Cáritas desmiente al régimen cubano: Familias de Villa Clara recibieron en perfecto estado alimentos enviados por EE.UU.

Padre Andy Acosta y beneficiarios de la ayuda humanitaria © Facebook / Cáritas Santa Clara
Padre Andy Acosta y beneficiarios de la ayuda humanitaria Foto © Facebook / Cáritas Santa Clara

Fotografías y testimonios publicados por Cáritas Santa Clara en sus redes sociales contradicen la narrativa difundida por perfiles vinculados al oficialismo cubano, que en días recientes atribuyeron al cargamento humanitario estadounidense unos paquetes de frijoles supuestamente contaminados.

Según la publicación oficial de Cáritas Santa Clara, las familias beneficiarias de la comunidad de Sevilla, en Quemado de Güines, recibieron el sábado «módulos de aseo y alimentos en perfecto estado de conservación».

La entrega se realizó en Sevilla, un asentamiento situado a dos kilómetros al sur de Quemado de Güines, en la provincia de Villa Clara.

Las familias habían sido previamente visitadas y seleccionadas por voluntarios de la parroquia La Purísima Concepción, y las imágenes difundidas por el Obispado de Santa Clara muestran a los beneficiarios recibiendo las cajas —con la bandera estadounidense visible en las etiquetas— en el interior de sus viviendas.

La organización destacó un elemento singular de esta jornada: «Esta distribución tiene la particularidad de ser entregada por jóvenes del pueblo de Quemado de Güines que no asisten a la Iglesia y desearon unirse a esta obra caritativa, acompañados por miembros de Cáritas».

En total se distribuyeron 42 módulos de ayuda en el municipio, según el testimonio de Marlene Betancourt, voluntaria de Cáritas que participó en la jornada.

Su relato, publicado también por el Obispado, describe una realidad que contrasta con cualquier intento de desacreditar la asistencia: «La entrega de 42 módulos de ayuda provenientes del pueblo de los Estados Unidos fue un recordatorio doloroso de la pobreza que nos rodea, ver el sufrimiento de aquellos que no tienen nada material, fue desgarrador».

Betancourt también recogió escenas que reflejan la magnitud de la necesidad entre los beneficiarios: «Vi la felicidad en los ojos de la abuela por una simple lamparita y me recordó el valor de las pequeñas cosas».

La distribución en Quemado de Güines se produce en medio de una campaña de descrédito contra el jefe de misión diplomática de EE.UU., Mike Hammer, documentada este domingo coincidiendo con su visita a Villa Clara.

Perfiles con historial de propaganda oficialista difundieron en redes sociales imágenes de supuestos «frijoles con gusanos» que atribuían al cargamento estadounidense, sin aportar prueba alguna de que los productos fotografiados pertenecieran a esa ayuda.

El cargamento destinado a Villa Clara —el primero para esa provincia— aterrizó en el aeropuerto Abel Santamaría de Santa Clara a mediados de septiembre e incluyó 700 módulos de alimentos y 700 kits de higiene.

La recepción estuvo a cargo de la diócesis de Santa Clara, con participación de monseñor Arturo González Amador y Vanesa Hernández Toledo de Cáritas Santa Clara. Los suministros fueron almacenados en la iglesia La Purísima Concepción de Quemado de Güines y la distribución comenzó el sábado, coordinada por Cáritas Santa Clara y el párroco Andy Acosta.

Los beneficiarios fueron priorizados por su vulnerabilidad: adultos mayores solos, mujeres embarazadas o lactantes, personas con discapacidad y familias con niños pequeños. Entre los productos entregados figuran arroz, frijoles, azúcar, aceite, sardinas y atún, además de artículos de higiene y lámparas recargables.

Esta ayuda forma parte del programa de asistencia humanitaria de 100 millones de dólares anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio, del cual 60 millones se canalizan a través de la Iglesia Católica —con participación de Catholic Relief Services y Cáritas Cuba— y 40 millones mediante organizaciones no gubernamentales independientes, con el objetivo de que los recursos lleguen directamente a los ciudadanos sin pasar por el control del régimen.

«Sin embargo, en medio de esta adversidad, encontré signos de esperanza: pude observar el corazón bondadoso de vecinos que, a pesar de su propia miseria, se alegraban al saber que otros recibirían un alivio, aunque sea temporal», escribió Betancourt, cuyo testimonio cierra con una petición: que se le dé «la sensibilidad y la fortaleza necesarias para las jornadas que aún están por venir».

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