
El balance de víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes por la mañana no deja de crecer: autoridades regionales de cuatro departamentos contabilizan ya al menos 240 fallecidos, una cifra muy superior al último dato oficial del Gobierno nacional, que se detuvo en 111 muertos al mediodía del dia del sismo
El movimiento telúrico, registrado a las 7:34 de la mañana con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, fue catalogado por el Servicio Geológico Colombiano como el sismo de mayor magnitud en el país en el siglo XXI, el más intenso en 47 años, superando incluso al devastador terremoto del Eje Cafetero de 1999.
Valle del Cauca es el departamento más golpeado, con 130 muertos en total: 95 en Cali y 35 en otros municipios de la región.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, ofreció este martes un panorama desolador: «Desafortunadamente tenemos para reportar 95 muertes, ese es el conteo de esta mañana. Tenemos 949 personas heridas y 86 personas rescatadas», declaró, añadiendo que permanecen bajo los escombros «239 personas atrapadas, 56 edificios colapsados».
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó por su parte de «35 personas fallecidas, cerca de 700 heridas, tres hospitales colapsados, 18 con afectaciones, 39 centros educativos afectados» y unas 5,000 viviendas dañadas en los municipios de su departamento fuera de Cali.
En Risaralda, el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño, confirmó «alrededor de 90 personas fallecidas», incluida la capital Pereira, donde el alcalde decretó toque de queda nocturno con mil efectivos del Ejército desplegados para evitar saqueos.
El departamento del Chocó, epicentro del terremoto, registró 14 muertos, 138 heridos y cinco desaparecidos, según su gobernadora, Nubia Carolina Córdoba-Nuri, quien advirtió que «aunque el epicentro fue San José del Palmar, en la capital Quibdó hay heridos y graves daños en las edificaciones».
Caldas sumó seis fallecidos, 76 heridos y más de 1,300 viviendas afectadas hasta la tarde del lunes.
El Instituto de Medicina Legal señaló haber recibido 160 cuerpos provenientes de los cuatro departamentos afectados, lo que da una medida parcial pero verificable de la magnitud de la tragedia.
La demora del Gobierno central en actualizar las cifras generó críticas. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres indicó que, «por instrucción» del presidente Abelardo de la Espriella, «toda la información oficial sobre la situación será emitida exclusivamente por la Presidencia de la República», lo que dejó un vacío informativo que llenaron las autoridades regionales y la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales.
De la Espriella, quien llevaba apenas tres días en el cargo cuando ocurrió el sismo, declaró desastre de carácter nacional e instaló un Puesto de Mando Unificado.
La respuesta internacional no tardó: la ONU, Ecuador —con un equipo de 47 rescatistas especializados—, Estados Unidos, España y la Unión Europea, que activó el sistema Copernicus, ofrecieron apoyo a las labores de rescate.
El Servicio Geológico de Estados Unidos emitió una alerta naranja que estimaba entre 100 y 1,000 muertos como escenario más probable, con un 20% de probabilidad de que la cifra supere los 1,000 fallecidos, una advertencia que cobra mayor peso a medida que los equipos de rescate acceden a zonas aún incomunicadas y las autoridades regionales siguen actualizando sus balances.
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