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El gobierno cubano anunció este jueves una de las transformaciones económicas más profundas desde el inicio de las reformas impulsadas por Raúl Castro hace más de una década: la apertura parcial del sector de los combustibles a la participación de capital privado y extranjero.
La medida forma parte de un amplio paquete de 176 transformaciones económicas y sociales presentado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en una sesión extraordinaria donde el Gobierno reconoció implícitamente la gravedad de la crisis económica, energética y financiera que atraviesa el país.
Entre todas las propuestas dadas a conocer, pocas tienen una carga simbólica tan fuerte como la decisión de permitir que actores privados y empresas extranjeras participen en la importación y comercialización de combustibles, una actividad que durante décadas estuvo reservada prácticamente en exclusiva al Estado cubano.
La propuesta aparece recogida dentro del denominado Eje 6: Transformaciones Energéticas, uno de los capítulos más reveladores del paquete de reformas.
Capital privado y extranjero podrán importar y vender combustibles
La medida principal establece:
"Permitir la participación del capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista".
En términos prácticos, la disposición abre la puerta para que empresas privadas nacionales, cooperativas, sociedades mixtas e inversionistas extranjeros puedan participar en un mercado que históricamente ha estado controlado por la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) y otras entidades estatales.
La decisión constituye un reconocimiento implícito de que el Estado ya no cuenta con la capacidad financiera suficiente para garantizar por sí solo el abastecimiento energético del país.
Durante los últimos años, la escasez de combustible ha provocado apagones prolongados, paralización del transporte público, interrupciones productivas y frecuentes crisis de abastecimiento en las gasolineras.
La apertura busca atraer capital y financiamiento externo hacia un sector que requiere inversiones urgentes y acceso estable a mercados internacionales.
Las gasolineras dejan de ser exclusivamente estatales
La reforma también prevé una transformación completa de la red de servicentros.
El documento propone: "Ampliar y reestructurar la gestión de la red de servicentros, incluidos los servicentros móviles".
Aunque el Gobierno no explicó cómo se implementará el cambio, la formulación sugiere que estaciones de servicio actualmente administradas por empresas estatales podrían pasar a ser operadas por distintos actores económicos.
La propuesta supone un cambio sustancial en un sector donde la presencia estatal ha sido prácticamente absoluta desde hace décadas.
Paneles solares obligatorios en los servicentros
Las autoridades también anunciaron que las estaciones de servicio deberán avanzar hacia la autosuficiencia energética.
Según el documento:
"Establecer que los servicentros gestionados por los diferentes actores económicos incorporen sistemas fotovoltaicos con acumulación para que los mismos se independicen del Sistema Eléctrico Nacional".
La medida responde a la fragilidad del sistema eléctrico cubano, sometido a apagones cada vez más frecuentes, debido al deterioro de las termoeléctricas y a la escasez de combustible.
La intención es que las gasolineras puedan continuar funcionando incluso cuando ocurran cortes eléctricos generalizados.
El Gobierno apuesta por las "solineras"
Otra de las novedades incluidas en el paquete es el impulso a los puntos de carga para vehículos eléctricos.
La propuesta señala: "Estimular la instalación de solineras para comercializar el servicio de carga de vehículos eléctricos".
El término "solinera" ha sido utilizado en Cuba para describir estaciones de carga alimentadas mediante energía solar.
Con esta medida, el Gobierno intenta crear una infraestructura mínima para acompañar la futura expansión de la movilidad eléctrica, una estrategia que también aparece reflejada en otras transformaciones relacionadas con el transporte.
Créditos para impulsar la transición energética
El Ejecutivo reconoce que el desarrollo de energías renovables requiere financiamiento.
Por ello propone:
"Diseñar líneas de financiamiento, flexibilizar los requisitos y ampliar las garantías para el otorgamiento de créditos a las personas jurídicas y naturales, que incentiven la transición energética".
La medida estaría dirigida tanto a empresas como a ciudadanos interesados en invertir en sistemas solares, almacenamiento energético, infraestructura de recarga u otras tecnologías relacionadas con la reducción del consumo de combustibles fósiles.
El Gobierno no detalló el origen de esos fondos ni las condiciones específicas de los créditos.
Empresas estatales podrán utilizar plataformas extranjeras de pago
Otra modificación significativa busca facilitar las operaciones internacionales vinculadas al combustible.
El documento plantea, además, "Permitir a las empresas estatales el uso de plataformas extranjeras para ejecutar pagos para la compraventa de combustibles".
La disposición representa un reconocimiento de las dificultades que enfrenta Cuba para realizar transacciones internacionales debido a las restricciones financieras, la falta de liquidez y los problemas de acceso al sistema bancario internacional.
Nuevo impuesto a las importaciones de combustible
Paralelamente a la liberalización parcial del sector, el Estado prevé crear un nuevo tributo.
La propuesta establece: "Aplicar el impuesto hasta un 1 % a la importación de combustible físico o financiero, con destino a los inventarios operacionales".
Aunque el Gobierno no explicó cómo funcionará el mecanismo, la medida parece destinada a financiar reservas estratégicas y garantizar inventarios mínimos para la operación del sistema energético.
Incentivos fiscales para inversiones en energías renovables
El paquete también contempla beneficios tributarios para quienes inviertan en fuentes renovables.
Según el texto presentado ante el Parlamento:
"Reducir el impuesto, en un monto equivalente a la inversión realizada, a los actores económicos estatales y no estatales que realicen inversiones con fuentes renovables de energía".
La reducción fiscal se aplicaría cuando esas inversiones beneficien centros sociales, instituciones de salud, servicios comunitarios, espacios de atención a personas vulnerables o proyectos de alumbrado público.
La medida intenta estimular que empresas y negocios privados asuman parte de las inversiones que tradicionalmente recaían sobre el presupuesto estatal.
Una apertura impensable hace pocos años
Las transformaciones energéticas forman parte de un paquete mucho más amplio que incluye la apertura de la banca privada, la autorización de casas de cambio privadas, la posibilidad de que inversionistas nacionales y extranjeros compren acciones de empresas estatales, la expansión de la inversión extranjera y una mayor participación del sector privado en numerosas actividades económicas.
Sin embargo, la apertura del mercado de los combustibles destaca por tratarse de uno de los sectores más estratégicos y controlados por el Estado cubano desde 1959.
La decisión refleja hasta qué punto la crisis económica ha obligado al Gobierno a reconsiderar posiciones que durante años fueron presentadas como inamovibles.
Durante su intervención, Marrero defendió las medidas, asegurando que no constituyen una renuncia al socialismo ni a las responsabilidades del Estado, sino una adaptación a las circunstancias actuales del país.
No obstante, el propio Gobierno reconoció que las transformaciones implicarán cambios profundos en la estructura económica nacional, afectarán más de 148 disposiciones legales vigentes y requerirán la elaboración de decenas de nuevas normas jurídicas.
Por ahora, las propuestas deberán ser debatidas y posteriormente convertidas en legislación concreta. Pero el mensaje político ya quedó claro: ante la peor crisis económica y energética en décadas, el régimen cubano está dispuesto a abrir incluso sectores que hasta hace poco parecían intocables.
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