
Christa Gail Pike, de 50 años, sobrevivió el miércoles a dos dosis de pentobarbital durante el intento de ejecución en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, Tennessee.
Pike abandonó la prisión en una ambulancia y se mantiene en estado crítico en un hospital externo. La mujer había sido condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en 1995 en Knoxville.
De haberse consumado su pena de muerte, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.
Un drama legal antes de la ejecución
La jornada estuvo marcada por una intensa batalla judicial. Una hora antes del inicio previsto, la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito votó por dos votos contra uno para conceder una suspensión, argumentando que era necesario examinar si los alegatos de Pike sobre abusos sexuales sufridos en su infancia habían sido debidamente considerados al dictarse su sentencia.
El fiscal general de Tennessee apeló de inmediato ante la Corte Suprema de Estados Unidos, que revocó la suspensión horas después.
Las juezas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson disintieron de la decisión.
Sotomayor escribió que la decisión allanaba el camino para la ejecución «antes de que puedan examinarse adecuadamente los recursos legales que ella aún tiene pendientes contra su condena».
«Estoy lista para ser libre. Es un día feliz»
A las 19:27 horas del miércoles, Pike estaba atada a la camilla.
Su consejero espiritual cantó junto a ella una canción con la frase «te quiero» y le acarició la frente. Antes de que comenzara la administración del fármaco, Pike hizo su declaración final: «Estoy lista para ser libre. Es un día feliz».
Pike se quejó después de dolor en el brazo y preguntó a los funcionarios si se suponía que debía sentirse así. A las 19:46 se cerró la cortina que separaba la sala de ejecución de la zona de testigos.
Tres minutos después volvió a abrirse: Pike seguía viva y emitía sonidos similares a ronquidos.
El protocolo de Tennessee contempla una segunda dosis de pentobarbital si el recluso no fallece tras la primera. Se administró esa dosis de respaldo, pero Pike tampoco murió tras su administración.
Durante más de una hora, los testigos escucharon a Pike emitir sonidos similares a ronquidos desde detrás de la cortina cerrada. A las 20:53 horas se anunció la evacuación. Camiones de bomberos y ambulancias llegaron al recinto a las 21:14 horas.
¿Qué pudo fallar durante la ejecución?
Las autoridades de Tennessee todavía no han determinado públicamente qué falló durante el procedimiento. Los abogados de Pike apuntaron a posibles problemas con el acceso intravenoso como una de las explicaciones de lo ocurrido.
El abogado Randy Spivey dijo haber contado al menos siete puntos en los que se intentó introducir agujas en el brazo izquierdo de Pike durante el procedimiento.
Según relató Spivey, durante los intentos de localizar una vena, Pike llegó a indicar a los funcionarios dónde podían intentarlo. «Por favor, intenten aquí, por favor, intenten aquí», recordó el abogado que decía la mujer. Spivey agregó que Pike les pidió repetidamente que intentaran colocar la vía más arriba, cerca del hombro, según declaraciones recogidas por la agencia Associated Press.
El abogado Steve Ferrell afirmó que Pike padece un trastorno sanguíneo que dificulta el acceso a sus venas y planteó la posibilidad de que la vía intravenosa no hubiera entrado correctamente en una vena y que parte del pentobarbital se hubiera acumulado en el brazo en lugar de alcanzar adecuadamente el torrente sanguíneo.
Según esa hipótesis, una concentración insuficiente del fármaco en el torrente sanguíneo podría haber impedido que produjera el efecto letal esperado. Las autoridades todavía no han confirmado que esa fuera la causa del fallo.
Robin M. Maher, directora ejecutiva del Death Penalty Information Center, calificó lo ocurrido como «singular y sin parangón»: otras siete personas habían sobrevivido a problemas relacionados con el acceso intravenoso antes de recibir los fármacos, pero, según Maher, nadie había permanecido con vida después de que fueran administrados los medicamentos utilizados en una ejecución.
El crimen por el que Christa Pike fue condenada a muerte
Christa Gail Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven que, como ella, participaba en el programa Job Corps en Knoxville.
El crimen ocurrió en la noche del 12 de enero de 1995. Según los hechos recogidos por el Tribunal Supremo de Tennessee, Pike salió del centro acompañada por Slemmer, su novio, Tadaryl Shipp, y otra estudiante, Shadolla Peterson.
El grupo se dirigió hasta una zona aislada próxima al campus agrícola de la Universidad de Tennessee, donde Slemmer fue atacada durante un episodio que se prolongó entre 30 minutos y una hora.
Durante la agresión, Slemmer fue golpeada y sufrió numerosos cortes y heridas. Pike reconoció ante los investigadores que le había cortado el cuello, que la había golpeado repetidamente y que le lanzó un trozo de asfalto a la cabeza cuando intentó escapar.
La autopsia determinó que la joven murió por los traumatismos contundentes que sufrió en la cabeza. También se talló un pentagrama en el pecho de la víctima. Después del crimen, Pike se llevó un fragmento del cráneo de Slemmer, que posteriormente fue recuperado por los investigadores.
Pike fue declarada culpable de asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato y, en marzo de 1996, recibió la pena de muerte por el homicidio, además de una condena consecutiva de 25 años por conspiración.
El estado dice que siguió el protocolo, pero no explica qué falló
El Departamento Correccional de Tennessee afirmó en un comunicado haber seguido «cada paso del protocolo de ejecución legal y establecido», pero no ofreció ninguna explicación sobre lo que salió mal.
Tennessee adoptó en 2024 el protocolo de fármaco único —el pentobarbital— para sus ejecuciones.
El gobernador republicano Bill Lee calificó lo ocurrido como «profundamente perturbador», ordenó una revisión externa del procedimiento y suspendió la única otra ejecución que estaba programada en Tennessee para este año.
Los abogados de Pike pidieron la conmutación de su pena de muerte, con el argumento de que, a su juicio, lo ocurrido durante el intento de ejecución equivalió a tortura. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos también pidió que Tennessee no volviera a intentar ejecutarla.
Mientras tanto, May Martinez, madre de Colleen Slemmer, que viajó a Nashville para presenciar la ejecución, resumió su dolor al hablar con la agencia AP: «Fue un desastre. No conseguí justicia para mi hija».
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