El jefe de operaciones del Despacho Nacional de Carga de la Unión Eléctrica, Lisner Cruz Sánchez, afirmó este sábado ante las cámaras del Canal Caribe de la televisión oficial que "las afectaciones han disminuido significativamente", aunque el propio reporte oficial situó en 2,008 MW el déficit previsto para el horario pico nocturno.
La declaración se sostiene sobre una comparación favorable con la situación de una semana atrás, cuando las afectaciones alcanzaban entre 1,800 y 1,900 MW y la disponibilidad apenas rondaba entre 900 y 950 MW. Este sábado, al amanecer, la afectación era de 1,500 MW y la disponibilidad se situaba alrededor de 1,300 MW.
Pero esa mejora resulta mucho menos significativa cuando se observa la dimensión del déficit que enfrenta el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Para la noche del sábado se pronosticó una disponibilidad de apenas 1,322 MW frente a una demanda de 3,350 MW, una brecha de 2,008 MW que prácticamente iguala los 2,001 MW registrados el viernes durante el horario pico.
Además, al momento del reporte permanecían dos unidades generadoras en avería y otras tres en mantenimiento, una situación que limita todavía más la capacidad del sistema para responder a la demanda.
Durante el mediodía, la situación podía aliviarse parcialmente gracias al aporte de los parques fotovoltaicos, que superaría los 700 MW y permitiría reducir las afectaciones hasta unos 1,400 MW.
El alivio, sin embargo, tiene un límite evidente dentro del propio funcionamiento del SEN, porque desaparece con la caída del sol y deja nuevamente el peso de la generación sobre las termoeléctricas y otras fuentes disponibles.
El dato más revelador ofrecido por el funcionario apunta a otro de los grandes cuellos de botella de la crisis. Cerca de 1,300 MW de capacidad instalada en emplazamientos de motores de fuel y diésel, patanas de La Habana y generadores de Moa y Mariel permanecen paralizados por falta de combustible importado.
Según explicó Cruz, con ese combustible disponible la capacidad durante el pico podría aumentar de 1,322 a unos 1,622 MW, mientras que al mediodía el sistema podría alcanzar alrededor de 2,300 MW y reducir las afectaciones hasta unos 200 MW.
El problema, por tanto, no es solo cuánta capacidad existe, sino cuánta puede ponerse efectivamente en funcionamiento.
El funcionario atribuyó esa parálisis al embargo estadounidense y afirmó que "detrás de cada apagón está el efecto, el bloqueo energético, la escalada agresiva del gobierno de Estados Unidos, el intento de asfixia a nuestro país".
La explicación oficial vuelve a colocar el embargo en el centro del relato, mientras los propios datos del sistema muestran una combinación de problemas que van más allá de la disponibilidad de combustible.
Las termoeléctricas envejecidas, la falta crónica de mantenimiento y la dependencia de petróleo importado forman parte de las raíces estructurales de una crisis que el país arrastra desde hace décadas.
A esa situación se suma, según la información proporcionada, la reducción del suministro venezolano tras la captura en enero del expresidente Nicolás Maduro, un golpe adicional para un sistema que ya dependía de fuentes externas para sostener buena parte de su generación.
Como única señal concreta de alivio para este sábado, se esperaba que la unidad 6 de la termoeléctrica Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, sincronizara antes del cierre de la jornada para aportar 60 MW adicionales.
También se trabaja en el bloque 5 de la termoeléctrica Máximo Gómez, en Mariel, con una reparación compleja en una chumacera de la turbina cuya conclusión se estima para el domingo o el lunes.
A fines de julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que "la solución no tiene una solución a corto plazo. El camino es largo".
La víspera, sin apartarse del habitual tono triunfalista con que la prensa estatal suele enfocar la mayoría de los temas nacionales, el periodista Bernardo Espinosa "celebró" que La Habana no tuviera apagones por déficit de generación, mientras confirmó que las afectaciones eléctricas continuaban en otras zonas de Cuba.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual del déficit eléctrico en Cuba?
Actualmente, Cuba enfrenta un déficit eléctrico significativo de más de 2,000 MW, lo que ha resultado en apagones frecuentes y prolongados en todo el país. Este déficit se debe a una combinación de factores como la falta de combustible, averías en las termoeléctricas y una infraestructura energética obsoleta.
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¿Cómo afecta la falta de combustible a la crisis eléctrica en Cuba?
La falta de combustible es uno de los principales factores que agravan la crisis eléctrica en Cuba. Debido a la escasez, muchas centrales de generación distribuida están fuera de servicio, reduciendo significativamente la capacidad de generación eléctrica disponible. Esta situación se ha visto agravada por la dependencia de petróleo importado, que actualmente es insuficiente para cubrir la demanda energética del país.
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¿Qué papel juegan las termoeléctricas en la crisis energética de Cuba?
Las termoeléctricas son una parte fundamental del sistema eléctrico cubano, pero muchas de ellas están envejecidas y requieren mantenimiento urgente. Las frecuentes averías y la falta de mantenimiento adecuado han reducido significativamente su capacidad operativa, contribuyendo al déficit energético. Esto ha obligado a depender más de otras fuentes de energía, que no pueden cubrir completamente la demanda.
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¿Qué impacto tienen los parques solares fotovoltaicos en la generación de energía en Cuba?
Los parques solares fotovoltaicos en Cuba aportan energía durante las horas diurnas, pero su contribución es insuficiente para compensar el déficit nocturno cuando la demanda es mayor. Sin sistemas de almacenamiento a gran escala, la energía solar no puede resolver las necesidades energéticas durante la noche, lo que limita su efectividad en la actual crisis energética.
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