Florida registra por primera vez la muerte de un cocodrilo por intoxicación con plomo

Cocodrilo americano (Imagen de referencia) © Wikimedia Commons
Cocodrilo americano (Imagen de referencia) Foto © Wikimedia Commons

Florida documentó por primera vez la muerte de un cocodrilo americano asociada a una intoxicación con plomo, después de que investigadores encontraran más de 22 gramos de ese metal en el estómago de un ejemplar que murió poco después de ser capturado en Miami-Dade.

La Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (FWC, Comisión para la Conservación de la Pesca y la Vida Silvestre de Florida) documentó el caso a través de su instituto de investigación y precisó que se trata del primer caso aparente de mortalidad asociada a intoxicación con plomo en un cocodrilo americano en Florida.

La agencia, sin embargo, hace una precisión importante: los investigadores no concluyeron que el plomo fuera necesariamente la única causa de muerte, sino que la intoxicación debilitó al animal y contribuyó a que no pudiera soportar el estrés de la captura y del procedimiento realizado posteriormente.

El caso se remonta al 17 de noviembre de 2023, cuando un agente de respuesta a cocodrilos de la FWC acudió a una vivienda después de recibir un aviso sobre un ejemplar que había entrado en una piscina exterior.

Se trataba de una hembra de aproximadamente siete pies de longitud. El animal fue capturado y los investigadores aprovecharon la intervención para colocarle un transmisor GPS como parte del proyecto de investigación de cocodrilos urbanos de la FWC.

Inicialmente, el cocodrilo se encontraba activo y alerta, pero durante el procedimiento comenzó a presentar señales preocupantes. Poco después de ser liberado en un canal cercano, murió inesperadamente.

Los biólogos realizaron entonces una necropsia de campo y encontraron en su estómago 22.42 gramos de plomo. Entre los objetos recuperados había 23 perdigones de rifle de aire, una pesa utilizada para pesca y otros pequeños fragmentos de plomo.

También encontraron restos de al menos una iguana verde, una especie invasora ampliamente extendida en Florida.

La presencia conjunta de los perdigones y los restos del reptil llevó a los investigadores a considerar que el cocodrilo pudo haber ingerido parte del plomo al alimentarse de una iguana que previamente había sido abatida con municiones de ese metal.

La FWC señala además que el animal había perdido la mayor parte de sus dientes, un signo clínico compatible con exposición prolongada al plomo. Los análisis posteriores detectaron también concentraciones elevadas del metal en sus tejidos.

El estudio científico sobre el caso, publicado en 2026 bajo el título An apparent case of Pb toxicosis in an American crocodile Crocodylus acutus in South Florida, USA («Un caso aparente de intoxicación por plomo en un cocodrilo americano en el sur de Florida, Estados Unidos»), encontró una concentración de 78.06 partes por millón de plomo en el hígado y de 0.35 partes por millón en muestras de sus escamas.

Los autores concluyeron que la exposición crónica al plomo probablemente redujo la salud general del animal y su capacidad para soportar el estrés asociado con la captura, por lo que la intoxicación habría contribuido a su muerte.

El hallazgo representa, según los investigadores, el primer caso aparente de mortalidad asociada a intoxicación con plomo en esta especie amenazada en Florida, aunque advirtieron que otros cocodrilos podrían estar siendo afectados sin que todavía se conozca la magnitud del problema.

El caso también plantea interrogantes sobre una posible vía de contaminación relacionada con el control de iguanas verdes. Estos animales son considerados invasores en Florida y pueden ser eliminados humanamente en determinadas circunstancias, incluido el uso de rifles de aire que pueden emplear perdigones de plomo.

Si una iguana abatida queda en el ambiente y posteriormente es devorada por un depredador o carroñero, los perdigones pueden terminar incorporándose a la cadena alimentaria.

La pesa de pesca encontrada en el estómago del cocodrilo apunta, además, a que existen otras fuentes de exposición al metal más allá de las municiones.

Tras el hallazgo, el Fish and Wildlife Research Institute (FWRI, Instituto de Investigación de Pesca y Vida Silvestre) de Florida puso en marcha un programa de monitoreo de contaminantes en cocodrilos americanos.

Los investigadores están recolectando muestras de tejidos cuando tienen oportunidad para determinar hasta qué punto el plomo y otras sustancias contaminantes están afectando a la población de cocodrilos del estado.

La FWC reconoce que todavía no se conoce la escala del problema y considera necesario ampliar las muestras antes de determinar si se trata de un episodio excepcional o de una amenaza más extendida para la especie.

Los cocodrilos americanos (Crocodylus acutus) están protegidos a nivel federal y en Estados Unidos su distribución se concentra principalmente en el sur de Florida, donde ocupan zonas costeras, estuarios y canales de agua salobre.

La presencia de cocodrilos en áreas residenciales del sur de Florida ha generado otros episodios recientes. En 2024, 21 crías de cocodrilo fueron rescatadas del filtro de una piscina en Miami-Dade antes de ser medidas, etiquetadas y devueltas junto a su madre.

Meses antes, un cocodrilo de siete pies había generado preocupación entre residentes de otra zona de Miami-Dade, aunque la FWC determinó entonces que el ejemplar no cumplía los criterios para ser retirado.

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