre y luego cerrará un acuerdo sobre Cuba".
Según Bloomberg, la estrategia de Washington busca convertir a Cuba en un protectorado económico mediante presión financiera y aislamiento energético.
Archivado en: