
Una fotografía tomada a la una de la madrugada en Santiago de Cuba expone la precaria realidad de los jubilados cubanos, obligados a dormir en el piso frente a una sucursal bancaria para intentar cobrar al día siguiente una pensión que, además de insuficiente, exige horas de espera y sacrificio.
La imagen, en blanco y negro publicada en Facebook por Yasser Sosa Tamayo, muestra a varias personas mayores durmiendo en el piso frente a un banco en Santiago de Cuba, a la una de la madrugada, esperando para cobrar su pensión al día siguiente.
Se trata de una escena que se repite cada vez con más frecuencia en la isla: ancianos que llegan la noche anterior para asegurarse un lugar en la cola, con mantas, bolsas y botellas de agua, ante una puerta cerrada y sin ningún empleado presente.
«A la una de la madrugada, el banco estaba cerrado. Ellos no. Habían llegado para cobrar al día siguiente», escribió Sosa Tamayo, quien describe entre tres y cuatro cuerpos recostados directamente en el suelo junto a un cajero automático, buscando «la postura menos dolorosa para pasar la noche».
El autor señala que no había empleados, dinero ni atención a esa hora: «Solo una puerta cerrada y personas mayores intentando conservar un lugar en una cola que todavía no había comenzado».
Lo que más le preocupa no es la imagen en sí, sino la normalización de la escena: «En Cuba hemos llegado a algo que debería avergonzarnos: hacer noche en el piso para cobrar una pensión. Y lo peor es que ya casi nadie se sorprende».
El fenómeno no es nuevo ni aislado. En Santiago de Cuba se ha documentado de forma recurrente durante 2025 y 2026 que jubilados comienzan a formarse desde las seis de la tarde del día anterior para asegurar turno en el banco, con esperas que oscilan entre cuatro y ocho horas y personas de hasta 80 años en la fila.
Algunas sucursales solo atienden a unos 50 jubilados por día, lo que convierte la pernoctación en la acera en una necesidad de supervivencia.
Los apagones agravan el cuadro: reducen la operatividad de las sucursales y de los cajeros automáticos —más del 50% reportados inoperativos o sin dinero en distintos momentos de este año—, y obligan a los ancianos a madrugar aún más para no perder su turno.
«Los apagones han convertido estas madrugadas en una escena cada vez más frecuente. Mientras algunos duermen, otros hacen guardia frente a un banco para intentar cobrar al día siguiente el dinero con el que tendrán que vivir el mes», escribió Sosa Tamayo.
La pensión mínima en Cuba es de 4,000 pesos cubanos mensuales, equivalente a entre siete y diez dólares en el mercado informal, tras un incremento aprobado en septiembre de 2025 que benefició a unas 430,000 personas pero que sigue siendo insuficiente para cubrir el costo de vida.
Las respuestas institucionales han sido en gran medida simbólicas. El propio Bandec de Santiago de Cuba reconoció que madrugar para cobrar «supone un reto» y propuso el esquema «Caja Extra» —negocios privados que entregan el efectivo y el banco les reembolsa después— como paliativo.
En agosto, se abrió un local en Santiago de Cuba para ofrecer café y refrigerios a quienes esperan en la cola, una medida que no ataca el fondo del problema. El mismo patrón se repite en Holguín, Cienfuegos, La Habana y Bayamo.
Sosa Tamayo interpela directamente al sistema de protección social y propone soluciones concretas: «Si un anciano necesita una chequera, que alguien se la lleve. Si puede recibir el cobro en su casa, que se organice. Si hay que coordinar banco, trabajador social, correo y comunidad, que se coordine».
Su conclusión resume la gravedad de lo que documenta: «Anoche, a la una de la madrugada, yo no vi una cola. Vi personas mayores haciendo guardia para poder cobrar el dinero que necesitan para seguir viviendo».
Preguntas frecuentes sobre las colas de jubilados en Santiago de Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué los jubilados en Santiago de Cuba deben dormir en el suelo para cobrar su pensión?
Los jubilados en Santiago de Cuba deben dormir en el suelo porque las sucursales bancarias solo pueden atender a un número limitado de personas por día, y la demanda supera con creces la capacidad de atención. Este fenómeno se agrava por la falta de efectivo y los apagones que afectan la operatividad de los cajeros automáticos, obligando a las personas mayores a asegurar su turno desde la madrugada.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para solucionar las largas colas de jubilados?
El gobierno cubano ha implementado medidas simbólicas, como el esquema "Caja Extra", que permite a negocios privados entregar efectivo a jubilados, aunque esta solución es vista como insuficiente. Se han propuesto otras soluciones como el pago a domicilio y la coordinación entre bancos y trabajadores sociales, pero no han sido aplicadas de manera efectiva para resolver el problema de fondo.
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¿Cuál es el impacto económico de las pensiones en Cuba actualmente?
La pensión mínima en Cuba es de 4,000 pesos cubanos mensuales, lo que equivale a entre siete y diez dólares en el mercado informal. Este monto es insuficiente para cubrir el costo de la vida, que se estima en una canasta básica de entre 12,000 y 30,000 pesos por persona. La inflación y la depreciación del peso han reducido significativamente el poder adquisitivo de las pensiones.
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¿Cómo afecta la situación de los cajeros automáticos a los jubilados en Cuba?
La inoperatividad de más del 50% de los cajeros automáticos en Cuba complica aún más el acceso al efectivo para los jubilados. Los apagones prolongados y la falta de dinero en los cajeros obligan a muchos a hacer largas filas desde la madrugada para poder retirar su pensión, lo que incrementa el desgaste físico y emocional de estas personas mayores.
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