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La inflación en Estados Unidos llegó en mayo a su nivel más alto en tres años, con el Índice de Precios al Consumidor situándose en el 4,2% anual, según datos publicados este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales.
El dato supera el 3,8% de abril y representa el tercer incremento mensual consecutivo, impulsado directamente por la guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Los datos clave del reporte de mayo
Los precios al consumidor subieron un 0,5% mensual en mayo, tras los incrementos del 0,6% en abril y del 0,9% en marzo, según la Oficina de Estadísticas Laborales.
El sector energético fue el gran protagonista.
«El índice de energía subió un 3,9% en mayo, tras aumentar un 3,8% en abril y un 10,9% en marzo», precisando que este índice representó más del 60% del aumento mensual del índice general.
Los precios de la gasolina escalaron de 4,04 dólares por galón a mediados de abril hasta 4,49 dólares a mediados de mayo.
Aunque desde entonces han bajado hasta un promedio de 4,16 dólares, los consumidores siguen pagando casi un 40% más que antes del inicio del conflicto con Irán.
La inflación subyacente -que excluye alimentos y energía- se situó en el 2,9% anual, con un alza mensual más moderada del 0,2%.
¿Qué dicen los economistas?
El economista Sung Won Sohn, de la Universidad Loyola Marymount, señaló en declaraciones citadas por CNN que «el 4,2% sigue siendo una cifra preocupantemente alta, pero la noticia más importante es que el aumento se concentró principalmente en la energía -especialmente en la gasolina- en lugar de extenderse ampliamente por toda la economía».
Nancy Van Houten, economista principal para EE.UU. en Oxford Economics, advirtió:
«Puede que la inflación no empeore, pero se mantendrá algo elevada por el momento. Es posible que no se modere hasta el año que viene».
Diane Swonk, economista jefe de KPMG, fue más contundente.
«Todavía no hemos sentido el impacto total de la guerra en los precios de los alimentos. Los costes de los fertilizantes y del diésel, la reducción del rendimiento de los cultivos y los posibles efectos del fenómeno de El Niño: nada de esto se dejará sentir plenamente hasta la cosecha de otoño y ya entrado el año 2027», apuntó.
El impacto en los salarios y el poder adquisitivo
El aumento de la inflación ha superado el crecimiento salarial, que se situó en el 3,4% anual según el informe de empleo de mayo, muy por debajo del 4,2% del IPC.
Los salarios reales ajustados a la inflación cayeron un 0,7% en mayo, frente a una caída del 0,3% en abril, segundo mes consecutivo de descenso del poder adquisitivo.
El encarecimiento del diésel ha elevado los costes de envío -con empresas como UPS y FedEx aplicando recargos por combustible- lo que presiona los precios de los alimentos, que acumulan ya un 2,9% de alza interanual.
La inflación persistente complica el panorama para Kevin Warsh, quien asumió la presidencia de la Reserva Federal en mayo de 2026.
Más funcionarios del banco central esperan ahora que la próxima medida sea una subida de tipos en lugar de un recorte, y los inversores de Wall Street anticipan esa subida para diciembre, según CME Fedwatch.
Los economistas proyectan que el IPC podría alcanzar un máximo de entre el 4,5% y el 5% en 2026.
Swonk resumió la situación con una advertencia: «Todavía queda mucho impacto por llegar».
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