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Las protestas que sacudieron la ciudad de Morón el pasado viernes siguen generando repercusiones incluso dentro de sectores vinculados al propio aparato estatal.
El funcionario y socorrista Aris Arias Batalla, responsable de operaciones y socorro en el MINSAP en Santiago de Cuba, compartió un mensaje en el que advierte sobre los riesgos de hacer disparos al aire, una práctica policial que, según admiten medios oficialistas, fue usada durante la respuesta a las manifestaciones.
En Facebook, Arias calificó este tipo de acciones como un peligro potencial para la población.
"Disparar al aire no es una 'broma' ni una tradición inofensiva. Es un acto de negligencia criminal que convierte al tirador en un peligro público, capaz de matar a una persona a kilómetros de distancia, sin verla y sin posibilidad de controlar el impacto", escribió.
Aunque el funcionario evitó mencionar directamente a la Policía, su comentario se apoya explícitamente en publicaciones de medios y perfiles gubernamentales que aseguraron que los agentes efectuaron disparos al aire para dispersar a los manifestantes.
Ese detalle resulta significativo.
Mientras la narrativa oficial ha intentado presentar esos disparos como una medida legítima para "restablecer el orden", el propio Arias advierte que se trata de una acción extremadamente peligrosa que puede causar la muerte de personas inocentes.
Una crítica indirecta desde dentro del oficialismo
En una segunda publicación, Arias explicó con mayor detalle por qué disparar al aire representa un riesgo grave.
Subrayó que las balas no desaparecen tras ser disparadas hacia el cielo. Suben impulsadas por la explosión, alcanzan un punto máximo y luego regresan a tierra impulsadas por la gravedad, acelerando mientras bajan.
Cuando caen, lo hacen a velocidades que pueden resultar mortales, de entre 90 y 150 metros por segundo, suficiente para atravesar el cráneo de una persona.
"Una bala que cae no es como una moneda o una piedra", recalcó.
Arias detalló el carácter impredecible de ese tipo de disparos, ya que la bala puede recorrer varios kilómetros antes de caer, por lo que puede impactar en cualquier lugar: una calle, una vivienda...
En otras palabras, una acción destinada supuestamente a controlar disturbios puede terminar convirtiéndose en un riesgo para cualquier ciudadano que ni siquiera esté participando en la protesta.
¿Hubo o no hubo disparos?
Las declaraciones del funcionario se producen en medio de una fuerte polémica sobre lo ocurrido durante las manifestaciones del viernes en Morón.
Frente a la sede municipal del Partido Comunista, un joven cayó al suelo después de escucharse un disparo. Videos difundidos en Internet muestran cómo otras personas corrieron a auxiliarlo y se lo llevaron rápidamente en una motorina.
Los presentes en el lugar aseguran que el muchacho fue alcanzado por una bala, una versión que las autoridades niegan.
El periódico oficial Vanguardia aseguró en X que "no hubo heridos por arma de fuego. Los disparos fueron al aire para dispersar la revuelta".
Esa misma explicación la repitió el periodista oficialista Francisnet Díaz Rondón, quien negó que se hubiera disparado directamente contra manifestantes, pero admitió que hubo tiros.
Un reconocimiento implícito
La intervención de Arias introduce un elemento incómodo para la narrativa oficial.
Al basarse en esas mismas publicaciones gubernamentales, el funcionario da por hecho que efectivamente se realizaron disparos al aire.
Y a partir de ese punto lanza su advertencia: ese tipo de acción no es inocua ni aceptable desde el punto de vista de la seguridad pública.
Aunque evita una confrontación directa con las autoridades, su análisis termina cuestionando la práctica que los propios medios estatales habían presentado como una respuesta adecuada a las protestas.
Protestas en medio de una crisis profunda
Los acontecimientos de Morón reflejan el clima de creciente tensión que atraviesa el país.
La combinación de apagones prolongados, escasez de alimentos, inflación y deterioro de los servicios básicos ha provocado un aumento del descontento social en distintas regiones de la isla.
Frente a ese escenario, el aparato estatal ha respondido reforzando la vigilancia y desplegando fuerzas policiales para contener cualquier manifestación pública.
Sin embargo, episodios como el de Morón muestran hasta qué punto esa estrategia puede derivar en situaciones de alto riesgo, especialmente cuando se utilizan armas de fuego -aunque sea supuestamente "al aire"- en medio de zonas pobladas.
La advertencia de Arias, proveniente de una figura cercana a estructuras oficiales, deja en evidencia una realidad incómoda: incluso dentro de los círculos vinculados al sistema existe preocupación por los métodos empleados para sofocar el creciente malestar social.
Preguntas frecuentes sobre la represión en las protestas de Morón y el uso de disparos al aire
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¿Por qué es peligroso disparar al aire durante las protestas?
Disparar al aire es extremadamente peligroso porque las balas, al regresar a tierra, pueden alcanzar velocidades mortales capaces de causar lesiones graves o la muerte. Esta práctica es considerada un acto de negligencia criminal, ya que las balas no pueden ser controladas y pueden impactar en cualquier lugar, haciendo que cualquier persona en las proximidades sea vulnerable.
¿Qué ocurrió durante las protestas en Morón?
Las protestas en Morón se originaron por el descontento social debido a los apagones prolongados, la escasez de alimentos y el deterioro de las condiciones de vida. Durante las manifestaciones, se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y la policía, y se difundieron videos que muestran a un joven aparentemente herido tras un disparo. El gobierno niega que se haya disparado directamente a los manifestantes, afirmando que los disparos fueron al aire para dispersar la protesta.
¿Cuál es la postura del gobierno cubano ante las protestas en Morón?
El gobierno cubano, a través de sus voceros y medios oficialistas, ha insistido en que no hubo disparos directos contra los manifestantes y que no hubo heridos por arma de fuego. Han presentado las protestas como disturbios aislados y han negado cualquier tipo de represión violenta, afirmando que las acciones fueron para restablecer el orden.
¿Qué contradicciones existen en las versiones oficiales sobre los disparos en Morón?
Las versiones oficiales sostienen que los disparos fueron al aire y que el joven herido sufrió una caída accidental. Sin embargo, videos en redes sociales muestran a un joven cayendo tras escucharse un disparo, lo que contradice la negación de disparos directos. Estas contradicciones generan desconfianza en la narrativa oficial y sugieren un intento de minimizar la gravedad de los incidentes.
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