
La ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos comenzará a llegar esta semana a la Diócesis de Santa Clara, con un primer envío que entrará por el aeropuerto de esa ciudad y tendrá como destino inicial a familias vulnerables del municipio villaclareño de Quemado de Güines.
La Diócesis de Santa Clara informó este miércoles sobre la llegada de la asistencia mediante una carta de monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara.
«Esta semana estará llegando a la Diócesis de Santa Clara el primer envío, a través del aeropuerto de Santa Clara. La zona previamente seleccionada y ya visitada por Cáritas ha sido la del municipio de Quemado de Güines», explicó el religioso.
Según González, Cáritas ya visitó previamente a las familias de esa zona para identificar a quienes recibirán la ayuda.
Después de Quemado de Güines se seleccionarán y visitarán otros lugares del territorio diocesano a los que serán destinados los siguientes cargamentos.
El obispo reconoció que la asistencia disponible no permitirá llegar a todas las personas necesitadas y que deberán concentrarse en los casos de mayor vulnerabilidad.
«Solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas», afirmó, al tiempo que reconoció que estos módulos apenas permitirán aliviar durante algunos días las carencias de las familias beneficiadas.
González subrayó que no se trata de un programa permanente de asistencia social, sino de ayuda humanitaria destinada a aliviar necesidades inmediatas.
También dejó claro que los beneficiarios no tendrán que ser católicos.
«Esta ayuda es para cualquier familia con extrema pobreza y grandes urgencias, sea católica, creyente de otra religión o atea», señaló.
Los envíos que llegarán a Santa Clara incluirán módulos de alimentos, productos de higiene y algunos útiles para el hogar.
«No se trata de beneficiar a amigos y simpatizantes, se trata de descubrir y socorrer a los verdaderos destinatarios del proyecto en cuestión», añadió el obispo al explicar que Cáritas debe respetar la finalidad establecida por quienes aportan los recursos.
La llegada de estos suministros a Villa Clara forma parte del paquete de 100 millones de dólares anunciado anteriormente por Estados Unidos para Cuba.
De ese fondo, la Iglesia Católica, a través de Cáritas, coordinará la distribución de ayuda valorada en 60 millones de dólares, mientras los 40 millones restantes serán canalizados mediante otras organizaciones.
Estados Unidos había confirmado en junio esa distribución del programa, que ahora continúa extendiéndose a diferentes territorios de la isla.
González aclaró que los 60 millones gestionados por Cáritas corresponden al valor de los módulos y a la logística necesaria para hacerlos llegar a los beneficiarios, no a una entrega de dinero en efectivo a la organización religiosa.
El proyecto cuenta con el respaldo de Catholic Relief Services (CRS), organización de la Iglesia Católica en Estados Unidos que mantiene desde hace más de 30 años una relación de colaboración con Cáritas Cuba.
Según explicó el obispo, CRS y Cáritas Cuba coordinan la preparación de los módulos alimenticios, sanitarios y del hogar. Los cargamentos son enviados posteriormente a la isla y Cáritas los recibe directamente en los puertos o aeropuertos para distribuirlos entre las familias previamente identificadas.
El programa ya comenzó a desplegarse en otras partes del país.
En julio, salió de Miami el primer cargamento correspondiente al paquete de 100 millones de dólares, con alimentos, artículos de higiene y otros suministros destinados inicialmente a familias vulnerables de La Habana.
Cáritas Cuba explicó entonces que los beneficiarios son seleccionados mediante visitas domiciliarias y criterios de vulnerabilidad, con prioridad para adultos mayores que viven solos, embarazadas y madres lactantes, personas con discapacidad o encamadas y familias con niños pequeños en situación de riesgo.
Este paquete de 100 millones de dólares es diferente de la ayuda de emergencia que Washington había destinado anteriormente al oriente cubano tras el paso del huracán Melissa.
En aquella ocasión, Estados Unidos destinó primero tres millones de dólares y posteriormente añadió otros seis millones para elevar a nueve millones el paquete de emergencia, distribuido principalmente mediante Cáritas y parroquias de las diócesis afectadas.
Preguntas frecuentes sobre la ayuda humanitaria de EE.UU. a Cuba gestionada por Cáritas
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo se está distribuyendo la ayuda humanitaria de EE.UU. en Cuba?
La ayuda humanitaria de Estados Unidos se está distribuyendo en Cuba a través de Cáritas, una organización de la Iglesia Católica, que coordina el envío y entrega de módulos de alimentos, productos de higiene y útiles para el hogar a familias vulnerables. Esta distribución se realiza sin pasar por el régimen cubano, asegurando que los recursos lleguen directamente a los destinatarios.
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¿Quiénes son los beneficiarios de la ayuda gestionada por Cáritas en Cuba?
Los beneficiarios de la ayuda humanitaria gestionada por Cáritas en Cuba son seleccionados según criterios de vulnerabilidad. Se priorizan adultos mayores que viven solos, mujeres embarazadas o lactantes, personas con discapacidad y familias con niños pequeños en situación de riesgo. Esta selección se realiza mediante visitas domiciliarias por voluntarios de Cáritas.
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¿Qué contiene cada módulo de ayuda humanitaria enviado a Cuba?
Cada módulo de ayuda humanitaria incluye alimentos básicos y productos de higiene, como arroz, frijoles, atún, sardinas, aceite, espagueti, azúcar, jabón, pasta dental, tabletas potabilizadoras de agua y una lámpara recargable. Estos productos están diseñados para cubrir las necesidades inmediatas de las familias beneficiarias durante un período limitado.
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¿Por qué Estados Unidos decidió canalizar la ayuda a través de Cáritas y no del gobierno cubano?
Estados Unidos decidió canalizar la ayuda a través de Cáritas para garantizar que los recursos lleguen directamente a las familias necesitadas, evitando la interferencia del régimen cubano. Este método ha demostrado ser eficaz para asegurar que el gobierno no desvíe la asistencia destinada a la población vulnerable.
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