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El tren número 17 procedente de La Habana con destino a Manzanillo quedó bloqueado a las afueras de Bayamo la tarde del miércoles, cuando una tormenta local severa derribó un poste de alta tensión que impidió el acceso del convoy a la ciudad.
Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del Partido Comunista en Granma, se personó en el lugar e interactuó directamente con los viajeros varados, según publicación en sus redes sociales.
Los pasajeros llevaban 24 horas de viaje al momento del incidente, pues el tren había salido de la capital el martes. El convoy transportaba aproximadamente 900 personas, la mayoría con destino a localidades de la costa oriental de Cuba.
Ante las quejas de los pasajeros, que preguntaban por qué no se organizaba una evacuación en autobuses similar a la de otros casos, la dirigente comunista ofreció una explicación que resume la precariedad del sistema.
«Explicamos que este tren traía 900 personas más el equipaje y la mayor parte era de la costa. En estas condiciones no era posible por el déficit de combustibles y la cantidad de personas a trasladar», reconoció Ortiz Barceló.
Las autoridades locales permanecieron junto a los afectados hasta que la Empresa Eléctrica resolvió el problema del poste caído y el tren pudo continuar su marcha.
El incidente ocurrió el mismo día en que el tren número 13 Santiago de Cuba–La Habana se descarriló en Omaja, Las Tunas, también con unas 900 personas a bordo, sin heridos reportados.
La evacuación de los pasajeros del tren descarrilado en Las Tunas concluyó ese mismo miércoles con apoyo de ómnibus de la provincia de Holguín.
Ambos incidentes simultáneos reflejan el colapso del sistema ferroviario cubano, que opera en modo de emergencia desde febrero de 2026, con frecuencias reducidas a una salida semanal por destino.
El deterioro estructural es severo: el 67% de las vías requiere mantenimiento, solo operan entre 12 y 14 locomotoras de las 34 necesarias, y se financian apenas 15,000 traviesas de hormigón de las 60,000 a 80,000 que se necesitan cada año.
Desde el 18 de junio, la ruta Bayamo-Manzanillo pasará a operar solo una ida y vuelta cada dos semanas, según anunció el ministro de Transporte el pasado 15 de mayo.
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