
Una sección del techo del cuarto piso de un edificio ubicado en Águila 368, esquina a San Miguel, en Centro Habana, se desplomó esta madrugada alrededor de las 6:10, según reportó el diario independiente 14ymedio.
El colapso no dejó víctimas, pero encendió las alarmas entre los más de 300 residentes que habitan el inmueble.
El derrumbe abrió una brecha en el techo del último piso que deja ver directamente el cielo desde el interior.
Pedazos de hormigón, polvo y escombros quedaron acumulados sobre el suelo y junto a la baranda metálica de la escalera, mientras las cabillas desnudas y oxidadas de la estructura quedaron expuestas al lado de extensas manchas de humedad.
Juan Goberna, director de la Red Cubana para Personas con Discapacidad y residente del segundo piso, fue testigo directo del colapso.
«Yo estaba ya despierto cuando sentí el estruendo y todo el edificio se estremeció», relató al medio independiente. «Una vecina comenzó a gritar y la gente saltó de la cama a ver qué pasaba, pero solo cuando empezó a amanecer fue que se pudo ver la gravedad de lo sucedido. Para colmo hoy ha estado lloviendo desde temprano así que el agua ha entrado por el hueco».
Las lluvias de esta mañana agravaron la situación al penetrar por el hueco abierto. Goberna advirtió que «hay vecinos que están ahora mismo en la calle y no quieren entrar al edificio por temor a que se sigan cayendo fragmentos», y precisó que los más afectados son los del cuarto piso, aunque el derrumbe también dañó parte del techo del tercero por el peso de los escombros caídos.
El activista aclaró que este es el primer derrumbe parcial del edificio, aunque ya habían ocurrido desprendimientos menores en el techo del último piso.
Un intento previo de apuntalar la estructura con madera fracasó por la falta de combustible para contratar el camión que transportaría las vigas, una muestra más de cómo la escasez generalizada bloquea incluso las soluciones más básicas.
«Por suerte no hubo que lamentar pérdidas humanas ni nadie herido», dijo Goberna a 14ymedio, aunque advirtió que el deterioro del edificio y la ausencia de reparaciones mantienen a los residentes bajo la amenaza permanente de un colapso total.
El inmueble, construido en 1936 como hotel y convertido décadas después en vivienda colectiva, forma parte del Consejo Popular Colón, una de las zonas más densamente pobladas de Centro Habana.
Su fachada de líneas art déco exhibe ventanas sin carpintería, huecos abiertos y zonas ennegrecidas por la humedad.
El colapso de este miércoles se produce diez días después de una tragedia en el municipio Diez de Octubre: dos ancianos murieron al desplomarse el portal de su vivienda en Lawton, en la esquina de 8va y San Francisco.
En ese caso, los vecinos también habían alertado reiteradamente a las autoridades sin obtener respuesta.
Septiembre fue un mes especialmente crítico para la capital. Las intensas lluvias —con registros de más de 300 mm en 24 horas en algunos puntos— dejaron al menos 26 viviendas totalmente derrumbadas y 122 con derrumbes parciales, con 148 personas alojadas en centros estatales y 762 autoevacuadas con familiares.
El deterioro estructural de La Habana tiene raíces profundas: según datos oficiales, en la capital colapsan alrededor de 1,000 edificaciones al año, y al cierre de 2025 había 185,348 inmuebles en mal estado.
El déficit habitacional nacional supera las 929,000 viviendas, y el plan estatal de construcción apenas cumplió el 22% de su meta en 2025, con solo 2,382 unidades terminadas de las 10,795 planificadas.
Muchas familias permanecen en inmuebles declarados inhabitables porque no tienen adónde ir y los albergues estatales no ofrecen una salida real.
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