
A pocos días del inicio del curso escolar 2026-2027, la crisis de los uniformes vuelve a preocupar a las familias cubanas, esta vez por las tallas disponibles: una imagen compartida en redes sociales muestra lo que sería un uniforme de primaria de dimensiones desproporcionadas, en medio de una escasez que impedirá a la mayoría de los estudiantes recibir prendas nuevas este septiembre.
Una imagen publicada en el grupo de Facebook «ALAMAR- Zonas 23+24+25» muestra a una mujer vistiendo lo que parece ser un uniforme escolar cubano de primaria para quinto grado (niños de 10 años), y a pesar ser una persona adulta, las prendas le quedan enormes.
El Ministerio de Comercio Interior reconoció que la industria solo producirá alrededor de 2,3 millones de prendas de las 3,6 millones que se necesitan, según datos difundidos a mediados de agosto.
Eso significa que cerca del 80% del alumnado no recibirá uniforme nuevo al comenzar las clases, una cifra que la propia ministra de Educación confirmó al admitir que apenas el 20% de los estudiantes estrenará ropa escolar este año.
La situación se agrava porque este es el segundo curso consecutivo en que el Estado no logra garantizar la llamada «continuidad» —es decir, la entrega a quienes ya estaban matriculados el año anterior—, lo que obliga a priorizar únicamente preescolar, quinto y séptimo grado.
En Ciego de Ávila, las autoridades confirmaron esa priorización y dejaron fuera a los estudiantes de años continuantes, con alrededor de 2.700 prendas pendientes de producción al 20 de agosto. La queja de muchos padres se resumió en una pregunta: «¿Y los demás niños no existen?»
En La Habana, la venta arrancó en 62 unidades distribuidas en los 15 municipios, pero en la primera fase solo podían comprar familias de estudiantes de quinto y séptimo grado, con límite de una prenda por alumno. El portal del gobierno capitalino informó que la distribución comenzó de forma escalonada, con una segunda pieza prevista para una etapa posterior.
En Matanzas, los municipios de Limonar, Ciénaga de Zapata y Los Arabos enfrentan dificultades mayores en la distribución, mientras que en Las Tunas se reportó escasez de tallas cuatro a diez, precisamente las más demandadas para los niños de preescolar.
El problema de las tallas es recurrente. En 2019 se entregó un uniforme talla 44 a un niño de 12 años, caso que circuló ampliamente en redes sociales, y en 2024 volvieron a reportarse prendas que no se ajustaban a los estudiantes.
Para este curso, el Estado habilitó servicios de costura y atelieres para ajustes de talla, lo que evidencia que la entrega de prendas con medidas incorrectas sigue siendo la norma.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de uniformes escolares en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué hay preocupación por los uniformes escolares en Cuba?
La preocupación surge porque el 80% de los estudiantes cubanos no recibirá uniformes nuevos al inicio del curso escolar 2026-2027 debido a la escasez de producción. Esto afecta la "continuidad", ya que los estudiantes de años anteriores tampoco recibirán nuevas prendas.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la escasez de uniformes?
El gobierno ha habilitado servicios de costura y atelieres para ajustar las tallas de los uniformes existentes. Prioriza la entrega de uniformes para preescolar, quinto y séptimo grado, dejando a muchos estudiantes sin opción de recibir nuevas prendas.
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¿Cómo afecta la crisis de uniformes a otras áreas del sistema educativo cubano?
La crisis de uniformes es parte de un problema más amplio en el sistema educativo cubano, que incluye escasez de materiales básicos, déficit docente, y problemas logísticos como el transporte y la alimentación de los estudiantes. Todo esto genera tensiones adicionales al inicio del nuevo curso escolar.
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¿Qué alternativas tienen las familias cubanas ante la falta de uniformes?
Algunas familias recurren al mercado informal para adquirir uniformes o utilizan ropa de años anteriores. El Ministerio de Educación ha permitido que los estudiantes asistan a clases sin uniforme, una medida que busca flexibilizar la asistencia ante las dificultades actuales.
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