La provincia de Holguín acumula 28 robos de aceite dieléctrico en transformadores en lo que va de año, una práctica que las autoridades eléctricas califican como cada vez más frecuente y que ya afecta a todos los municipios del territorio.
Eduardo Felipe Gutiérrez Estrada, especialista principal de seguridad y protección de la Empresa Eléctrica de Holguín, describió el fenómeno como "una especie de epidemia extendida por todo el país, con aparente impunidad, ante la lentitud con que transcurren los procesos judiciales", en un reportaje publicado este sábado en la versión impresa del periódico oficial ¡Ahora! el cual fue destacado en la página en Facebook de la referida empresa.

Los municipios con mayor número de casos son Moa, con siete; Mayarí, con seis; y Urbano Noris y Cueto, con cuatro cada uno. Según el funcionario, los autores suelen actuar en zonas alejadas de los poblados, aunque ningún territorio de la provincia está exento de este tipo de hechos.
El impacto sobre las comunidades puede ser considerable. En Moa fueron sustraídos 3,000 litros de aceite de una subestación, un hecho que dejó a alrededor de 2,000 personas sin servicio eléctrico. En Levisa, municipio de Mayarí, el robo del aceite de un transformador afectó también a residentes de Nicaro y Cabonico.
En junio, un caso similar dejó sin electricidad a 69 viviendas del barrio Las Torres, en Urbano Noris. Antes habían sido afectados los transformadores de la subestación de Farallones, en mayo, y de Moa Nueva, en marzo.
El aceite dieléctrico cumple funciones esenciales para el funcionamiento de los transformadores, pues permite aislar los componentes eléctricos y refrigerar el equipo.
La extracción del fluido puede provocar sobrecalentamiento, daños en las bobinas y la avería irreversible del transformador, de acuerdo con el reportaje.
La dimensión del problema se extiende más allá de Holguín. A finales de julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional que el robo de aceite dieléctrico ocurre "a diario" y que el volumen sustraído es "casi similar" al que Cuba produce durante el mismo período.
En Holguín, la Fiscalía Provincial confirmó que los delitos contra la infraestructura del Sistema Eléctrico Nacional han aumentado, fundamentalmente por el robo de aceite dieléctrico.
Reynaldo Castellanos Pérez, fiscal jefe del Departamento de Procesos Penales, aseguró que estos casos son procesados con la máxima severidad prevista en el Código Penal.
La extracción de aceite de los transformadores está tipificada como sabotaje en el artículo 125 del Código Penal. Según la información ofrecida por la Fiscalía, las sanciones pueden alcanzar entre siete y 15 años de prisión y llegar hasta 30 años o privación perpetua de libertad cuando concurren circunstancias de mayor gravedad.
Castellanos explicó además que el 100 % de las personas a quienes se les prueba participación en estos hechos recibe prisión provisional como medida cautelar.
Cuando existen elementos de violencia contra custodios, los casos pueden ser procesados como robo con violencia, con penas de entre 15 y 30 años o privación perpetua de libertad.
Pese a la severidad anunciada, el propio reportaje oficial reconoció una contradicción difícil de ignorar. La lentitud de los procesos judiciales, señala el texto, provoca "el espejismo de la impunidad", una situación que puede estimular nuevos delitos y alimentar la impotencia de la población y el descrédito de las instituciones encargadas de combatirlos.
Las autoridades han dispuesto medidas como la reparación de cercas perimetrales, la colocación de candados, el sellado de válvulas y el incremento de los recorridos y controles en subestaciones. También reclaman una mayor participación de las organizaciones comunitarias para rechazar estos hechos.
El problema adquiere mayor gravedad en un sistema eléctrico que ya enfrenta una severa escasez de equipos. Cuando un transformador queda inutilizado por la extracción del aceite, su sustitución no depende únicamente de reponer el fluido, y la falta de inventarios de repuestos puede prolongar las afectaciones a las comunidades.
Este mismo sábado, la Empresa Eléctrica de Granma admitió que trabajadores del propio sector eléctrico están implicados en los robos, lo que agrava la dimensión del fenómeno.
Preguntas frecuentes sobre el robo de aceite dieléctrico en Holguín
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué es tan frecuente el robo de aceite dieléctrico en Holguín?
El robo de aceite dieléctrico se ha convertido en un problema recurrente debido a la impunidad con la que operan los ladrones y a la lentitud de los procesos judiciales. Además, la escasez de recursos y la crítica situación energética en Cuba han exacerbado esta situación, convirtiendo el robo de aceite en un delito frecuente que afecta gravemente a la infraestructura eléctrica.
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¿Cuáles son las consecuencias del robo de aceite dieléctrico en las comunidades de Holguín?
El robo de aceite dieléctrico deja a miles de personas sin electricidad, afectando hogares, escuelas, centros de salud y sistemas de bombeo de agua. Esto no solo provoca interrupciones eléctricas prolongadas, sino que también agrava la vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica, causando daños irreparables a los transformadores que son difíciles de sustituir en Cuba.
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¿Qué medidas están tomando las autoridades para combatir el robo de aceite dieléctrico en Holguín?
Las autoridades han implementado medidas como la reparación de cercas perimetrales, la colocación de candados, el sellado de válvulas y el incremento de los controles en subestaciones. Además, se exige una mayor participación de las organizaciones comunitarias para rechazar estos delitos y colaborar en la vigilancia de la infraestructura eléctrica.
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¿Qué sanciones enfrentan los responsables del robo de aceite dieléctrico en Cuba?
El robo de aceite dieléctrico está tipificado como sabotaje en el Código Penal cubano, con sanciones que van de siete a 15 años de prisión y pueden llegar hasta 30 años o cadena perpetua en casos de mayor gravedad. Cuando se utilizan elementos de violencia, se considera robo con violencia, lo cual eleva las penas aún más.
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