
El escritor y exprisionero político Ángel Santiesteban-Prats fue elegido soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba, uno de los cargos de mayor jerarquía de la masonería en la Isla, según un reporte de CubaNet.
La votación se celebró el pasado sábado en una sesión extraordinaria convocada en la sede de la institución en La Habana. Santiesteban-Prats, que ostenta el grado 33 —el más alto de la Orden—, obtuvo 19 votos a favor y uno en contra entre los masones de mayor rango del país.
Con su elección, releva a José Ramón Viñas Alonso, quien encabezaba el Supremo Consejo desde 2015. Viñas pasó a ejercer como lugarteniente gran comendador —equivalente a la vicepresidencia de la Orden— y fue declarado «soberano gran comendador ad vitam del honor y la dignidad».
La elección no fue un acto rutinario, sino el desenlace de meses de presiones del régimen sobre la institución masónica, en un patrón de intromisión que se intensificó tras el 11 de julio de 2021, cuando masones cubanos condenaron la violencia incitada por Díaz-Canel contra los manifestantes del 11J.
Mediante la Resolución 342 de 2025, el Ministerio de Justicia (MINJUS) dispuso no reconocer a Viñas como soberano gran comendador, argumentando que había superado el límite de nueve años en el cargo. Los masones escocistas* rechazaron esa lectura y sostuvieron que el mandato oficial de Viñas no vencía hasta 2028, pues fue interino entre 2015 y 2017.
El Supremo Consejo recurrió la decisión ante el Tribunal Supremo Popular en marzo de 2026, pero el máximo órgano judicial desestimó el recurso y ratificó la postura del MINJUS.
En paralelo, la Seguridad del Estado sometió a Viñas a hostigamiento sistemático: lo amenazó con la cárcel, lo procesó por «desobediencia» y le impuso reclusión domiciliaria.
El 7 de agosto, la directora de Asociaciones del MINJUS acudió a la sede del Supremo Consejo para exigir la entrega del cargo e imponer como interino a Lázaro Faustino Cuesta Valdés, un hombre que la propia Alta Cámara del Rito había separado de la Orden. Una movilización de masones en La Habana frustró el intento.
Ante el agotamiento de las vías legales y el riesgo de que Viñas terminara en prisión, la Alta Cámara optó por convocar las elecciones extraordinarias. «Fueron tantas las presiones que la Alta Cámara decidió reunirse este fin de semana y desarrollar elecciones; fue la forma también de tratar de evitar que a Viñas lo condenen a prisión», explicó a CubaNet un masón presente en la sesión, que pidió el anonimato.
Tanto Viñas como Santiesteban-Prats enfrentan además cargos por supuesto tráfico ilegal de divisas, que fuentes masónicas califican de maniobra de chantaje de la Seguridad del Estado. En junio, Santiesteban fue instruido de cargos y sometido a reclusión domiciliaria, acusado de haber cambiado en el mercado informal 200 dólares donados al Asilo Nacional Masónico Llansó.
El nuevo soberano gran comendador acumula casi cuatro décadas dentro de la Orden y hasta la elección se desempeñaba como gran canciller del Supremo Consejo. En 2025 fue expulsado de la Gran Logia de Cuba, en parte por afirmar que era preferible que cerraran la masonería antes que permitir que el régimen la siguiera manipulando.
El masón Sergio Vidal resumió el perfil del elegido: «Ángel es tanto un intelectual de altos quilates, defensor de los derechos humanos y las libertades civiles, como un masón sin tacha. Ha sido colocado en este cargo por quienes, teniendo el derecho al voto, así lo tuvieron a bien y, además, por mayoría».
La pregunta que queda abierta es si el MINJUS reconocerá al nuevo soberano gran comendador o volverá a cuestionar la elección, en un conflicto que ha evidenciado hasta dónde llega la mano del Estado cubano sobre las organizaciones fraternales de la Isla.
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