La activista cubana Amelia Calzadilla habló sin rodeos sobre su futuro político y dejó claro que, aunque no descarta seguir creciendo en ese camino, no se ve —al menos por ahora— ocupando la silla presidencial en una Cuba libre.
En una entrevista con CiberCuba, Calzadilla reconoció que su incursión en el activismo ha terminado convirtiéndose en una vocación inesperada. Lo que comenzó como una reacción cívica frente a la realidad del país ha evolucionado hacia un compromiso más profundo: “No engaño a nadie cuando digo que voy a continuar por este camino”, afirmó, al tiempo que insistió en que su motivación principal es servir a los demás.
La joven madre de tres hijos confesó que nunca imaginó dedicarse a la política. Su proyecto de vida era muy distinto: una vida tranquila, centrada en su familia. Sin embargo, el contacto directo con la realidad cubana y el impacto del exilio transformaron esa visión. “Mi impotencia creció más, mi deseo de hacer creció todavía más”, explicó.
Sobre una posible candidatura presidencial, fue cauta. Considera que ese escenario es prematuro, aunque no cierra la puerta a asumir responsabilidades políticas en el futuro. Donde sí se ve con claridad es en un espacio de representación dentro de Cuba: “Me veo hablando en el parlamento cubano algún día”, dijo, dejando claro que su aspiración es participar directamente en la construcción del país.
Calzadilla insistió en que la política no debe entenderse como un espacio de poder o protagonismo, sino como un servicio. “No vas a la política a ser una celebrity, vas a servir a los demás”, señaló, marcando distancia con la clase dirigente actual, a la que critica por corrupción e ineficiencia.
En ese sentido, lanzó un mensaje directo: quienes no son “ni corruptos ni ineptos” tienen la responsabilidad de dar un paso al frente. Para ella, el compromiso político no es un privilegio, sino una obligación moral frente a la crisis que atraviesa Cuba.
Durante la entrevista también abordó el momento crítico que vive el país, al que calificó como un “estado fallido” con una “crisis humanitaria”. Aun así, defendió que el cambio está más cerca que nunca y que pasa, inevitablemente, por elecciones libres y el fin del sistema actual.
Su postura también se extiende al tema de los presos políticos. Aunque ve con cautela las negociaciones entre Estados Unidos y el régimen, aseguró que cualquier liberación sería un alivio inmediato para las familias, pero insistió en que el verdadero cambio pasa por eliminar la criminalización del disenso en Cuba.
Entre la maternidad, el exilio y el activismo, Calzadilla intenta equilibrar su vida personal con una causa que, según dice, ya no puede abandonar. “Amo lo que hago”, afirmó, dejando entrever que su papel en el futuro político de Cuba —sea cual sea— apenas comienza a definirse.
Preguntas frecuentes sobre el activismo y futuro político de Amelia Calzadilla
CiberCuba te lo explica:
¿Amelia Calzadilla tiene aspiraciones presidenciales en Cuba?
Amelia Calzadilla no descarta seguir creciendo en el activismo político, pero actualmente no se ve aspirando a la presidencia de Cuba. Expresa que su motivación principal es servir a los demás y se visualiza más en un rol de representación dentro del Parlamento cubano.
¿Cuál es la postura de Amelia Calzadilla sobre la situación actual en Cuba?
Amelia Calzadilla considera que Cuba atraviesa una "crisis humanitaria" y un "estado fallido". Critica fuertemente al régimen cubano por corrupción, ineficiencia y represión, y sostiene que el cambio en el país pasa por elecciones libres y el fin del sistema actual.
¿Qué opina Amelia Calzadilla sobre el papel de las mujeres en las protestas cubanas?
Amelia Calzadilla subraya que las mujeres son las verdaderas protagonistas de las manifestaciones en Cuba. Destaca que la carga familiar recae mayormente sobre las madres, quienes son fundamentales en las protestas por la crisis humanitaria y la represión del régimen.
¿Cómo ha afectado el exilio a Amelia Calzadilla y su activismo?
El exilio ha intensificado el compromiso de Amelia Calzadilla con la causa cubana, transformando su impotencia en un deseo aún mayor de hacer cambios. Desde España, sigue realizando activismo por la libertad de Cuba y participando en proyectos de ayuda a personas dentro de la isla.
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