Denia Fernández Rey, exintegrante de las Damas de Blanco y opositora al régimen cubano, recorrió este fin de semana las calles de Palma Soriano pegando fotografías de su hijo Jesús Alberto Martínez Fernández en postes, esquinas y avenidas del municipio de Santiago de Cuba, exigiendo justicia por su muerte.
Jesús Alberto, de 26 años, murió en la madrugada del viernes 13 de junio tras recibir una herida de arma blanca cerca del Bar Galaxy, en Palma Soriano. Su madre describió el ataque de su agresor con crudeza: «Le brincó desde un balcón y le cayó arriba y lo mató. Él intentó defenderse, pero ya estaba muerto prácticamente».
Cuando llegó al hospital, la situación era desesperada. «No había corriente, no había sangre, no había nada en los hospitales, no había ambulancia», denunció Denia. La madre también aseguró que la policía se negó inicialmente a entregarle el cuerpo de su hijo y que recibió amenazas de agentes de la Seguridad del Estado durante el proceso funerario.
Vestida de negro y con imágenes escritas a mano en recuerdo del joven, la madre convirtió su duelo en una denuncia pública. Su mensaje, recogido por el comunicador Yosmany Mayeta Labrada en Facebook, fue directo: «Ni un llanto más de una madre. Yo pido justicia para mi hijo. Ni un muerto más en Cuba».
La familia Martínez-Fernández es un núcleo opositor de perfil destacado en la región oriental. Denia dirige FLAMUR en Santiago de Cuba y coordina la Red Femenina de Cuba en la zona oriental.
Su esposo, Alberto Martínez, es director del Partido Republicano de Cuba. El propio Jesús Alberto era líder del movimiento Impacto Juvenil Republicano, según organizaciones opositoras.
La madre no dudó en señalar al régimen como responsable: «Para mí sí [el régimen está tras el asesinato], porque mi hijo tenía un pueblo y a todo el mundo le decía que había que cambiar ese régimen. No se fue de Cuba por un cambio que quería en Cuba».
También vinculó la muerte de su hijo con la crisis sistémica de la dictadura: «El régimen es para reprimir pero no para darle seguridad a los jóvenes ni a nadie, los asesinan impunemente y no hay un solo policía en la calle, pero cuando protestamos enseguida nos meten prensa».
Denia señaló además que en Palma Soriano solo dos lugares permanecen con electricidad y que allí se concentran jóvenes armados y con drogas, vinculando directamente los apagones con el aumento de la violencia.
El sepelio, celebrado el mismo viernes, fue multitudinario: cientos de residentes acompañaron el cortejo en una larga caravana de motocicletas bajo la lluvia, en homenaje a un joven que era motorista y tenía su propio taller de motores.
El caso ocurre solo días después del feminicidio de una joven de 23 años en Palma Soriano el 9 de junio, en un contexto de escalada sostenida de la criminalidad en Cuba. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana registró 2,833 delitos verificados en 2025, un aumento del 115% frente a 2024, con Santiago de Cuba entre las provincias más afectadas.
Las autoridades cubanas no han emitido ninguna versión oficial sobre el caso ni sobre el avance de las investigaciones.
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