
Una nueva campaña de descrédito contra Mike Hammer, jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, circula en redes sociales coincidiendo con su visita a Villa Clara y con la distribución de ayuda humanitaria estadounidense destinada a familias vulnerables.
El activista cubano Magdiel Jorge Castro alertó sobre la ofensiva y denunció que perfiles vinculados al oficialismo están difundiendo mensajes hostiles contra Hammer y contenidos que presentan como procedentes de Estados Unidos unos paquetes de frijoles presuntamente contaminados con gusanos.
«Campaña difamatoria en curso contra Mike Hammer por su visita a Villa Clara», advirtió Castro en la red social X.
Según su denuncia, cuentas con un historial de propaganda favorable al régimen comenzaron a difundir la versión de que «frijoles con gusanos» habían llegado a Villa Clara como parte de la ayuda procedente de Estados Unidos.
Las imágenes examinadas por CiberCuba muestran al menos dos publicaciones de Facebook que reproducen prácticamente el mismo mensaje: «Llegan frijoles con gusanos a Villa Clara, Cuba, desde EEUU».
Los mensajes utilizan además fotografías similares: paquetes de frijoles negros en los que aparentemente se observan insectos o larvas, cajas con etiquetas que incluyen una bandera estadounidense y el símbolo de la Cruz Roja, una iglesia y escenas de descarga y distribución de suministros.
Sin embargo, las imágenes difundidas no demuestran por sí solas que los frijoles fotografiados pertenezcan al cargamento de asistencia humanitaria enviado por Estados Unidos. CiberCuba no ha podido verificar de forma independiente el origen de esas fotografías ni establecer que los supuestos paquetes estuvieran incluidos en los módulos distribuidos en Villa Clara.
La repetición prácticamente idéntica del contenido desde diferentes perfiles sí evidencia una amplificación de la misma narrativa en redes sociales.
Otra de las publicaciones revisadas muestra un ataque político directo contra Hammer bajo el encabezado «Villa Clara no se arrodilla: respuesta a la provocación diplomática de EEUU».
El autor acusa al diplomático de buscar «provocaciones», contactar con supuestos «asalariados» y responder a los intereses de Washington. El mensaje utiliza además expresiones habituales de la propaganda oficial cubana, como «procónsules imperiales», «bloqueo criminal» y «mafia de Florida».
El activista denunció que estos contenidos también han sido reproducidos en grupos de compraventa y otros espacios de Facebook y consideró que responden al patrón de las campañas de desprestigio promovidas por el aparato propagandístico del régimen.
La ofensiva ocurre mientras Estados Unidos desarrolla un programa de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria para el pueblo cubano, anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio.
El plan contempla 60 millones de dólares canalizados mediante la Iglesia católica, con participación de Catholic Relief Services (CRS) y Cáritas Cuba, y otros 40 millones a través de organizaciones no gubernamentales consideradas fiables. El objetivo declarado por Washington es hacer llegar los recursos directamente a los ciudadanos sin que queden bajo control del régimen.
La primera fase comenzó en julio con un cargamento de unas 18 toneladas que incluía 700 módulos de alimentos y 700 kits de higiene, destinados inicialmente a unas 700 familias.
Entre los alimentos cuya entrega ha sido documentada anteriormente se encuentran arroz, frijoles, azúcar, aceite, sardinas y atún, además de productos de higiene y otros artículos de primera necesidad.
Hammer ha recorrido personalmente diferentes localidades para comprobar cómo se realiza la distribución.
En agosto visitó Alquízar, Artemisa, donde beneficiarios confirmaron haber recibido alimentos y artículos de aseo. Uno de ellos destacó que las cajas habían llegado selladas y resaltó la organización del proceso.
La distribución forma parte de un programa mucho mayor que Washington pretende extender progresivamente a decenas de miles de familias cubanas.
Una campaña contra Hammer que viene de lejos
Los ataques de estos días en Villa Clara no constituyen un episodio aislado.
Desde que Hammer asumió la jefatura de la misión estadounidense en La Habana en noviembre de 2024, su política de recorrer la isla y conversar directamente con ciudadanos, religiosos, opositores, activistas y familiares de presos políticos ha provocado sucesivas reacciones del régimen.
En marzo de 2025, medios oficialistas lo acusaron de estar «tejiendo una agenda anticubana» y lo presentaron como supuesto «agente de la desestabilización». Dos meses después, la ofensiva aumentó con publicaciones que lo calificaban de «emisario imperial» y atribuían a sus encuentros con la sociedad civil una supuesta estrategia de «guerra híbrida».
El MINREX también escaló las acusaciones. En mayo de ese año convocó al diplomático y le entregó una Nota Verbal de protesta, acusándolo de mantener una conducta «provocadora e irresponsable» y de supuestamente incitar a ciudadanos a actuar contra el orden constitucional.
Días después, Johana Tablada de la Torre, entonces alta funcionaria encargada de los asuntos estadounidenses en la Cancillería, lanzó una advertencia pública contra Hammer al señalar que nadie debía confundir la «paciencia» de Cuba con «debilidad».
La campaña trascendió el discurso oficial.
En junio de 2025, Hammer fue increpado durante un viaje en la lanchita de Regla en un episodio que CiberCuba reportó como un acto de repudio organizado con participación de agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil. Posteriormente, perfiles oficialistas difundieron el incidente como si se tratara de una reacción espontánea de ciudadanos.
Semanas después se produjo una escena similar en Varadero, donde personas presentadas como ciudadanos revolucionarios confrontaron al diplomático. Las imágenes fueron amplificadas por perfiles relacionados con estructuras oficialistas.
El hostigamiento continuó en 2026 y alcanzó también a los cubanos que intentaban reunirse con él.
En febrero, la Embajada de Estados Unidos denunció que ciudadanos fueron detenidos o intimidados antes de recibir a Hammer en sus viviendas durante una visita a Las Tunas. Una activista había denunciado previamente que la Seguridad del Estado la amenazó con «graves problemas» si recibía al diplomático.
Washington terminó denunciando públicamente el acoso. El subsecretario de Estado Christopher Landau afirmó que agentes cubanos estaban hostigando al jefe de misión durante sus viajes por el país y aseguró que Estados Unidos tenía identificados a los implicados y evaluaría consecuencias, incluidas restricciones de visado.
La aparición ahora en Villa Clara de publicaciones que vinculan la asistencia humanitaria estadounidense con supuestos alimentos en mal estado añade un nuevo elemento a una campaña de descrédito y hostigamiento contra Hammer documentada durante más de un año, esta vez dirigida también contra uno de los proyectos más visibles de Washington en Cuba: la distribución directa de ayuda a familias golpeadas por la crisis económica y la escasez.
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