
Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social un mapa del estado de Nuevo México con la palabra «México» tachada y el término «America» escrito en rojo en su lugar, insinuando un posible cambio de nombre del estado a «Nueva America».
El mensaje apareció a la 1:48 de la tarde, hora del este, en medio de una cadena de publicaciones extravagantes del presidente que incluyeron imágenes generadas con inteligencia artificial: Trump montando a caballo junto a George Washington, ambos sentados en el Despacho Oval, un soldado de una ficticia «Fuerza Espacial Estadounidense» y un mapa de Irán con el contorno de su cabeza superpuesto.
No quedó claro de inmediato si la publicación es una broma dominical —género al que Trump es aficionado— o una insinuación de acción futura.
El antecedente más reciente es el decreto que Trump firmó el 27 de agosto para renombrar el Lago Ontario como «Lago América», compartido con Canadá, en un gesto interpretado como presión en la disputa comercial con Ottawa.
Google Maps y Apple Maps adoptaron el cambio para usuarios en territorio estadounidense en los días siguientes, mientras que en Canadá el lago siguió apareciendo con su nombre original.
La obsesión por renombrar lugares geográficos arrancó el primer día de su segunda presidencia, cuando firmó la Orden Ejecutiva 14172 para llamar «Golfo de América» al Golfo de México en documentos federales y restaurar el nombre «Monte McKinley» para el Denali.
Desde entonces, Trump ha insinuado renombrar el Estrecho de Ormuz, ha compartido mapas de Venezuela como posible estado 51 y ha propuesto incorporar a Canadá y Groenlandia como nuevos estados de la Unión.
El territorio que hoy forma Nuevo México pasó a manos estadounidenses en 1848, al término de la guerra con México, y fue admitido como el estado número 47 en 1912. Es el quinto estado más extenso del país por superficie.
Jurídicamente, renombrar un estado es un proceso radicalmente distinto al de cambiar el nombre de un cuerpo de agua. Un presidente puede ordenar el uso de un nombre geográfico en documentos federales mediante decreto ejecutivo, pero modificar el nombre oficial de un estado requeriría acción legislativa tanto a nivel estatal como federal, algo que escapa por completo a la autoridad unilateral del Ejecutivo.
Un análisis jurídico publicado en agosto en el blog Dorf on Law ya había anticipado la posibilidad de que Trump intentara esta provocación con Nuevo México.
Preguntas frecuentes sobre las propuestas de renombramientos de Trump
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Donald Trump quiere cambiar el nombre de Nuevo México a "Nuevo America"?
Trump sugirió el cambio de nombre de Nuevo México a "Nuevo America" como parte de una serie de propuestas de renombramientos geográficos que ha impulsado durante su presidencia. Este tipo de acciones parecen estar dirigidas a reforzar su marca política y a enviar mensajes simbólicos, aunque no tengan un impacto legal inmediato. El cambio requerido para renombrar un estado implicaría un proceso legislativo complejo tanto a nivel estatal como federal.
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¿Qué otros lugares ha intentado renombrar Donald Trump?
Donald Trump ha intentado renombrar varios lugares geográficos, incluyendo el Lago Ontario como "Lago América" y el Golfo de México como "Golfo de América". También ha propuesto cambiar el nombre del Estrecho de Ormuz a "Trump Strait". Estas acciones reflejan un interés en dejar su marca personal en la geografía mundial, aunque a menudo no tienen validez fuera de Estados Unidos.
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¿Es legal que Trump cambie el nombre de un estado o una vía marítima internacional?
Renombrar un estado como Nuevo México requeriría un proceso legislativo tanto a nivel estatal como federal. En cuanto a vías marítimas internacionales como el Estrecho de Ormuz, cualquier intento de cambio de nombre por parte de Estados Unidos carecería de validez internacional, ya que estas áreas están bajo la soberanía de otros países, como Irán y Omán en el caso del Estrecho de Ormuz.
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¿Cuál ha sido la reacción internacional a los intentos de Trump de renombrar lugares geográficos?
Las reacciones internacionales a los intentos de Trump de renombrar lugares han sido mayormente de rechazo y desaprobación. Por ejemplo, Canadá respondió negativamente al intento de renombrar el Lago Ontario, manteniendo su nombre original en mapas canadienses y criticando la medida como provocativa en medio de tensiones comerciales. Otros países y organismos internacionales también han desestimado estos cambios, ya que no tienen validez fuera de Estados Unidos.
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