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Una creadora de contenido cubana resumió en un video la paradoja que vive la isla: en Cuba sí hay comida, los mercados están surtidos, pero los precios son inalcanzables para la inmensa mayoría de la población.
Yatmara Bernal publicó el video en Facebook respondiendo a preguntas frecuentes de sus seguidores, quienes le preguntaban si en Cuba había mercados, si solo podían comprar lo de la bodega y si realmente existía acceso a alimentos.
"En Cuba sí hay comida. Existen muchísimos mercados abundantemente surtidos a los que todos tienen acceso. Mercados que ofrecen una variada oferta de todo tipo de alimentos, tales como frutas, verduras, carne, pescado, huevos, aceites, cereales integrales, leches y sus derivados, legumbres, azúcar, etcétera", explicó la creadora en su video.
Sin embargo, dijo que el acceso real a esos alimentos es otra historia. Diversos análisis han mostrado que sobrevivir en Cuba cuesta más de 50.000 CUP al mes, una cifra muy superior a los salarios que percibe la mayoría de los cubanos.
La situación es tan crítica que un joven cubano mostró recientemente cómo gastó casi todo su salario en una sola compra, sobrando apenas 700 CUP para el resto del mes, lo que ilustra la brecha entre los precios del mercado y el poder adquisitivo real de la población.
Comprar comida es un problema estructural en Cuba, donde los salarios estatales no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de alimentación, incluso cuando los estantes de los mercados lucen repletos de productos.
El panorama se agrava además porque el gobierno cubano elimina los subsidios generales a la canasta familiar, lo que deja a miles de familias sin el respaldo que antes amortiguaba parcialmente el impacto de los altos precios.
A esto se suma el deterioro de la histórica libreta de abastecimiento, que desde 1962 garantizaba una cuota mínima de alimentos subsidiados a cada hogar cubano, y que hoy ofrece cada vez menos productos a precios accesibles.
Según datos recientes, la canasta básica alimentaria para dos adultos cuesta una suma que supera con creces los ingresos mensuales de la mayoría de los trabajadores del sector estatal en la isla.
Los precios de productos esenciales no dan respiro. El arroz oscila entre 280 y 350 CUP por libra, un precio impensable para quienes ganan salarios de entre 3.000 y 5.000 CUP mensuales, lo que convierte la alimentación diaria en un verdadero desafío de supervivencia.
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