El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla admitió este lunes durante la presentación ante la prensa nacional y extranjera del más reciente Informe de Cuba sobre los daños del embargo, que las conversaciones entre La Habana y Washington continúan sin avances, y responsabilizó de ese estancamiento al Gobierno de Estados Unidos.
Al abordar específicamente las conversaciones entre ambos gobiernos, el ministro de Relaciones Exteriores confirmó que los contactos con Washington continúan.
“Ha habido conversaciones con el Departamento de Estado” y “se mantienen comunicaciones en este sentido”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que “dichas conversaciones no muestran avances ni progresos a partir de la falta de voluntad del gobierno de los Estados Unidos”.
El canciller no detalló en ese momento en qué consiste concretamente esa supuesta falta de voluntad de Washington, pero sí expuso las condiciones bajo las cuales el régimen cubano asegura estar dispuesto a mantener los contactos.
“Cuba reitera que estará dispuesta a continuar dichas conversaciones sobre bases del derecho internacional, sin precondiciones, en igualdad soberana, en absoluto pie de igualdad, sobre bases de respeto mutuo, beneficio recíproco para nuestros pueblos sin injerencia en nuestros asuntos internos”, declaró.
Rodríguez también marcó una clara diferencia entre las conversaciones que reconoce que existen y una negociación formal entre ambos gobiernos.
“No ha habido, ni hay negociaciones, ni existen acuerdos u hojas de ruta”, aseguró.
Conversaciones, pero no negociaciones
Las palabras del canciller delimitan el alcance que, según la propia versión de La Habana, tienen actualmente los contactos con Estados Unidos: existe comunicación con el Departamento de Estado, pero no una negociación formal ni acuerdos concretos entre las partes.
Rodríguez tampoco informó durante su intervención de una próxima reunión entre representantes de los dos gobiernos ni ofreció detalles sobre los asuntos específicos que se estarían abordando en esas comunicaciones.
La afirmación de que no existen “acuerdos u hojas de ruta” resulta especialmente relevante ante las expectativas generadas desde que ambos gobiernos reconocieron la existencia de contactos y confirma que, al menos públicamente, esos intercambios no se han traducido en compromisos concretos.
Al mismo tiempo, La Habana mantiene abierta la posibilidad de continuar hablando con Washington, aunque Rodríguez insistió en que esos intercambios deben desarrollarse “sin precondiciones”, en “pie de igualdad” y “sin injerencia” en los asuntos internos de Cuba.
Más de dos meses después, el diagnóstico sigue siendo el mismo
No es la primera vez que Rodríguez reconoce públicamente que los contactos entre Cuba y Estados Unidos se encuentran estancados.
A finales de junio, durante una conferencia de prensa en La Habana, el canciller ya había afirmado que “las conversaciones entre Cuba y EE.UU. no muestran ningún progreso”.
En aquella ocasión fue más explícito al describir el contexto en el que, según La Habana, se estaban desarrollando los contactos.
“La conducta de las delegaciones del gobierno estadounidense —generalmente respetuosa— ha estado acompañada de amenazas constantes contra Cuba, la aplicación de medidas coercitivas y declaraciones ofensivas respecto a la independencia de nuestro país”, declaró entonces.
Rodríguez aseguró también en junio que “Cuba permanece abierta al diálogo y a la solución pacífica de las diferencias, sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos de Cuba”.
La nueva comparecencia muestra que, más de dos meses después de aquellas declaraciones, la evaluación pública del canciller sobre el estado de los contactos no ha cambiado sustancialmente: las comunicaciones continúan, pero La Habana sigue sin reconocer avances.
Un canal abierto desde marzo
Las conversaciones entre ambos gobiernos comenzaron formalmente el 13 de marzo de 2026, cuando La Habana confirmó la apertura de un canal exploratorio con Estados Unidos.
La viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, describió entonces el proceso como una etapa “muy preliminar”, una caracterización que reflejaba el limitado alcance inicial de los contactos.
Desde entonces, el Gobierno cubano ha confirmado en distintas ocasiones que mantiene comunicación con Washington, mientras la administración del presidente Donald Trump ha continuado aumentando la presión sobre el régimen de La Habana.
La declaración más reciente de Rodríguez confirma que el canal no se ha roto, pero también que, casi seis meses después de su apertura, el propio Gobierno cubano no habla de una negociación propiamente dicha.
La distinción hecha ahora por el canciller es explícita: hay conversaciones y comunicaciones con el Departamento de Estado, pero “no ha habido, ni hay negociaciones” y tampoco existen “acuerdos u hojas de ruta”.
Informe sobre el embargo
Rodríguez abordó las relaciones con Washington durante una extensa comparecencia en la que el régimen detalló los daños que atribuye al embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.
Según las cifras presentadas por La Habana, los perjuicios calculados entre marzo de 2025 y febrero de 2026 ascendieron a 8.083,3 millones de dólares, un 7 % más que en el período anterior.
El Gobierno cubano cifra además en 178.700,5 millones de dólares los daños acumulados a precios corrientes.
Durante la presentación, Rodríguez responsabilizó a las medidas de Washington de numerosas dificultades que atraviesa la isla, particularmente en materia energética, y denunció las restricciones sobre el suministro de combustible y las presiones estadounidenses contra navieras internacionales.
También vinculó esas medidas con los prolongados apagones, los problemas de abastecimiento de agua, las dificultades del transporte y las carencias que afectan al sistema sanitario.
Esas acusaciones formaron parte del argumento general presentado por el canciller contra la política estadounidense, pero Rodríguez no las identificó expresamente, al hablar de las conversaciones, como la explicación concreta de la “falta de voluntad” que atribuyó a Washington.
Así, casi seis meses después de la apertura del canal exploratorio, Cuba y Estados Unidos continúan hablando, pero, según reconoce el propio jefe de la diplomacia cubana, esas conversaciones siguen sin traducirse en negociaciones, acuerdos o una hoja de ruta entre ambos gobiernos.
Preguntas frecuentes sobre las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el estado actual de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos?
Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos están estancadas. Según el canciller cubano Bruno Rodríguez, aunque existen comunicaciones con el Departamento de Estado, no hay avances ni progresos debido a la falta de voluntad del gobierno estadounidense. Además, no se han producido negociaciones formales ni acuerdos concretos entre ambos países.
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¿Por qué las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos no muestran progresos?
Bruno Rodríguez atribuye el estancamiento de las conversaciones a la falta de voluntad del gobierno de Estados Unidos. El canciller cubano ha señalado que las comunicaciones deben realizarse sin precondiciones y en igualdad soberana, pero también menciona que las amenazas y medidas coercitivas de EE.UU. han acompañado el diálogo, lo que dificulta cualquier avance.
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¿Qué condiciones impone Cuba para continuar con las conversaciones con Estados Unidos?
Cuba ha expresado que está dispuesta a continuar las conversaciones sobre bases del derecho internacional, sin precondiciones, en igualdad soberana y con respeto mutuo. El régimen cubano insiste en que cualquier diálogo debe realizarse sin injerencias en sus asuntos internos.
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¿Cuál es el impacto del embargo estadounidense según el gobierno cubano?
El gobierno cubano atribuye al embargo estadounidense numerosos daños económicos, calculando pérdidas de más de 8,000 millones de dólares en el último año. La Habana señala que las restricciones impuestas afectan especialmente el suministro de combustible, lo que ha llevado a prolongados apagones y problemas en el sistema sanitario y de transporte.
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