Todavía no nos recuperamos en la memoria colectiva cubana de aquel pequeño rubito de espejuelos que gritaba con las venas del cuello a punto de reventar: “¡Fidel! ¡Fidel!” en las tribunas abiertas; pero de vez en cuando nos disparan en redes, con sublime y vil alevosía, la imagen de otros niños que, incitados por sus mayores, vociferan discursos o frases o poemas o canciones que, a derechas, seguramente, no sepan qué significan.
Ahora se aparecen Gerardo Hernández Nordelo, el exespía de la Red Avispa, y otros voceros, a convencernos de que sí, de que la poesía revolucionaria lo salva todo, y que los niños de Cuba, en medio de un apagón, cantan espontáneamente y con el mayor entusiasmo, “Me acosa el carapálida” de Silvio Rodríguez.
“¡El ‘carapálida’ nos puede bloquear el petróleo, pero no la alegría!”, afirmó el coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en alusión a las restricciones de entrada de combustible impuestas a la isla por la Administración de Donald Trump.
En el video que compartió en Facebook, protagonizado por integrantes de la compañía infantil de teatro La Colmenita, destaca parte del estribillo de la canción: “La tierra me quiere arrebatar, / el agua me quiere arrebatar, / el aire me quiere arrebatar / y solo fuego,/ y solo fuego/ voy a dar…”.

Y a cualquier cibernauta —aun sin dejar de reconocer la belleza metafórica de las letras de Silvio, que trascenderán con mucho las tibiezas políticas de su autor— le pueden asaltar de plano muchas preguntas. Así sucedió en los cientos de comentarios entre los foristas.
¿En verdad los niños cubanos —en general y no los de un grupo de teatro— memorizan y cantan “Me acosa el carapálida” para jugar, para divertirse, para disfrutar de la música o desconectar en tiempos de ocio o en los terribles momentos de espantar los apagones? ¿Cantan esa pieza poética compleja en lugar de “Vinagrito”, “La vaca Lola” o el “El ratón vaquero”?
¿Saben cabalmente qué podrían significar versos como: “Me acosa el carapálida con el engaño vil, / con cuentas de colores con trueques de uno a mil. / Me acosa con el elixir de la prostitución, / me acosa con la gloria perdida de su Dios”?
¿O será que es preciso inyectarles por todas las vías la consigna política contra el “carapálida”, en una ecuación en que este es igual al enemigo del Norte, igual al Presidente de EE.UU., igual a los contrarrevolucionarios "apátridas" y, por ahí para allá loma abajo hasta “pin pon fuera, abajo la gusanera”?
Tal “sutil” selección musical parece responder a la misma lógica según la cual los niños que apenas saben escribir deben redactar en la escuela primaria repetidas oraciones, párrafos y composiciones sobre el “invicto Comandante en Jefe” y los “invictos héroes de la Revolución”, siempre según el relato histórico de esos mismos impolutos, invictísimos guerreros.
En vez de en “darle fuego” al enemigo, los niños cubanos deberían pensar y jugar en torno a ideas y valores pacifistas, más universales, loables y acordes a su edad, como la amistad, el compañerismo, la honradez.
Y ya si van a empujarlos -quemando etapas- a esos niveles de información para los que les faltan años, madurez y estudios, ¿los que les pintan el relato de los “carapálidas” acosadores les habrán comentado alguna vez que hay muchos otros carapálidas dentro del país, acosando, destruyendo, acabando con el aire, la tierra y el agua y la gente hace décadas?
“¿Qué hacen los padres de esos niños con cosas como estas?”, se preguntaba el forista Ismael Villalobos. Otra cibernauta resumía: “La doctrina continua... manipular a los niños con fines politicos es abusivo y lamentable. Lo de la dictadura ya no tiene nombre”.
Ah, queridos maestros de canto, ojalá “su estética, su ángulo, su estilo, su saber” queden definitivamente en el olvido. Y que haya para los niños, en una Cuba distinta, muchas otras alegrías que entonar.
Preguntas frecuentes sobre el uso político de niños en Cuba
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¿Por qué se critica el uso de niños para fines políticos en Cuba?
Se critica porque es una manipulación y adoctrinamiento de menores, quienes son incitados a repetir consignas y discursos políticos sin comprender su significado. Esto busca consolidar la propaganda del régimen y perpetuar el culto a la personalidad, utilizando a los niños como herramientas para fines ideológicos.
¿Qué papel juegan los niños en las actividades políticas en Cuba?
Los niños son utilizados para promover la ideología del régimen, participando en eventos donde recitan poemas, cantan canciones y gritan consignas que exaltan a los líderes de la Revolución. Esto forma parte de un esfuerzo sistemático para inculcarles desde temprana edad los valores del sistema político vigente en Cuba.
¿Cuál es el impacto de esta propaganda en la educación infantil cubana?
La propaganda limita el desarrollo del pensamiento crítico de los niños, ya que desde pequeños son expuestos a un solo punto de vista, sin espacio para la diversidad de opiniones. Esto afecta su capacidad para cuestionar y analizar de manera independiente, moldeando sus percepciones de acuerdo con la narrativa oficial del régimen.
¿Qué reacciones ha generado esta práctica en la sociedad cubana?
Ha provocado críticas y descontento entre muchos cubanos, quienes consideran que el uso de niños para fines políticos es una forma de manipulación y una violación de su derecho a una educación libre de ideologías. Este descontento se ha reflejado en las redes sociales, donde los ciudadanos expresan su rechazo a estas prácticas.
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