
Una pregunta de cinco palabras publicada en Facebook con fondo negro y letras blancas en negrita desató esta semana una avalancha de respuestas que retratan, con una crudeza difícil de ignorar, el estado de ánimo de millones de cubanos. «De verdad, cubanos ¿Estamos viviendo?», escribió la locutora y presentadora de televisión Laritza Camacho en su perfil público, y la respuesta colectiva fue, de manera abrumadora, negativa.
Las palabras que dominaron los comentarios no fueron «sí» ni «más o menos». Fueron «sobreviviendo», «muriendo en vida», «sobremuriendo», «mal viviendo» y «mal enterrados».
«Definitivamente no, respirar no es vivir y lo peor es que de seguir así, impasibles, se nos va a terminar el crédito en esta dimensión sin vivir ni un ápice», escribió un cibernauta. Otro recurrió a una imagen médica para describir la situación: «Estamos en el umbral que ven las personas cuando caen en coma y salen de él. El espacio que existe entre estar vivo y estar muerto. Creo que así estamos. En fin, sobreviviendo».
La denuncia política también afloró con fuerza. Una cibernauta que emigró fue directa: «Claramente la respuesta es no, el pueblo no está viviendo y malamente sobreviviendo, los únicos que viven y viven bien son los dictadores y sus familiares que se la pasan gozando de la buena vida en la propia nariz del cubano de a pie. […] te lo ponen bien difícil». Otra internauta resumió la asfixia cotidiana: «Vivir, ¿de qué hablas? Ni tu futuro puedes decidir, ni tus sueños, aspiraciones y qué decir de tu día a día, pan o galleta, agua con azúcar o guachipupa».
El clamor digital no surge en el vacío. Según el IX Informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, publicado en agosto de 2026 y basado en 1,318 entrevistas en 79 municipios de todas las provincias, el 94% de los cubanos vive en pobreza extrema, calculada con una línea de 1,90 dólares diarios por persona.
A ese cuadro social se suma un desplome económico sin precedentes recientes. La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 10,3% en 2026, la peor de toda América Latina y el Caribe. El economista Pedro Monreal advirtió que la caída real podría situarse en cifras muy superiores.
La crisis energética agrava el panorama: Cuba sufrió su octava desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional el 19 de septiembre. El turismo también se desplomó: Cuba recibió apenas 387.591 visitantes internacionales en el primer semestre de 2026, un 60,7 % menos que en igual período del año anterior, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
La demografía cuenta su propia historia de agotamiento. En 2025, Cuba registró 136.214 fallecimientos frente a apenas 68.064 nacimientos —prácticamente dos muertes por cada nacimiento—, mientras la población efectiva cayó a 9.434.593 habitantes, 313.414 menos que un año antes, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
La pregunta de Laritza Camacho no es la primera de su tipo en circular por las redes. Desde al menos mayo de 2026, mensajes con frases como «No quiero sobrevivir, quiero vivir» han recorrido las plataformas digitales, reflejando un agotamiento que oscila entre la resignación y la denuncia abierta.
«No hay modo de sobrevivir en el contexto cubano actual. Todos estamos muriendo, ya no tan lentamente como sucedía hace unos años. Agonizamos por cada segundo de vida», escribió una cibernauta en los comentarios, condensando en pocas líneas lo que los datos confirman con cifras.
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