El negocio del “dinero fácil”: los riesgos detrás de casinos, apuestas y juegos promocionados por influencers cubanos en EE. UU.

Influencers y apuestas online: una combinación que puede poner en riesgo el dinero de sus seguidores. (ilustración no real) © CiberCuba
Influencers y apuestas online: una combinación que puede poner en riesgo el dinero de sus seguidores. (ilustración no real) Foto © CiberCuba

Cada vez más influencers cubanos, muchos de ellos residentes en Miami y otras ciudades de Estados Unidos, están utilizando sus redes sociales para promocionar casinos online, juegos que prometen ganancias rápidas, rifas mediante la compra de tickets y otras plataformas vinculadas a las apuestas.

La tendencia se ha hecho especialmente visible en los últimos meses. Algunas de estas cuentas reúnen cientos de miles de seguidores y otras superan el millón entre Instagram, TikTok y otras plataformas, lo que amplifica considerablemente el alcance de estas promociones entre la comunidad cubana, tanto dentro de la isla como en el exilio.

El problema no está únicamente en la promoción del juego. La preocupación aumenta cuando la confianza construida con la audiencia se utiliza para dirigir usuarios hacia plataformas cuya licencia, ubicación empresarial o mecanismos de protección al consumidor son difíciles de comprobar; cuando se presentan como oportunidades sencillas para ganar dinero; cuando no se identifica claramente una posible relación comercial; o cuando el contenido puede llegar sin controles efectivos a menores de edad.

No todo casino online, sorteo o promoción es necesariamente fraudulento. Existen operadores regulados y promociones legales. Sin embargo, tener una página web, aceptar depósitos desde Estados Unidos o exhibir una licencia expedida en una jurisdicción extranjera no significa automáticamente que una plataforma esté autorizada para operar en Florida o captar jugadores residentes allí.

La normalización del juego a través de los influencers

El fenómeno no es exclusivamente cubano.

A escala internacional existe una creciente preocupación por la incorporación de casinos, apuestas y juegos de azar al contenido cotidiano de influencers, streamers y celebridades de Internet.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la digitalización y la comercialización están contribuyendo a normalizar el juego y a ampliar considerablemente su alcance.

La OMS estima que aproximadamente el 1,2% de la población adulta mundial padece trastorno por juego y señala que la expansión de los teléfonos inteligentes y de las plataformas digitales está facilitando el crecimiento de estas actividades.

Los daños asociados al juego problemático pueden ir mucho más allá de perder una determinada cantidad de dinero: endeudamiento, conflictos familiares, problemas de salud mental y utilización para apostar de recursos originalmente destinados a vivienda, alimentos u otras necesidades básicas.

La publicidad realizada por influencers añade, además, un componente particularmente sensible.

Una recomendación realizada por una persona que alguien sigue diariamente puede ser percibida de manera muy diferente a un anuncio convencional.

El usuario conoce su vida, consume sus videos, escucha sus opiniones y desarrolla una sensación de familiaridad con esa persona. Cuando esa misma figura asegura que está ganando dinero en determinada plataforma o invita a sus seguidores a “probar suerte”, la frontera entre entretenimiento, recomendación personal y publicidad puede volverse difícil de distinguir.

Investigaciones realizadas con adolescentes han detectado precisamente ese efecto: la presencia de celebridades y creadores digitales puede aumentar la confianza y la percepción de legitimidad de las marcas de apuestas entre públicos jóvenes.

Aunque esos estudios se han realizado fuera de la comunidad cubana y no pueden extrapolarse directamente a ella, muestran uno de los principales riesgos de este modelo de promoción.

Una audiencia especialmente vulnerable

La situación merece particular atención dentro de la comunidad cubana.

Una parte importante del público de estos influencers se encuentra en Estados Unidos, especialmente en Florida, mientras otra reside dentro de Cuba o en distintos países de América Latina y Europa.

Eso significa que una misma promoción puede llegar simultáneamente a personas sometidas a legislaciones completamente diferentes.

También existe un factor económico.

Para alguien que atraviesa dificultades financieras, un video que presenta un casino, una rifa o un juego como una oportunidad de obtener cientos o miles de dólares puede resultar especialmente atractivo.

