Una madre cubana identificada en Facebook como «La Cubana» rompió en llanto frente a la cámara tras descubrir que 48 horas consecutivas sin electricidad le habían arruinado la leche y la carne que tenía guardada para alimentar a sus hijos.
«Hace 48 horas sin corriente en Cuba y esta es mi cara después de ver de que tanto leche como carne se me habían echado a perder», dice la mujer al inicio del video, con la voz entrecortada y los ojos llorosos.
La autora del clip se describe como una persona positiva y alegre, pero reconoce que esta vez no pudo contener las emociones: «Soy una persona súper positiva, alegre y siempre trato de mantener una sonrisa para ustedes, pero la verdad es que hoy me ganó la emoción».
El detonante no es solo la pérdida material, sino el esfuerzo previo que representa conseguir esos alimentos en medio de la escasez generalizada que vive la isla.
«Es muchísimo el esfuerzo y el sacrificio que hace uno como padre por traerles un plato a la mesa a nuestros hijos y que así, de la noche a la mañana, lo tengas todo echado a perder», lamenta.
Sin embargo, la mujer no se rinde. «Aquí la cosa no está en llorar, en lamentarse, mi amor, está en levantarse y seguir pensando en qué vamos a hacer para darle de comer a nuestros hijos», afirma, y añade: «Soy de esas madres que seca sus lágrimas y sigue adelante por sus hijos».
El testimonio revela además una doble crisis. Cuando llegó la corriente e intentó aprovecharla para cocinar arroz, tampoco había agua.
«Cuando fui a poner el arroz, mi amor, nos quedamos sin agua. Ahora a inventar entonces también de dónde sacar agua para poder poner el arroz», relata. La solución fue salir a casa de una amiga a buscar «un poquito de agua» para poder cocinar.
El video se enmarca en el sexto apagón nacional que sufrió Cuba en 2026, ocurrido entre el 2 y el 3 de agosto, cuando la red eléctrica colapsó dos veces en menos de 48 horas.
Al 5 de agosto, en La Habana solo se habían recuperado 108 de 286 circuitos —apenas el 38% de la capital—, mientras que en otras provincias los cortes acumulaban entre 20 y más de 40 horas diarias, y en zonas de Holguín llegaron a superar las 70 horas sin servicio.
La pérdida de alimentos por falta de refrigeración no es un caso aislado: es un fenómeno masivo documentado en toda la isla.
La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 del Food Monitor Program, realizada en las 16 provincias, reveló que el 48.3% de los hogares cubanos perdió alimentos por falta de refrigeración a causa de los apagones, y que el 80.4% vio afectada su capacidad de cocinar.
En provincias como Granma, Matanzas, Pinar del Río y Sancti Spíritus, la cifra de hogares con pérdida de alimentos refrigerados superó el 80%.
El impacto sobre la alimentación familiar es igualmente alarmante: el 33.9% de los hogares encuestados reportó que algún miembro se fue a dormir con hambre al menos una vez en los 30 días previos a la encuesta, 9.3 puntos porcentuales más que en 2024.
Este tipo de testimonios se ha vuelto recurrente en las redes sociales cubanas. Otras madres han protagonizado escenas similares ante la pérdida de alimentos conseguidos con enorme sacrificio, desde pollos hasta frijoles, en un país donde la escasez convierte cada compra en una hazaña.
La crisis eléctrica, causada por el envejecimiento extremo de las plantas termoeléctricas, la falta de combustible y la escasez de piezas de repuesto, no da señales de solución a corto plazo, y este viernes los apagones podrían alcanzar las 23 horas y 40 minutos en algunas zonas del país.
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