El economista Elías Amor califica de «hito histórico» la reunión celebrada el 26 de agosto entre Miguel Díaz-Canel y representantes del sector privado cubano, y la interpreta como una señal inequívoca de debilidad del régimen. En su opinión, el mandatario cubano necesita ahora que los mismos empresarios a quienes el Estado persiguió durante décadas lo saquen del colapso económico.
La periodista Tania Costa, que entrevistó a Amor sobre el encuentro, resumió la paradoja con una frase que condensa el análisis del economista: «Han pasado de robarle todas las propiedades a los empresarios, a permitirlos con la boca pequeña y ahora a postrarse de rodillas para pedirles por favor que produzcan más».
Según Amor, en la reunión —difundida por Cubadebate y no por Granma, detalle que el economista subraya como políticamente significativo— Díaz-Canel formuló una petición expresa al sector privado: que produzcan más alimentos, que resuelvan la escasez de productos, que mejoren la calidad de vida de la población y que apuesten por dar soluciones a los problemas de la gente.
Para el economista, esa petición revela una ignorancia profunda del funcionamiento del mercado. «Señores, eso no se lo tiene que decir Díaz-Canel a los empresarios. Díaz-Canel no se entera. El objetivo de un empresario es ese, porque si el empresario no satisface las necesidades de sus clientes y ofrece productos de calidad a buenos precios, los clientes no le compran», afirmó.
Amor fue más directo al valorar el episodio: «Díaz-Canel no tiene ni idea de economía, lo repetiré hasta la saciedad. Es que da vergüenza ajena escuchar al presidente de una república decir esas cosas a los empresarios».
El economista señala, además, que los empresarios privados cubanos «de momento no le han dicho nada», pero estima que a más de uno le sentó muy mal la petición.
Además del llamado a producir más, Díaz-Canel acompañó su discurso con una advertencia: no se tolerarán negocios sucios, corrupción ni ganancias excesivas. Amor no tardó en desmontar ese mensaje. «Lo de siempre. Ese mensaje está escrito por algún reaccionario».
La contradicción entre el diálogo y la represión paralela es flagrante. El mismo día de la reunión, en Centro Habana se fiscalizaron 232 negocios privados, con 15 cierres definitivos y más de 360 multas por supuestas violaciones de precios y abastecimiento.
El encuentro se produjo en un contexto de reformas parciales. En junio de 2026, el régimen anunció una agenda económica de emergencia con 176 medidas que incluyeron la eliminación del límite de 100 trabajadores por mipyme y la posibilidad de que una persona posea varias empresas. En agosto, el Ministerio de Comercio Interior derogó normas que restringían el comercio mayorista de Mipymes privadas mediante la Resolución 15/2026, aunque mantuvo controles estatales.
Para Amor, las Mipymes cubanas tienen hoy más capacidad de presión que nunca y deberían aprovechar el diálogo para exigir libertad económica real. «No hay ningún país del mundo de economía de mercado en donde el sector empresarial no tenga un sistema organizado para presionar a los gobiernos», advirtió, llamando al sector privado de la isla a organizarse.
El economista describe el encuentro como apenas el comienzo de un proceso más largo: «Este es el primer round, porque esa pelea de boxeo va a seguir y al final va a caer un boxeador al suelo tumbado».
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