Ese es precisamente uno de los motivos por los que las promesas de “dinero fácil” deben observarse con enorme cautela.

Una captura de pantalla mostrando una supuesta ganancia no demuestra cuánto dinero fue necesario apostar antes.

Tampoco demuestra que el saldo pueda retirarse realmente.

Y mucho menos demuestra que los seguidores tendrán los mismos resultados.

El problema de los casinos offshore

Uno de los principales errores del consumidor consiste en asumir que una página es legal simplemente porque funciona desde Estados Unidos.

No necesariamente.

La regulación de los juegos de azar en Estados Unidos depende en gran medida de cada estado.

La Florida Gaming Control Commission (FGCC) advierte expresamente que acceder desde Florida a una plataforma disponible en Internet no significa que esa plataforma esté autorizada para ofrecer apuestas en el estado.

En materia de apuestas deportivas online, por ejemplo, el regulador estatal explica que la oferta legal está sujeta al marco regulatorio vigente en Florida y advierte sobre páginas que aceptan jugadores desde el estado pese a no estar autorizadas allí.

La comisión también alerta sobre los riesgos de los operadores no autorizados o radicados fuera de Estados Unidos, entre ellos la falta de controles regulatorios equivalentes, dificultades para retirar ganancias y escasas posibilidades de recuperar fondos cuando surge un conflicto.

Una licencia concedida en otro territorio no equivale automáticamente a una autorización para captar jugadores residentes en Florida.

Por eso, uno de los primeros aspectos que debería comprobar cualquier consumidor antes de depositar dinero es qué empresa está detrás de la página y qué autoridad la habilita para operar en el lugar donde vive el jugador.

Rifas: comprar un ticket puede cambiar completamente la situación legal

Las rifas constituyen otro de los formatos que están ganando terreno en las redes sociales.

El mecanismo parece sencillo.

Se anuncia un automóvil, dinero en efectivo, un reloj, un viaje u otro premio. Después, los seguidores compran uno o varios números y esperan a que se seleccione un ganador.

Sin embargo, Florida tiene normas muy específicas en este terreno.

La sección 849.0935 de los Estatutos de Florida regula determinados sorteos realizados por organizaciones calificadas sin fines de lucro.

Entre otras condiciones, la ley establece que no se puede exigir una cuota de entrada, donación, pago, compra o contribución como requisito obligatorio para participar o ganar en este tipo de sorteos.

Las promociones comerciales conocidas como game promotions o sweepstakes también están reguladas.

La sección 849.094 establece igualmente que no puede exigirse una tarifa de entrada, pago o prueba de compra como condición para participar en una promoción de este tipo.

Cuando el valor total de los premios supera determinados límites, existen además obligaciones relacionadas con el registro de la promoción, sus reglas, los premios y las garantías para su entrega.

Por tanto, una rifa privada cuya mecánica consiste esencialmente en vender números para posteriormente elegir al azar a un ganador no debería darse automáticamente por legal simplemente porque se realiza mediante Instagram, TikTok, WhatsApp o cualquier otra plataforma digital.

Dependiendo de su estructura concreta, podría entrar en el terreno de una lotería ilegal.

Promocionar una actividad ilegal tampoco es necesariamente inocuo

Esta cuestión también resulta importante para quienes poseen grandes audiencias.

La legislación de Florida no se limita exclusivamente a sancionar a quien organiza determinadas loterías ilegales.

La sección 849.09 de los Estatutos de Florida contempla también conductas relacionadas con promover, publicitar, ayudar a organizar o colaborar con determinadas loterías ilegales.

Algunas de esas infracciones pueden alcanzar la categoría de delito grave de tercer grado, dependiendo de los hechos concretos.

Esto no significa que compartir cualquier enlace o publicar cualquier Story relacionado con un sorteo constituya automáticamente un delito.

Para establecer responsabilidad habría que analizar qué tipo de actividad se estaba promocionando, cuál era la relación entre el creador y el operador, si existía compensación económica, qué conocimiento tenía la persona sobre la actividad y cuál fue exactamente su participación.

Pero tampoco debería asumirse que una persona queda completamente desligada de una actividad simplemente porque su papel consistió en promocionarla ante cientos de miles de seguidores.

¿Qué ocurre cuando hay menores entre los seguidores?

