Donald Trump volvió a mofarse públicamente de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum durante un evento con miembros de la Marina estadounidense en el puerto de Baltimore, Maryland, donde recreó con tono burlesco una supuesta llamada telefónica que habría recibido de la mandataria cuando decretó el cambio de nombre del Golfo de México.
Según el relato de Trump difundido por EFE, Sheinbaum lo habría contactado para rogarle que no procediera con la medida: «Fue un momento un poco complicado cuando hice eso. Recibí una llamada de la presidenta de México. Era una mujer muy agradable, hermosa, con una voz preciosa, y me dijo: 'No, no, presidente. Por favor, por favor, dígame que no es así'».
Trump completó la anécdota imitando su propia respuesta a la mandataria: «'Lo siento, señora. Es así. Cambiamos el nombre del golfo de México por el de golfo de América. Así es. Lo siento'».
La versión de esa conversación proviene exclusivamente del relato del mandatario republicano; no existe confirmación independiente de que Sheinbaum haya pronunciado esas frases ni de que la llamada haya ocurrido en los términos descritos.
No es la primera vez que Trump usa esta anécdota en público. El 2 de octubre, durante un acto en la Universidad del Sur de Alabama, en Mobile, ya había narrado una versión similar, añadiendo que en un primer momento había pensado en no contestar el teléfono. El episodio de Baltimore es, por tanto, una repetición y amplificación de una burla que el presidente ha incorporado a su repertorio habitual de discursos.
Para justificar el cambio de nombre, Trump afirmó que Estados Unidos posee «el 93% de la costa» del golfo, mientras que México tendría apenas el 7%. «Nunca me pareció lógico que se llamara golfo de México», sostuvo.
Sin embargo, esa cifra es falsa. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI) y otras fuentes, México tiene aproximadamente 3,294 kilómetros de litoral en el golfo frente a los 2,626 kilómetros de Estados Unidos, lo que representa un 55.7% y un 44.3% del litoral compartido entre ambos países, respectivamente.
El cambio de nombre fue ordenado por Trump mediante la Orden Ejecutiva 14172, firmada el 20 de enero de 2025, el mismo día de su investidura. La medida instruye a las agencias federales estadounidenses a usar «Gulf of America» en documentos y mapas oficiales, pero no modifica la denominación internacional ni la soberanía sobre las aguas.
Sheinbaum ha rechazado en reiteradas ocasiones el nuevo nombre, sosteniendo que el mundo entero sigue llamándolo Golfo de México. La mandataria incluso ironizó con la posibilidad de llamar a Estados Unidos «América Mexicana» como respuesta a la decisión de Trump.
Las tensiones entre ambos mandatarios se agudizaron en septiembre de 2026, cuando Trump publicó en Truth Social un polémico mapa en el que Cuba, México y Canadá aparecían bajo la bandera estadounidense. Sheinbaum respondió con firmeza: «En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero».
Las burlas públicas a líderes extranjeros se han convertido en un rasgo característico del estilo político de Trump, quien ha imitado al presidente francés Emmanuel Macron con acento francés, comparó al primer ministro británico Keir Starmer con el apaciguador Chamberlain, y llama «gobernador» al primer ministro canadiense Mark Carney, en una pauta de descalificación que se repite con distintos interlocutores internacionales.
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