El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el presunto complot terrorista contra la base aérea de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra, tuvo la participación de un gobierno o entidad foránea.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense, a pesar de la contención y no revelación de detalles, van más lejos de lo que las propias autoridades británicas han reconocido públicamente, según informó CNN.
«Es algo que claramente involucró las manos de un actor extranjero; todavía no entraré en muchos detalles al respecto», dijo Rubio en una entrevista con Fox News el lunes por la noche, añadiendo que «vendrán muchas más noticias sobre esto».
El incidente se produjo en la madrugada del domingo, cuando una residente local alertó a la Policía tras toparse con tres furgonetas blancas aparcadas en «extraña formación» a unos 100 metros de la valla perimetral de la base.
Cinco hombres —ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años, todos del área de Londres— fueron detenidos bajo sospecha de posesión de explosivos y, posteriormente, «bajo sospecha de preparación de un acto terrorista».
Unos 85 hogares fueron evacuados en los alrededores. Imágenes aéreas mostraron un robot de desactivación de explosivos operando entre las furgonetas, y equipos periodísticos escucharon dos detonaciones controladas en la zona.
Los cinco sospechosos quedaron en libertad bajo fianza el lunes, con estrictas restricciones de movilidad, lo que desató las críticas del presidente Donald Trump: «Yo no habría hecho eso». Trump también insinuó desde el Despacho Oval un vínculo con Irán: «Sé la respuesta, puedo ser muy específico, pero preferiría no decirlo».
Rubio fue más directo al conectar el episodio con la amenaza iraní: «Creo que esto nos conecta con la realidad. Estamos lidiando con elementos en el mundo —y, por ejemplo, en el caso de Irán— que han amenazado abiertamente con atacar intereses estadounidenses en todo el mundo».
Irán negó cualquier implicación. Su embajada en Londres condenó «las recientes especulaciones infundadas y maliciosas» que intentaban vincularla con las detenciones.
Sin embargo, en julio el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ya había advertido que «cualquier base utilizada para agredir el territorio iraní constituye un objetivo legítimo para nuestras fuerzas», señalando explícitamente a Fairford.
La base adquirió enorme relevancia estratégica este año tras ser autorizada por el entonces primer ministro Keir Starmer para operaciones estadounidenses «de carácter defensivo» contra instalaciones de misiles iraníes.
Desde marzo, bombarderos B-1B Lancer y B-52H han despegado de allí para misiones contra Irán, con un despliegue de 18 aeronaves entre el seis y el 13 de ese mes.
Las declaraciones de Rubio se enmarcan en un patrón más amplio de amenazas contra intereses occidentales.
La CIA alertó días atrás sobre un posible ataque ruso con drones marítimos contra España, y en agosto Irán ya evaluaba golpear objetivos estadounidenses en Europa.
Rubio ha señalado además a Cuba como plataforma de operaciones de adversarios de Washington, y Trump ha advertido sobre posibles drones iraníes almacenados en la isla.
La Policía antiterrorista británica, encabezada por Laurence Taylor, indicó que la investigación contempla «la posibilidad de que haya sido cometido activamente por agentes interpuestos o individuos que trabajen, consciente o inconscientemente, en nombre de un Estado extranjero».
El primer ministro Andy Burnham presidió el lunes una reunión de emergencia del comité COBRA, y la ministra del Interior Shabana Mahmood declaró que «la zona ya es segura».
Rubio cerró sus declaraciones con una advertencia directa: «Lo que ocurrió este fin de semana podría haber sido, y fue, una amenaza muy grave», prometiendo que habrá «repercusiones» si los adversarios de Washington intentan atacar intereses estadounidenses en cualquier parte del mundo.
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