Este es otro aspecto delicado.

Muchos influencers cubanos cuentan entre su audiencia con adolescentes y usuarios muy jóvenes.

Florida mantiene prohibiciones específicas en relación con la participación de menores en determinados juegos de azar.

La sección 849.04 de los Estatutos de Florida establece sanciones en determinados supuestos relacionados con permitir conscientemente que menores participen en juegos de azar.

Su aplicación a un caso concreto dependería de numerosos factores y no significa que el simple hecho de que un menor pueda visualizar accidentalmente una publicación haga responsable penalmente a quien la difundió.

Pero demuestra que el control de edad no debería tratarse como un detalle irrelevante.

Las propias plataformas digitales reconocen este riesgo.

Meta y TikTok mantienen políticas específicas para la promoción de apuestas, casinos y juegos con dinero real, con restricciones relacionadas con la edad de los usuarios, las autorizaciones publicitarias y las jurisdicciones en las que esas actividades pueden anunciarse.

Cuando el influencer recibe dinero por llevar jugadores

Existe además una pregunta que el consumidor debería plantearse cada vez que aparece uno de estos enlaces:

¿La persona que recomienda esta plataforma cobra por conseguir nuevos jugadores?

La industria de los casinos online utiliza ampliamente sistemas de afiliación.

Un creador puede recibir dinero cuando alguien se registra utilizando su enlace o código.

Dependiendo del acuerdo comercial, puede cobrar por cada registro, por cada primer depósito o mediante otros modelos vinculados a la actividad de los usuarios que haya captado.

Eso genera un interés económico que el público debería conocer.

La Federal Trade Commission (FTC) exige que los influencers revelen de manera clara las relaciones económicas o materiales que mantengan con los productos y servicios que promocionan.

La divulgación debe resultar fácilmente perceptible.

No basta con esconderla entre numerosos hashtags, colocarla en otra página o utilizar expresiones ambiguas que el consumidor promedio pueda no entender.

En formatos como Instagram Stories, la FTC recomienda que la identificación de la relación comercial aparezca de forma visible dentro del propio contenido.

“Yo estoy ganando”: una afirmación que merece contexto

Hay otra práctica particularmente delicada: mostrar supuestas ganancias como principal herramienta para atraer nuevos usuarios.

“Acabo de ganar”.

“Miren cuánto hice hoy”.

“Esto está pagando muchísimo”.

“Entren ahora”.

Mensajes de este tipo pueden ofrecer una imagen muy distorsionada de cómo funcionan los juegos de azar.

En los juegos de casino existe una ventaja matemática diseñada para favorecer al operador a largo plazo.

Una persona puede ganar en una sesión concreta, pero mostrar únicamente los momentos positivos y ocultar cuánto se perdió previamente puede generar una impresión engañosa.

Y cuando existe una relación comercial entre el creador y la plataforma, las afirmaciones sobre resultados también pueden quedar sometidas a las normas estadounidenses sobre publicidad engañosa.

Señales de alarma antes de poner un solo dólar

Antes de registrarse en una plataforma promocionada por un influencer conviene comprobar varios aspectos.

  • No aparece claramente qué empresa opera la plataforma.

  • No existe una dirección empresarial verificable.

  • La supuesta licencia pertenece a otra jurisdicción y no se explica si permite captar usuarios en el lugar donde reside el jugador.

  • Las ganancias se presentan como fáciles, rápidas o prácticamente garantizadas.

  • Para retirar dinero se exige primero realizar nuevos depósitos.

  • Se solicitan pagos adicionales por supuestos “impuestos”, “desbloqueo”, “verificación” o “procesamiento”.

  • Los términos de retirada son confusos o permiten bloquear fondos mediante condiciones poco claras.

  • No existen controles visibles de edad.

  • No aparecen mecanismos de autoexclusión o juego responsable.

  • El influencer utiliza un código o enlace personalizado pero no explica si obtiene beneficios económicos.

  • La supuesta rifa exige obligatoriamente comprar tickets sin explicar su estructura legal.

  • No existen reglas públicas sobre cómo se seleccionará al ganador.

  • El organizador puede cancelar participantes o premios mediante condiciones vagas.

