El reguetonero cubano Oniel Bebeshito aprovechó el Día de los Padres para dedicarle un mensaje que emocionó a sus seguidores: no lo dirigió a un padre, sino a su madre, Chavela Campos, a quien reconoció públicamente como la persona que asumió ambos roles en su vida.
En una historia de Instagram publicada el domingo, el artista compartió una videollamada con ella, donde ambos aparecen sonriendo. El texto que acompañó la imagen fue directo y emotivo: «Feliz día de los padres @chavelacampo» y, debajo, «Te amo mucho siempre has sido mi mamá y mi papá».
El gesto cobra un peso especial si se tiene en cuenta que Bebeshito lleva aproximadamente año y medio fuera de Cuba, desde que emigró a Estados Unidos, donde reside actualmente en Miami junto a su pareja Rachel Arderi y sus hijos. La distancia no ha enfriado el vínculo con su madre: al contrario, lo ha convertido en uno de los ejes más visibles de su imagen pública.

Desde que salió de la Isla, el cantante ha protagonizado una serie de gestos hacia Chavela Campos que sus fanáticos han seguido con atención. En enero de 2024, le regaló una casa reconstruida en La Habana. En marzo de ese mismo año, le escribió una carta pública que circuló ampliamente en redes. En septiembre de 2024, habló de las promesas que le había hecho y del peso que tiene su palabra para él.
Este año la racha de gestos continuó. El 30 de marzo, la madre de Bebeshito apareció por sorpresa en un concierto en Barcelona de Dany Ome y Kevincito El 13, donde el público la reconoció y la recibió con entusiasmo. En abril, el artista compartió imágenes de su madre disfrutando vacaciones en Punta Cana en un viaje que él mismo le regaló. Y el 11 de mayo, la sorprendió con mariachis, flores y regalos por el Día de las Madres.
El mensaje del Día de los Padres encaja en esa misma narrativa: la de un hijo que creció sin la figura paterna y que encontró en su madre a las dos personas a la vez.
La videollamada del domingo resume, en una sola imagen, lo que separa y lo que une a madre e hijo: una pantalla de por medio, una sonrisa compartida y un vínculo que la distancia no ha logrado debilitar.
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