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El gobierno venezolano anunció este miércoles el lanzamiento formal de un proceso de reestructuración de la deuda pública externa de la República y de PDVSA, según un comunicado oficial emitido por la Vicepresidencia Sectorial de Economía.
«La República Bolivariana de Venezuela anuncia hoy el lanzamiento formal de un proceso integral y ordenado de reestructuración de la deuda pública externa de la República y de PDVSA», señala el documento, que describe la medida como «una decisión responsable, nacionalista y social».
El comunicado afirma que el objetivo central es «poner la economía al servicio del pueblo venezolano y liberar al país de la carga de la deuda acumulada», y promete un «renacer de prosperidad, justicia e igualdad».
El régimen de Nicolás Maduro —hoy encabezado formalmente por Delcy Rodríguez tras el reconocimiento de Washington en marzo de 2026— atribuye el incumplimiento de sus obligaciones a las sanciones financieras impuestas a partir de 2017, argumentando que estas le impidieron continuar pagando su deuda soberana.
Los bonos venezolanos registraron ganancias significativas en toda la curva tras el anuncio, según Bloomberg Línea.
El anuncio llega ocho días después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC) emitiera la Licencia General 58, que autoriza la contratación de servicios legales, financieros y de consultoría para preparar una eventual reestructuración, pero sin permitir negociaciones directas con acreedores ni transferencia o liquidación de deuda.
La licencia también prohíbe explícitamente la participación de entidades de Rusia, Irán, China, Corea del Norte y Cuba en el proceso.
El Viceministro de Política Antibloqueo, William Castillo, aclaró el 5 de mayo que la GL58 «no autoriza la reestructuración, transferencia o liquidación de deuda venezolana, sino únicamente la contratación de intermediarios de mercado para prepararse para estos procesos».
El desafío financiero es monumental. La deuda venezolana en bonos en default —de la República y PDVSA— asciende a aproximadamente 60,000 millones de dólares desde que el país entró en cesación de pagos a finales de 2017.
Transparencia Venezuela estimó que al cierre de 2024 la deuda externa total alcanzó 164,432 millones de dólares, cifra que Reuters eleva hasta 170,000 millones si se suman préstamos bilaterales, obligaciones comerciales y laudos arbitrales internacionales.
Ese monto contrasta con un presupuesto nacional venezolano para 2026 estimado en apenas 20,000 millones de dólares.
El comunicado no incluye plazos concretos, montos específicos ni mecanismos de negociación detallados, lo que deja abierta la pregunta sobre cómo se materializará el proceso.
El anuncio se enmarca en un proceso de acercamiento entre Caracas y Washington que se ha acelerado en 2026: Trump reconoció formalmente al gobierno venezolano en marzo, y la OFAC ha emitido sucesivas licencias que han flexibilizado las sanciones petroleras y ahora abren la puerta a la reestructuración de deuda.
El FMI ha señalado que estaría dispuesto a apoyar un programa para Venezuela, pero condicionado a mayor claridad sobre los datos económicos y la deuda externa del país.
«Venezuela cumplirá sus compromisos de manera sostenible y lo hará en las condiciones que el pueblo venezolano merece, construyendo un camino sólido para recuperar bienestar, justicia e igualdad social», concluye el comunicado oficial.
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