La FTC también advierte sobre una señal clásica de fraude: supuestos premios que posteriormente exigen pagar una cantidad de dinero para poder cobrarlos.

Qué hacer si alguien cree haber sido estafado

Una de las primeras reglas es sencilla:

No continuar enviando dinero con la esperanza de recuperar lo ya perdido.

Numerosas estafas funcionan precisamente explotando ese impulso.

Después de una primera pérdida aparece un nuevo pago necesario para “activar la retirada”, “verificar la cuenta”, “pagar impuestos” o “desbloquear” los fondos.

La víctima termina enviando cada vez más dinero.

Es recomendable conservar inmediatamente todas las pruebas posibles: capturas de pantalla de Stories y publicaciones, enlaces, nombre de usuario de quien realizó la promoción, códigos utilizados, conversaciones, recibos, movimientos bancarios, términos del servicio y, si se utilizaron criptomonedas, las direcciones de las billeteras y los identificadores de las transacciones.

Si se utilizó una tarjeta o cuenta bancaria estadounidense, debe contactarse rápidamente con la institución financiera y explicar con precisión lo sucedido.

Eso no significa reclamar fraudulentamente como “no autorizada” una transacción que sí se realizó conscientemente, pero el banco puede informar sobre los mecanismos disponibles cuando existe fraude, un cargo no autorizado, incumplimiento del servicio u otras circunstancias.

Dónde denunciar en Estados Unidos y Florida

Las personas que sospechen de una actividad ilegal de juego en Florida pueden presentar información ante la Florida Gaming Control Commission.

Los fraudes y prácticas comerciales engañosas pueden denunciarse ante la Federal Trade Commission.

Los casos de fraude por Internet también pueden reportarse al Internet Crime Complaint Center (IC3) del FBI.

Asimismo, la Oficina del Fiscal General de Florida dispone de mecanismos para recibir denuncias de consumidores.

Cuando las cantidades involucradas sean importantes, puede resultar conveniente consultar a un abogado especializado en protección al consumidor, fraude o legislación sobre juegos de azar.

Para quienes viven en Cuba, recuperar el dinero puede ser todavía más difícil

Para un consumidor ubicado dentro de Cuba el riesgo puede ser todavía mayor.

Si recuperar dinero de una plataforma extranjera ya puede resultar difícil para un residente estadounidense, hacerlo desde Cuba puede ser extremadamente complicado debido a las limitaciones bancarias, jurisdiccionales y de acceso a determinados mecanismos de reclamación.

Por eso, el mejor mecanismo de defensa sigue siendo comprobar la legitimidad de la plataforma antes de enviar dinero.

Que un sitio aparezca todos los días en las Stories de una figura conocida no constituye una garantía.

Que cientos de usuarios escriban comentarios positivos tampoco equivale a una licencia oficial.

Y que el promotor afirme haber ganado miles de dólares no demuestra que el resto de los jugadores vaya a obtener el mismo resultado.

Tener un millón de seguidores implica también una enorme capacidad de influencia

La influencia digital tiene un enorme valor comercial precisamente porque puede modificar comportamientos.

Cuando una persona con cientos de miles o más de un millón de seguidores recomienda un restaurante, un automóvil o una marca de ropa, puede provocar miles de compras.

Cuando el producto recomendado es una plataforma donde los seguidores depositan dinero y lo someten al azar, las consecuencias potenciales son diferentes.

Por eso resulta preocupante la creciente presencia de casinos, rifas y plataformas de “dinero fácil” dentro del contenido producido por influencers cubanos en Estados Unidos.

La responsabilidad comienza por diferenciar claramente publicidad de contenido personal, comprobar qué se está promocionando, evitar afirmaciones engañosas, impedir que menores sean deliberadamente dirigidos hacia estas actividades y verificar que las plataformas cumplen las leyes aplicables en los territorios donde se encuentran sus usuarios.

Para la audiencia, la recomendación fundamental es todavía más sencilla:

La fama de un influencer no convierte en seguro un casino, en legal una rifa ni en real una promesa de dinero fácil.

En Internet, cientos de miles de seguidores pueden generar confianza.

Pero la confianza no sustituye una licencia, una regulación ni el derecho del consumidor a saber quién está realmente recibiendo su dinero.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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