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Suenan hambrientas todas las noches las cucharas cubanas al chocar con el fondo sonoro de las cazuelas vacías. El estruendoso clamor se ha ido propagando cada vez más a través de toda Cuba.
Lo que comenzó por audaces individuos solos se ha ido convirtiendo en un concierto de rebeldía alcanzando cada vez más municipios o poblados del país. Los más temerosos hacen resonar sus calderos desde la intimidad de sus hogares, pero cada vez más ciudadanos audaces salen a las calles a conciencia de recibir porrazos o ser detenidos por la policía represiva, pero decididos a hacer valer sus justos reclamos.
Hay algo en estos tañidos de metales que aterra a los tiranos. Otrora en nuestra historia fue Carlos Manuel de Céspedes quien hizo sonar la majestuosa campana de su ingenio La Demajagua anunciando la libertad de sus esclavos y llamándolos a levantarse en armas contra el brutal colonialismo español. Aquellos clamores de bronce forjado marcaron un hito en la consecución de nuestra independencia. Era la conciencia de la germinante nación cubana que convocaba a sus mejores hijos a expulsar del poder a los que le menguaban su sueño de soberanía e independencia.
Tal parece que hay repiques que hacen temblar a la dictadura: los de los campanarios de las iglesias llamando a la congregación para el fortalecimiento espiritual de sus feligreses y los de los toques de cazuela llamando a los ciudadanos a salir a las calles y reclamar sus derechos.
Hoy, otros repiques desde las calles y los hogares de Cuba que nos convocan a pronunciarnos por el cambio del sistema que nos ha oprimido y denigrado como pueblo y como seres humanos por casi 70 años. Sí, algunos los creerán ecos intranscendentes de cazuelas, pero en realidad son tambores que nos convocan a superar nuestros miedos y a levantarnos contra nuestro tirano mientras le auguran a esa tiranía que su fin ya viene llegando.
Irónicamente, quienes sí no dudan de la resolución de los cubanos son los gendarmes de la dictadura, quienes desde hace semanas vienen escuchando a los ciudadanos pasarse la voz, convocándose a participar en una protesta nacional de toque de cazuelas este 11 de julio del 2026, en el mismo día del quinto aniversario de aquella gran explosión social pacífica del año 2021. El llamado es también para ir ensayando la Cadena Humana de la Libertad que consiste en entrelazar los brazos cuando los manifestantes estén en la calle reunidos, haciendo así barreras que le haga más difícil a los represores desarticular las manifestaciones.
El temor a que los cubanos salgan a las calles masivamente y se conviertan en el factor interno soberano que los destrone del poder es tal, que desde hace días los correveidiles de Castro y Díaz-Canel han venido conduciendo una intimidante y morbosa campaña en la que arrestan a ciudadanos de conciencia y los golpean salvajemente y después, en un acto de inenarrable morbosidad, los desnudan, les tiran fotografías sin ropa y los dejan abandonados a kilómetros de sus casas sin dinero ni teléfono. Más de uno ha sido amenazado con recibir “un tiro en la cabeza” si siguen llamando a participar en los toques de cazuelas y la cadena humana. Las víctimas de estas atrocidades tienen nombre y apellidos y han denunciado estos abusos en las últimas horas.
Pero lejos de intimidarse, los cubanos van comprendiendo cada día más que si bien la libertad es a veces muy costosa, mucho más costosa resulta la esclavitud.
Una noche cualquiera de esas más oscuras de La Habana, el tirano vitalicio de Cuba (escoja usted cuál de los dos porque hasta esa dupla de desgracia tiene Cuba) agobiado por los cada vez más cercanos repiques de cazuelas abrirá asustado la ventana de su bien alumbrada habitación de su cómodo palacete y mirando hacia la obscuridad gritará con frenetismo de tirano asustado que presagia su fin: ¿por quién repican las cazuelas?" Y desde el fondo de aquella obscuridad en la que el truhan ha sumido a su país se escuchará un coro de voces llenas de decoro que al tirano seguramente le sonará como las de Saylí Navarro, Annita Bensi, Félix Navarro, y tantos más responder parafraseando la legendaria frase del poeta inglés John Donne: “No preguntes por quién doblan las [cazuelas tirano]; doblan por ti.”
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