
El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, realizó el lunes el primer reconocimiento público oficial de que la Fuerza Espacial estadounidense tiene armas de «control espacial» desplegadas en órbita, en un anuncio que marca un hito histórico en la militarización del espacio y desató reacciones inmediatas de China y Rusia.
Meink hizo la revelación durante su discurso principal en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética de 2026, celebrada en National Harbor, Maryland. El propio Departamento de la Fuerza Aérea confirmó en un comunicado que era la primera vez que un funcionario reconocía públicamente este despliegue.
«Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios», declaró Meink ante los asistentes al encuentro anual organizado por la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales.
El secretario no proporcionó ningún detalle sobre los sistemas desplegados: no especificó qué tipo de armas son, cuántas se encuentran en órbita ni cuándo fueron puestas allí. Tampoco aclaró si se trata de sistemas cinéticos o no cinéticos.
Meink enmarcó el anuncio en la urgencia de responder a adversarios que avanzan a un ritmo sin precedentes. «La amenaza está cambiando en realidad más rápido de lo que pensé posible cuando asumí este cargo hace 18 meses», advirtió.
La Fuerza Espacial señala en su sitio web que China «desarrolla y opera capacidades espaciales y antiespaciales como parte de una estrategia de modernización militar», mientras que Rusia «considera el espacio como un dominio de guerra y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en futuros conflictos».
En 2024, según reportó CNN, la inteligencia estadounidense había detectado esfuerzos rusos para desarrollar un arma nuclear espacial basada en un pulso electromagnético capaz de inutilizar grandes cantidades de satélites, algo que Moscú negó.
Junto al reconocimiento sobre las armas en órbita, Meink anunció otros avances del programa espacial. El sistema de interceptores basados en el espacio pasó, según sus palabras, «del contrato inicial al hardware listo para el vuelo en menos de un año». Además, confirmó que este mes comenzarán los lanzamientos de una constelación destinada a detectar y seguir objetivos móviles desde órbita.
El anuncio se inscribe en el proyecto «Cúpula Dorada» impulsado por el presidente Donald Trump, un ambicioso escudo antimisiles con un costo estimado de 175,000 millones de dólares, inspirado en el Domo de Hierro israelí. Trump espera tenerlo operativo para 2028, y el Pentágono tiene programada su primera prueba importante justo antes de las elecciones de ese año.
El marco legal del anuncio también genera debate. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe las armas nucleares y de destrucción masiva en órbita, pero no contempla explícitamente las armas convencionales, lo que deja un vacío legal que el despliegue estadounidense aprovecha.
La reacción de las potencias rivales fue inmediata. China, a través de su portavoz Guo Jiakun, exigió a Washington que dejara de ampliar sus capacidades militares y de «prepararse para una guerra en el espacio exterior». Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reclamó que el espacio permanezca «libre de cualquier arma» y abogó por su «desmilitarización» completa.
«Es de vital importancia que mantengamos nuestro dominio no solo en el aire, sino también en el espacio, por lo que hemos tenido que tomar medidas para asegurarnos de que, cuando nos veamos amenazados, podamos hacer frente a esa amenaza», concluyó Meink.
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